Esperando a la 3ª Temporada. O lo que nos parece True Blood
Octubre 21st, 2009 • Teuve
Maryta se lo preguntaba, ¿se volverá loco Bill cada vez que Sookie tenga la regla? No hay respuesta para eso en la 1ª temporada, tampoco en la 2ª, pero ¿queda duda de que la habrá? Que alguien pueda plantearse algo de esta calaña ya nos da una idea aproximada de lo que es True Blood. ¿Y qué es True Blood? True Blood es… es… es.. ¡grande! Su 2ª temporada es grande. Nunca un piloto tan inane derivó en una serie tan apetitosa. True Blood es la adaptación de las novelas de Sookie Stackhouse, literatura para niñas convertida en televisión para mujeres -y otros maleantes-, una Buffy con reverso tenebroso -y un discurso sobre la diferencia bastante menos zalamero-, y un Crepúsculo con las venas cargadas de sangre y no de horchata (por cierto, ¡temazo! la canción Horchata de un grupo que viene muy a cuento, Vampire weekend)
Alan Ball ha parido su última genialidad -entendemos que con el cuerpo a temperatura más que a ambiente-, aun a riesgo de descolocar a los que le descubrieron con la inmensa A 2 metros bajo tierra, aunque lo cierto es que True Blood es altamente coherente con aquella. A la eliminación del tabú de la muerte en la televisión le sucede una celebración de la no-muerte, el vampiro como próximo eslabón evolutivo, despojado de vestigios románticos, en su variante más amoral. True blood sería un tratado en abstracto sobre el placer y sus límites, un esperpento hedonista que mueve el arquetipo pecaminoso del vampiro a un territorio tan jugoso -e inexplorado- como la cuna del puritanismo, la húmeda, polvorienta y sureña Louisiana, permeable a la mitología/mitomanía del Conde Drácula y a la que exprime hasta sacarle la última gota. ¿Hay algo más genial que un renovado Ku Klux Klan que tiene a los vampiros en su punto de mira? Una perversa amalgama de folklores que se resume en: las chicas de Death Proof poniendo cachondos a unos cuantos chupasangres. Añadir algunas gotas del american gothic (como sus inefables títulos de créditos acompañados por el country de Jace Everett) y un hiriente humor negro. Y listo.
Aquí los vampiros se alimentan de sangre sintética y juegan a la wii, unas mazmorras del siglo XV descansan bajo una licorería y en un pueblecito perdido de la mano de Dios y en el que no han visto en su vida un vampiro, en cuestión de días, se dejan ver antropomorfos, licántropos, curanderas, telépatas y demás fauna. True Blood es el cómic de pseudo- terror más adictivo (acompañar de la lectura de Predicador del Seth Garnis y del Vampiros de John Carpenter) y además es la serie que contra pronóstico ha acabado por recoger el culto de Lost, y no la cada vez más deshinchada Flash Forward. Sookie está triste. ¿Qué tendrá Sookie? Sookie está en celo. Y Alan Ball también.
2 Responses (Add Your Comment)
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Oiga, ¿y a mí que True Blod ni fu ni fa? Y Flashforward tampoco, ya ve usted. Para lo que hemos quedado. Y con lo que habíamos sido.





Yo veo True Blood como una comedia absurda y esquizofrénica, que le sirve como divertimento a Alan Ball, no le veo mucho más, me río de ella, más que con ella.