Archive for Coming soon!
Altos vuelos
septiembre 29th, 2011 • 1 comment Coming soon!
(por Ibán Manzano)
Una bombilla se enciende en una reunión de altos y encorbatados cargos de la ABC. Al mismo tiempo, en la sede de la NBC, un ejecutivo con ganas de prosperar telefonea a su jefe, ha tenido la idea-bomba que salvará la parrilla de la NBC este otoño. Aclaro antes de continuar, lo que acabéis de leer es una recreación ficticia -cualquier coincidencia con la realidad es simple coincidencia- de la manera en la que se debió gestar esta polinización de ideas. Dos potentes canales generalistas reservando su bala de oro de esta temporada al mismo tiro: emular a Mad Men. La duda está en si la estrategia de producir réplicas de la niña mimada de la AMC se saldará con el mismo resultado que el fenómeno Lost: tuvieron que fracasar varias intentonas que sólo se fijaban en sus aspectos más deslumbrantes (FlashForward, Heroes, The Event), para que llegara Fringe, su heredera natural, de las manos del padre de la criatura.
1) El precedente. La etiqueta de la Mad Men británica que lleva pegada a la solapa The Hour responde probablemente más a caprichos del márketing que a una estrategia deliberada. Y doy fé de que además no la hace justicia. Escrita por la siempre eficaz Abi Morgan, el arsenal de armas The Hour no se agota sólo cuando nos demuestra que a nuestro lado del charco los 50 también molaban. Sino que recrea con chispa las entrañas de un programa de televisión de la época con telón de fondo de un entramado de espionaje que parece deberle por igual a Graham Greene (como bien señalan en El Emperador de los Helados) que al Hitchcock de El hombre que sabía demasiado.
2) La perdedora. ¿Qué pecado no se le puede permitir a una serie consagrada al universo PlayBoy? Carecer de estilo. The Playboy Club no llega a nuestras pantallas con la mejor de sus caras. La polémica que suscitó el anuncio de una serie centrada en Hugh Hefner y sus conejitas tuvo un efecto fulminante: el remontaje del episodio piloto. Por desgracia no podemos enfocar el debate en si el capítulo es más o menos generoso en picaresca. Sencillamente es mortalmente aburrido. De estar en los noventa (¡ojalá), The Playboy Club pasaría por la hermana televisiva de Studio 54, otro ejemplo de cómo convertir toda una institución del hedonismo en un late-show de Jose Luis Moreno. Si buscamos una comparación más próxima, Burlesque es lo primero que me viene a la cabeza. Pero en ella al menos la presencia de Cher justificaba el precio de la entrada. En cambio, ahora, tenemos a… bueno, a la protagonista más insípida de la temporada.
3) La ganadora. Una de las prácticas en las que colaboré en la facultad -y que ya no es posible ni rastrear en YouTube, el portal de vídeos asegura que Transatlantiscim fue compuesta por Death Cab for Cutie y no por nosotros- relataba el romance express entre una azafata que pisaba Madrid en pleno jet lag sentimental y un piloto de aerolíneas al que le habían cancelado un vuelo capital para su futuro. Entenderéis que con estos precedentes, Pan Am tuviera suficientes argumentos de peso para ser el estreno cuyo aterrizaje (chiste malo) más esperara. Y lo cierto es que me ha dejado buen sabor de boca. El piloto no es desde luego perfecto, demasiado dependiente de modelos previos (Mad Men pero también Lost), demasiado ambicioso (¿un culebrón con trasfondo histórico?) y demasiado empeñado en fijar desde el minuto cero una estética propia. Sin embargo, el margen para mejorar es notable.
500 días de Peter Parker
julio 21st, 2011 • 1 comment Coming soon!
