Amor bizarro

imhere(por Ibán Manzano)

En I’m here, el mediometraje de Spike Jonze que recientemente ha pasado por Sundance y Berlín, se incluye una imagen que podría posibilitar un salto evolutivo en el discurso del mito de Pigmalión, un robot hembra pierde el brazo en un concierto de un club underground de moda; su pareja, un robot macho de tamaño, complexión y etnia distinta, se arranca el suyo y se lo cede. El robot hembra se detiene unos segundos en reconocer desde la extrañeza un injerto que le resulta ajeno. En la cultura del simulacro, la imagen ballardiana del hombre del futuro, como un ser humano que abraza progresivamente su vida artificial ha quedado superada. El ser humano es casi un apunte, una rémora, un aparte en la era del plástico y el metal. Es posible que Spike Jonze no pretendiera más que dibujar una miniatura romántica, la versión mecánica de los amantes caníbales que los pintores surrealistas ilustraron, pero involuntariamente ha concentrado en esa secuencia -y en la posterior deriva del film- el principio de una nueva realidad sintética, el hombre del futuro camina paradójicamente hacia un futuro sin hombre.

I’m here es plenamente coherente consigo misma, sigue de cerca el melodrama sentimental de dos robots sometidos a un inclemente reajuste de identidad a consecuencia de un amor abrasivo, asimilando su estructura física como un collage de transplantes y mutilaciones del ser querido. No es, por supuesto, la primera obra protagonizada casi en exclusiva por androides, aunque probablemente sea la primera que los coloque en el centro de un romance de corte indie con todos sus tics. En la poderosa secuencia final, en la que el robot hembra descansa sobre la mesa de operaciones, con su cuerpo como un suma y sigue de pedazos de metal ensamblados, se nos presenta una nueva construcción frankesteiana, que no gira alrededor de la posibilidad de recrear una nueva humanidad, sino algo distinto, quizás superior. Visto así, en el plan de Dios, el ser humano sólo ha sido un mal necesario para llegar a algo más supremo. Algo con los ojos y la cara de C-3PO, por ejemplo.

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3 Responses (Add Your Comment)

  1. Parece que el cine, sin historias “humanas” originales (¿está todo contado?) está descubriendo todo un mundo de nuevas tramas con seres artificiales. Es un género la ciencia-ficción que cada vez atrae más a los creadores. Desde que las novias sean robots, hasta que los hijos sean mecánicos y no se sientan queridos.
    Veremos hasta donde llegamos con todo esto.
    Saludos!

  2. A este director no le acabo de coger el punto. Habrá que volver a intentarlo.
    Saludos.

  3. Gracias, gracias. Ya lo ubiqué y lo veré esta noche. No olvidemos que la ciencia ficción siempre ha hecho las preguntas más interesantes sobre “ser humano”, me gusta el enfoque. Y el director siempre me ha gustado.

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