Arquitectura efímera

(por Ibán Manzano)

Tarde o temprano todo blog tiene que dedicarle una entrada a David Mazzucchelli, responsable, entre otras, de la solución gráfica de una de las cumbres del medio, Batman: Año Uno, o de algunas de las portadas más imprescindibles de The New Yorker. El lanzamiento de su última obra, Asterios Polyp, es la mejor excusa que se me ocurre para ello. En 1994, Mazzucchelli en colaboración con Paul Karasik marcó un punto sin retorno en su carrera: prolongó al noveno arte La ciudad de cristal, primer relato de la Trilogía de Nueva York de Paul Auster. Entre otras cosas, Mazzucchelli y Karasik radicalizaron la propuesta de Auster. Si el novelista evocó en la metrópolis de Nueva York una suerte de Babilonia deshumanizada, en la que el crisol de culturas albergaba la falsa trampa de una palabra divina a la vez que anunciaba la muerte del lenguaje tradicional, Mazzucchelli y Karasik fueron más allá con un juego metalingüístico todavía más refinado: trazaron en los contornos de sus viñetas una particular arquitectura lingüística del caos que literalmente transformaba las siluetas de los personajes en las palabras de ese nuevo lenguaje imposible.

Volvamos a Asterios Polyp, que no por nada está protagonizada por un arquitecto. Por lo que he podido inferir de una lectura rápida, no estamos ante un trabajo tan revolucionario como cabría esperar, lo que decepcionará a aquellos que le venían exigiendo un salto evolutivo en la historieta. Pero eso no quita para que sea igual de exquisito y sofisticado, tampoco cabe confundirlo con una mera exhibición formal (aquí, la forma es fondo). En él, Mazzucchelli, que ejerce tanto de ilustrador como de guionista, sigue explorando los límites del lenguaje gráfico alejándose, en cada secuencia, del naturalismo plástico de su etapa más superheroica. La cabeza del propio Asterios Polyp es la herramienta de la que se vale Mazzucchelli para revelar la ingeniería interna del universo. En este sentido, nada resulta más acertado que la incorporación del gemelo no-nato de Asterios al relato, su presencia actúa como desestructuración irónica de la voz del narrador, a la vez que sugiere una lectura política (las Torres gemelas) y ontológica (Platón y su mito de La Caverna). Aunque lo de lo ontológico no debería asustarnos, ni tampoco sorprendernos, a Mazzucchelli no le interesa otra cosa desde hace tiempo, y en eso se parece poderosamente a su Asterios Polyp, que la arquitectura que rige el mundo. Mundo cuya geometría íntima, siempre según Mazzucchelli y Asterios, sólo admite una representación posible: una larga historieta sin fin conformada por viñetas repletas de onomatopeyas y diálogos en bocadillos. Dicho de otra manera, Dios es un interiorista gay y además dibuja cómics.

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4 Responses (Add Your Comment)

  1. En realidad Mazzuchelli fue el dibujante de Batman: Year One (Año Uno).

    Saludos

  2. @Caron, no sé donde tengo hoy la cabeza. Es la segunda vez que lo pongo mal (primero puse Watchmen).

  3. Tengo el “Batman: año uno” delante de las narices, en una estantería, y no sabía cómo se llamaba el dibujante. Gracias. Ahora lo leeré con otros ojos. Y la adaptación de “La ciudad de cristal” tengo que conseguirla.
    Saludos.

  4. Ya verás, Mazzucchelli es muy grande.

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