Tags: Andrew Garfield, Marc Webber, Spiderman
(por Ibán Manzano)
En su brillantísimo cortometraje El fin del mundo, Querido Antonio llevó hasta el paroxismo la naturaleza cíclica de la moda, esa razón de ser que explica que las hombreras que tus padres lucían con orgullo y algo de caspa (¡horror!) a principios de los 90 hayan vuelto a la primera línea de fuego. Su teoría sobre el Apocalipsis inmediato se basaba en la afirmación de que si cada vez el lapso de tiempo entre la aparición de una prenda y su posterior recuperación años después como pieza vintage era cada vez menor, entonces tarde o temprano acabaremos luciendo la moda del futuro antes siquiera de que ésta exista, con la problemática que esto supone para el continuo espacio-tiempo. Lo mismo se podría aplicar al fenómeno Cuéntame (en este artículo analizan con principios algebraicos todas las implicaciones de que los Alcantara acaben como embajadores del 2029) o a los remakes norteamericanos. Lo vemos a diario con producciones que Hollywood nacionaliza casi en tiempo real, como ocurre con la puesta en marcha de la readaptación de la saga Millennium apenas acabada su versión europea (si no es porque Fincher es el elegido para ello ya hubiera echado sapos y culebras) o el caso Rec y el estreno prácticamente simultáneo de Quarantine. No sería tan raro que un futuro no muy lejano las majors aceleraran los rodajes para que en mercantil paradoja coincidieran en paralelo la cinta original y su simulacro americano. O rizando el rizo que el remake se adelantara al estreno de su referente.
A lo que, sin embargo, no estamos tan acostumbrados es a que una saga de éxito reciente como Spider-Man encuentre un reboot tan instantáneo en su propio mercado. Vale que a Raimi se le fue la olla con la tercera parte (demasiados villanos, demasiadas chicas, demasiado de todo), pero el recuerdo de su Peter Parker aún pesa demasiado. Su melancolía camp, su Tobey Maguire (pese a sus limitaciones, una elección acertada), su Mary Jane (mírala ahora, ganadora de la Palma de Oro). Por no hablar de que personalmente considero las dos primeras partes de Spider-Man más que dignas (Spider-Man 2 además, notable). Juzgar con un trailer más que juzgar, es prejuzgar, pero resulta difícil resistirse a ello. Las primeras imágenes de The Amazing Spider-Man poseen un peligroso aroma a déjà vu, como de que esto ya lo hemos visto, pero habrá que confiar lo suficiente en Marc Webber, responsable de la a su manera luminosa 500 días juntos, razón de peso para esperar que sepa fundir amistosamente la comedia adolescente con la aventura superheroíca. Hablando de superhéroes, no quiero dejar pasar la oportunidad de felicitar el cumpleaños a uno de los tipos que probablemente más haya hecho por la causa a esta orilla del Mississippi. Si no sabéis por qué debe ser felicitado, echad un vistazo a lo que dibuja e inundaréis con razón su muro de Facebook de enhorabuenas y parabienes. Alguien que define la utopía como esto, no merece menos.
Sale. Entra. Televisión
junio 16th, 2011 • 4 comments Coming soon!
Tags: Carlos, Juego de Tronos, The Killing
(por Ibán Manzano)
Ininterrumpida, 24 horas sin pausa. La señal de televisión, en palabras de Marcos Urquijo, se empeña en desafiar constantemente a la muerte. Una teoría que resulta todavía válida en un presente en el que el televisor ha sido arrinconado por el portátil y la parrilla de programación reemplazada por la elección a la carta. Dicho de una manera más sencilla, cuando se nos acaba una serie, por suerte para nosotros, llega la siguiente..
Sale: The Killing. He visto tan sólo el primer capítulo de Forbrydelsen, la teleserie danesa en la que se inspira The Killing, pero pondría la mano en el fuego a que nos hemos equivocado de versión. Me explico. The Killing es un inteligente whodunit que jamás menosprecia la capacidad del espectador. El asesinato de Rosie Larsen, una joven de 17 años que oculta una vida secreta bajo la fachada de hija modelo, es el ojo del huracán a partir del cual se organiza una intriga con las elecciones municipales como telón de fondo. Se trata sólo de una excusa para presentar, de una manera totalmente distinta a la de The Wire, el fresco completo de una ciudad. La dinámica de la serie consiste en desplazar las sospechas capítulo a capítulo de un personaje a otro para inmediatamente refutar las acusaciones en la siguiente entrega. Pero culpables o no, poner el foco sobre los ciudadanos de Seatlle conlleva que su rostro oculto merja a la superficie en su toda su putrefacción moral. Y aquí es donde localizo el principal defecto. The Killing no alcanza a construir la atmósfera desesperanzada y malsana que promete. Por más que jamás deje de llover. Lo que me confirma que para los malos rollos, mejor los europeos.
