Posts Tagged ‘El Padrino’
Un profeta. Mahoma y la montaña (corsa)
Febrero 27th, 2010 • 5 comments Cine
Tags: David Chase, El Padrino, Gomorra, Jacques Audiard, Un profeta, Uno de los nuestros
(Por Idir Mesian)
“Audiard realiza su Padrino”, reza la frase promocional de Un profeta. Todo lo contrario. Audiard realiza su anti-Padrino. Igual que ocurría, buscando una comparación más cercana a la realidad, con Gomorra. La cinta francesa, salvo su excepcional primera media hora, carece de toda épica y tragedia. Pretende lo mismo que la italiana: reinventar el cine de gángsteres desacralizándolo, eliminando toda su mitología interna. Ninguna de las dos lo consigue.
La parte alegórica funciona bien, aunque no deja de ser algo obvia, al igual que algunos recursos de la dirección de Audiard, sobre todo en lo que se refiere a códigos muy sobreexplotados del cine carcelario. Malik El Djebena (Tahar Rahim), el Mahoma del título, acaba desdibujado, su evolución es totalmente arbitraria, sucede porque sucede, todo lo contrario que el Henry Hill de Uno de los nuestros, otra de las cintas de las que bebe.
El hiperrealismo buscado resulta en ocasiones excesivo e injustificado y el aderezo con las visiones del protagonista son tan incomprensibles como las motivaciones y las intenciones de cada uno de sus actos, en especial en su relación con los corsos y no tanto en sus ansias por prosperar dentro de la prisión.
La grandeza del cine de gángsteres estriba en su capacidad para mostrar la complejidad del alma humana y de su sociedad. Que un gángster consiga o no traficar con toneladas de droga no es interesante. El interés nace del saber por qué lo hace y de lo que van a movilizar sus acciones. Y en Un profeta, como en Gomorra, hay muy poco de esto. Para reinventar al gángster no hace falta deshumanizarlo. Por lo visto hasta ahora, es incluso contraproducente. David Chase lo sabía. Que se lo pregunten a Tony Soprano.
Una edición especial de Los Soprano
Noviembre 19th, 2009 • 3 comments Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: David Chase, El Padrino, Fanscis Ford Coppola, Glad Tidings, Los Soprano, Mario Puzo, Van Morrison
El lanzamiento del próximo mes de diciembre en mercado USA de la edición especial de Los Soprano con sus 6 temporadas – 6,5, según se mire- es una ocasión estupendísima para hacerse con esta estupendísima serie cuyas 6 temporadas son también estupendísimas e igual de estupendas entre sí. Desde HBO, la verdad, no se ha dicho ni mu de los extras que la acompañarán, aunque se me hace la boca agua de sólo imaginar un reportaje al estilo de The Wire acerca de la mafia de Nueva Jersey, o un especial con algunas de las coacciones a las que la misma sometió al equipo creativo. O un final alternativo para el polémico cerrojazo a la season finale. O incluso un repaso a los varios homenajes al cine de gángsters que se han acumulado a lo largo de sus temporadas. Especialmente con El Padrino, cinta con la que mantiene un discurso alternativo y complementario.
La película de Francis Ford Coppola utilizó los resortes del cine de gangsters -y de la literatura popular, best-seller, de Mario Puzo- para erigir una suerte de radiografía de América y de los mecanismos de poder y sobre todo de los mecanismos de poder en América. Los Soprano, en cambio, recupera al mafioso, pero como figura antiépica, gastada, fuera de lugar. Nueva Jersey se opone a la fascinante y ruidosa Nueva York de 1973. Tony Soprano es el último eslabón de una estirpe en extinción. El gángster, si no fuera porque además de un capullo integral, es un homicida reincidente, casi provocaría ternura con su defensa de la familia tal como está el patio. Los Soprano, en gran medida, sigue hablando de los mecanismos de poder, pero de los que subyacen cuando el mafioso ha sido desplazado por el siguiente salto evolutivo. ¿Que de quién hablamos? Al final de la 5ª temporada se escucha Glad tidings de Van Morrison, And the business will shake hands and talk in numbers. Los gángsters contemporáneos cambian pistola por maletín de cuero negro y curran en Wall Street. Ingenuo, sí. Pero por suerte, David Chase, aparte de ser un guionista exquisito, tiene un gusto cojonudo para la música.


Comentarios