Posts Tagged ‘Nouvelle Vague’

50 añitos ya….

al-final-de-la-escapada(por Ibán Manzano)

Vía Truskelion, el estupendísimo, por no decir lo siguiente, Tumblr de Noel, me entero del 50 aniversario de Al final de la escapada. ¿Que qué significó Al final de la escapada? Algo así como la llama que prendió toda una revolución cinematográfica -pareja a la sesentayochista-, aunque dicha revolución no alcanzaría su cénit hasta otro trabajo posterior de Godard, Pierrot, el loco, donde literalmente -atentos al plano final- el cineasta, esta vez si, se entendía a si mismo, a través de su alter ego de Jean Paul Belmondo, como un kamikaze dispuesto a poner patas arribas ese fósil llamado cine, ristra de dinamitas en rostro. Volviendo a Al final de la escapada, que es la que nos ocupa, acordemos algo esencial: que la influencia de esta suerte de Ulises cinematográfico es inabarcable. Pero intentémoslo.

O al menos, para muestra un botón ¿Quién no se acuerda del mítico anuncio de Martini con una entregadísima Charlize Theron cambiando braguetazo octogenario por chulazo de buen ver? Pues si eres de lo que no te acuerdas, abajo, vídeo. Ejemplo de la manera en la que una marca de bebidas puede canibalizar los valores juveniles que se desprenden de una cinta según la lógica consumista.

Y no sólo eso. Con motivo del 50 aniversario se ha puesto a la venta una camiseta inspirada en el Herald Tribune como la que podéis ver abajo. Además de haberse diseñado también dos remozados pósters para la ocasión (también abajo) que se pueden comprar en Colette. La edición DVD ha sido remasterizada (aquí podéis ver un clip) y el próximo mes de julio Londres acogerá una exposición con fotografías claves de la Nouvelle Vague. Todo muy completo.

¿Deseo para los próximos 50 años?

Que todos los hombres seamos como Jean Paul Belmondo: Feos y atractivos.


Reseña: La piel suave

Françoise Dorléac, Jean DesaillyAuspiciado por el más acérrimo defensor de la causa Polanski que me he cruzado y que se cortaría la mano derecha si de ello dependiera su exoneración y que se cortaría las 2 si lo que estuviera en juego fuera el honor de François Truffaut, descubrí el encanto de La piel suave (La peau douce, 1964), que recoge una de las aportaciones más deslumbrantes del cineasta galo, su elaboración de suspenses hitchcockianos sin precisar de intrigas que los sustenten -aunque luego se moviera como pez en el agua en varios policíacos-.

La piel suave es un melodrama sobre la infidelidad que se comporta como un policiaco del adulterio, no hay crimen, pero sí delito no tipificado, no hay culpa psicológica (ningún personaje se arrepiente en realidad), ni en términos de Dostoievski, pero sí hay castigo: el camino que Truffaut elige para este romance entre un escritor de relumbre y una azafata de Burdeos es del amor a una vez puro y corrompido, del que se sufre a escondidas, con la premura del nos pillarán, del deseo apresurado y con el placer sexual desplazado del genital órgano femenino a la erógena periferia de los pies como síntoma de perversión, lo que anuncia la presencia de 2 fuerzas de la naturaleza, 2 extremos femeninos, la ingenuidad sexual de la amante, Nicole, frente a la erótica cerebral de la esposa, Franca. Y, en el medio, un cobarde, el marido. Y una intriga, con tour de forces como la visita a Gemini, que no es más que un malentendido entre 2 amantes que no se encuentran, y que subraya el tinte de fatalidad que ahoga a ambos, amén de encontrar su contrapunto sentimental en la afinada banda sonora de George Delerue. Decía Truffaut que esta era la historia más banal del mundo: él, ella y la otra. Se olvidó de Hitchcock.

Bonus track: Theme Pierre et Nicole (George Delerue)

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