Sale. Juego de Tronos. HBO tenía un doble reto por delante: satisfacer a los lectores de las novelas, dispuestos a rebanar cabezas con el ímpetu de un Dothraki si se movía una sola coma, y despertar el interés por una cascada de nombres y linajes entre aquellos a los que sólo oír chistar el nombre de Tolkien ya les provoca urticaria. Prueba superada. Tras unos primeros capítulos lastrados por la propia ambición del proyecto, algo por otra parte muy característico de los estrenos HBO, Juego de Tronos demuestra que le sobra carisma. Es más, su perfecto manejo de un número incontable de lineas narrativas resulta casi insultante. Una escalada de intrigas palaciegas a medio camino entre el culebrón de toda la vida y la épica fantástica. De momento, el último capítulo nos ha dejado con el corazón en un puño. A la espera de que el próximo domingo el pronóstico meteorológico más anunciado de la temporada se haga realidad. Winter is coming.
Entra. Carlos. En verdad estamos hablando de una miniserie estrenada ya en Cannes del año pasado, pero no ha sido hasta ahora que Canal+ ha tenido a bien llevarla hasta nuestros portátiles. Antes tuvimos un primer romance en pantalla grande gracias a una versión compendio que reducía los 333 minutos originales a 165. Sobra decir que esta vez menos no es más. Carlos relata la obra y milagros de Ilich Ramírez Sánchez, figura clave del terrorismo de los años 70 y 80 y mito romántico de la extrema izquierda. Una mirada que esquiva la idealización del personaje, pero que tampoco elude el magnetismo animal de Edgar Ramírez. El entusiasta del cine político está de enhorabuena. Carlos recupera la vocación por el discurso combativo, el maridaje entre ficción y noticieros de la época y el empleo de una cámara con nervio y pulso. Es sobre este montaje abrupto y en llamas donde la película se define. Carlos, ángel de la muerte, hace de la velocidad su razón de ser. Viajamos con él de continente en continente. Le seguimos a lo largo del laberinto de atentados, organizaciones terroristas, consignas políticas, traiciones y amantes en las que se ramifica sus periplo vital con la certeza de que jamás correremos tanto como él. Aquí no caben las explicaciones psicológicas o introspectivas. Carlos es un tiburón. Si deja de nadar, se muere. Michi Panero en un espléndido tuit lo definió mejor: Carlos es él y su circunstancia. Creo que deberíamos empezar a citar los tuis como fuentes reconocidas de crítica cinematográfica.
Entra. True Blood. Hace unos cuantos días se filtró la primera escena de la cuarta temporada de True Blood. Una píldora de 8 minutos con la que abrir apetito. No voy a cansaros con el conflicto interno que me provoca la serie, tan capaz de lo mejor como de lo peor, de lo ridículo y lo sublime a un mismo tiempo. Hay algo en ella profundamente reprobable que, sin embargo, reconozco que funciona. Mejor, juzgad por vosotros mismos este adelanto.
New York is loving Paris
abril 13th, 2011 • 4 comments Coming soon!
Tags: Martin Scorsese, woody allen
(Por Idir Mesian)
Si hay una fecha marcada cada año en rojo en mi calendario es sin duda el estreno de la nueva película de Woody Allen; una especie de Viernes Santo pagano que sirve para aliviar la cuaresma en la que normalmente vive instalada la cartelera. Emulando a John Huston – aunque con un gusto más refinado a la hora de escoger destino vacacional para rodar sus películas – y habiendo ya pasado por Londres y Barcelona (y parece que este próximo verano por Roma), le iba tocando su turno a París; así que allí se fue, Soon-Yi incluida, para desempolvar una historia que ya había amagado rodar anteriormente: la Midnight in Barcelona que todo el mundo daba por hecho ha acabado transmutada en Midnight in Paris. Bastante más coherente con el cine de Woody Allen teniendo en cuenta que gran parte de la historia se desarrolla en los felices y parisinos años 20… Aunque haciendo un poco de cine-ficción no habría estado mal ver cómo Allen mostraba la dictadura de Primo de Rivera.
A la vez que Woody y a pocos distritos de él, Scorsese rodaba (¡sin Leonardo DiCaprio!) parte de su adaptación del recomendabilísimo libro La invención de Hugo Cabret, un gran homenaje a Méliès a través del cual se cataliza toda la fuerza del cine para luchar por nuestros sueños. Con esta premisa parece a priori clara la elección de un estudioso del séptimo arte como Scorsese para una historia que en manos de otro quizás se habría decantado por resaltar únicamente el aspecto juvenil del libro. Si le añadimos que está ambientado en el París de los años 30 post-gran depresión y pre-segunda guerra mundial, la elección parece más clara aún.
Más allá de la mera anécdota, lo interesante de esta coincidencia es comprobar una vez más lo complementarias que son las carreras de estos dos neoyorquinos para crear un mosaico casi completo en las temáticas que tratan… y un gran abanico de posibilidades para los programadores de sesiones dobles. Muchas de las películas del judío tienen su contrapunto perfecto de mano del italoamericano, y viceversa. Así, aparte de las manidas comparaciones entre Manhattan y Taxi driver, podemos enfrentar la particular bajada a los infiernos de cada uno en Desmontando a Harry y After hours, el retrato musical en torno a la II Guerra Mundial de Días de radio vs. New York, New York o la exploración de la personalidad a través de Zelig vs. El aviador o Shutter Island. Incluso cuando deciden mirar hacia Nueva Jersey coinciden en época para ambientar sus obras (La rosa púrpura de El Cairo o Acordes y desacuerdos vs. Boardwalk Empire). Hasta en obras no tan conocidas se puede establecer la analogía (Broadway Danny Rose vs. El rey de la comedia).
A estas alturas ya nadie discute que pensar en Allen o Scorsese es pensar en Nueva York – Sidney Lumet me perdone –, lo que no sabíamos es que también se iban a atrever a retratar el París de principios del siglo XX. Los franceses, por supuesto, están encantados. Palabra de Gilles Jacob.
Las Vegas
enero 17th, 2011 • Coming soon!
Tags: La gran broma final, La zona sucia, Nacho Vegas, Perplejidad
(por Ibán Manzano)
La zona sucia (Nacho vegas, 2010) será, con certeza matemática, otro mausoleo consagrado a honrar los ritos del desamparo emocional propio de su autor. Escuchando (aquí podéis hacerlo) los dos singles de adelanto, Perplejidad y La gran broma final, he tenido la impresión de recuperar al Nacho Vegas más crooner, al que desgrana con voz de grajo una letanía extenuante de lamentos y tristezas. Se aleja de El manifiesto desastre, aquel disco que corporativizó el sufrimiento y que al menos en la superficie era su trabajo más luminoso. La gran broma final, en concreto, apunta a ser uno de los temas que más escucharemos en bucle del disco y es otra de esas canciones-rio que elevan la pataleta a la categoría de arte, dignifican el lloriqueo y con las que tan cómodo parece sentirse Vegas. El asturiano tan habituado a recorrer con sus ritmos los espectros más ásperos de las relaciones humanas (en sus letras las chicas mandan a los chicos a tomar viento fresco y lo de vivieron felices y comieron perdices no acaba de cuajar), recurre ahora para su nuevo tránsito a un símil deportivo, La zona sucia es la parte de la pista por la que los coches no siguen la trazada y que por tanto tiene restos de goma y otras impurezas que ralentizan la velocidad. Es la que a mí me interesa al hacer canciones.
Intento imaginarme lo que debe ser viajar en hora punta en un metro atestado de sudor mientras se lee La broma infinita de Foster Wallace y se pone en el iPod a todo volumen La gran broma final: algo así como la vida.
Estado de risa
diciembre 9th, 2010 • 1 comment Coming soon!
Tags: La más glande, Vageena Davis
(por Ibán Manzano)
A veces pienso que lo de alcanzar el equilibrio (intelectual) es algo tan fácil como alternar sesudos ensayos de Cahiers du Cinema con carcajadas como las que me provoca esta entrada: se trata del post de bienvenida de una antigua y carismática fotologger que ahora se reformula en blogger deslenguada con ganas de seguir dando caña. Su nombra de guerra, Vageena Davis, a lo mejor os suena a alguno, de no ser así os invito a descubrirla en La más glande, supondrá un placer (sexual) incalculable. Reconozco que con su caso me cuesta ser objetivo, tengo la suerte de conocerla en vivo y en directo y su personalidad arrolladora es de las que eclipsan, ciegan y enamoran -y no necesariamente en ese orden-. Pero aunque pueda parecer una recomendación de urgencia para mantener vivo este blog en la resaca del Puente de la Inmaculada Concepción y del Estado de Alarma, confío en que le concedáis una oportunidad: no os arrepentiréis. Y es que después de la reciente y trágica muerte de Leslie Nielsen, ya era hora de que la comedia recibiera una buena nueva tan buena como la que nos ocupa.
Cine-estafa
noviembre 26th, 2010 • 1 comment Coming soon!
Tags: Crepusculo, Historias Extraordinarias, Jane Fonda, Metzengerstein, Roger Vadim
(por Ibán Manzano)
Desde hace un par de días, el número 57 de El estafador ya está disponible para nuestro goce. El webcómic más popular de la red (en realidad, el único que conozco) se ha dedicado en exclusiva a la única razón de ser por la que permitiríamos que unos salvajes rayos x nos abrasaran los ojos, el cine (aquí bautizado como el hermano mayor de la historieta). Su publicación supone una concentración casi insolente de talento. Entre otras cosas, hay chistes sobre antiguas estrellas del cine nacional venidas a menos (la que acompaña esta entrada, de Susipop, por ejemplo), escenas de matrimonio post Crepúsculo con Bella en el papel de una Pepa desengañada con lo sobrenatural, y un par de acertadísimos apuntes cómico-melancólicos sobre los finales de las películas, siempre tan difíciles. Ahí aciertan, el cine es quizás la única manifestación artística que ha popularizado una palabra propia para hacer menos traumática la despedida, el The End.
Un fin de semana por delante es además una gran oportunidad para entregarse a algún largometraje de primera y experimentar eso que propone El estafador. Por mi parte voy a ver si acabo Historias Extraordinarias, un tríptico de adaptaciones de la obra de Poe dirigido por Roger Vadim, Louis Malle y Federico Fellini. Semajante concentración de talento es sólo comparable a la belleza de su reparto, con Brigitte Bardot, Jane Fonda o Alain Delon en el mismo, este último aportando además generosas dosis de savoir-faire. De momento sólo he visto la versión de Vadim, bastante criticada por cierto, pero que me está encantado, sexualiza el Metzengerstein de Poe con una Jane Fonda encarnando a una decadentista belleza a un paso de la extinción. ¿Qué más se puede pedir?
Verde adolescente
noviembre 17th, 2010 • 2 comments Coming soon!, Superhéroes
Tags: Dennis O'Neil, Linterna verde, Martin Campbell, Neal Adams, Ryan Reynolds
(por Ibán Manzano)
En resumidas cuentas, podría afirmarse que si resultas ser un gañán engreído y pasado de rosca el mejor tratamiento para ello, según Hollywood, es completar un curso acelerado de superheroísmo. Recordemos si no los casos de Batman, Iron Man y ahora Linterna Verde (trailer arriba), que en sus más recientes adaptaciones nos han proporcionado suculentas variaciones de la imagen del playboy de último diseño. No deja de ser cierto que todo esto ya estaba presente en sus originales respectivos, pero no lo es menos que de un tiempo a esta parte la industria del entretenimiento se ha confiado a una audiencia que parece asumir desde el orgullo una adolescencia prolongada.
Ryan Reynolds era, por tanto, una elección tremendamente lógica para encarnar a Hal Jordan (el segundo y más popular Linterna Verde). El actor, que acaba de ser enterrado en vida en el último hit del cine español, protagonizó el año pasado Adventureland, en la que ya explotaba bajo el desencanto a ese treintañero inmaduro que ya es casi un arquetipo contemporáneo. Por lo demás, el primer trailer de Linterna verde no ha puesto precisamente patas arriba la red, la película está dirigda por el siempre correcto Martin Campbell, anuncia un entretenimiento ligero y en palabras de algunos recuerda demasiado a Los 4 fantásticos, y no, esto no es un piropo. Al menos el traje de Linterna verde hay que reconocer que es de lo más genial y quién sabe si en una versión futura nos sorprenderán con Hal Jordan recorriendo nuevamente América (pienso en Neal Adams, Dennis O’Neil) de la mano de Flecha Verde, esta vez en el nuevo paisaje americano post-crisis. Eso estaría muy bien.
Unos sacan trailer, otros, nuevo póster. Muchísimas ganas de ver Black Swan de Aronofsy con cosas como esta.
Escorpio
noviembre 8th, 2010 • 7 comments Coming soon!
Tags: Conquista de lo inútil, Werner Herzog
(por Ibán Manzano)
Convengamos que una vez al año no hace daño, me refiero a todo eso de celebrarse a uno mismo. Pero, ¿qué diablos? Para eso están los cumpleaños. Sería un ingrato y un insensato si dejara pasar la ocasión de agradecer que se me haya ayudado a completar la lista de regalos perfectos, esa que empieza con una cita con James Franco y acaba con otra vía whisky doble con Don Draper. En resumidas cuentas, alguien ha tenido a bien acordarse de este tipo, concretamente la chica que para él mueve el mundo, que le ha honrado con su presencia este fin de semana y con un libro sobre sus días en común que sólo se puede disfrutar en riguroso 3D (las gafas bicolores vienen incluidas). Una nueva dimensión para la amistad, que ríete tú de Avatar. También me ha obsequiado con una barbie, réplica jugetona de ese cuerpo de escándalo que Dios le ha concedido.
Pero eso no es todo. No sé si sabéis quién es David M. Buisán. De no saberlo, estáis malgastando el tiempo en leer este post, mejor entrad a su web y descubrid el talentazo de un ilustrador que no comparte la definición de la mediocridad. He aquí acompañando esta entrada el dibujo que ha hecho de un servidor. Dejando al lado lecturas tortuosas- un cazador de vampiros escapando de una marejada de manos subterráneas que lo arrastran al lado oscuro de la fuerza-, el dibujo habla por sí mismo, es sencillamente maravilloso. En serio, disfrutadlo. Aparte, añadamos Conquista de lo inútil de Herzog -siendo Herzog, lo inútil y las conquistas tres de mis obsesiones favorita-, una lámpara prodigiosa cual Aladino, un pijama que luciría con gusto en la calle y unas cuantas, muchas, cosas más. Ah. Y me han puesto Soy un truhán, soy un señor para cantarme cumpleaños feliz. Según la nueva ortografía de la RAE, Soy un truhan, soy un señor.
Me piro a celebrarlo con Bullit de Steve McQueen, que se cumplen (ayer) 30 años de su muerte. Él sí que molaba.
Super Zack
octubre 5th, 2010 • 4 comments Coming soon!, Superhéroes
Tags: 300, Bryan Singer, Dr. Manhattan, Mark Millar, Superman, Watchmen, Zack Snyder
(por Ibán Manzano)
Reflotar a Superman está resultado una tarea que ni con el músculo de un centenar de hombres de acero. Warner acaba de poner fin a años de especulaciones escogiendo como puntal de lanza a Zack Snyder. La decisión parece estar tomada en base a los dos trabajos anteriores del realizador, 300 y Watchmen, con los que Snyder materializó todas las posibilidades del tebeo postmoderno en cine tras el Sin City de Frank Miller.
Ambas experiencias le han supuesto la oportunidad idónea en calidad de campo de pruebas para prepararse para lo que el mismo Snyder debe considerar con toda solemnidad su obra maestra, la adaptación definitiva de Superman. Después de todo, no olvidemos que Watchmen ya ofrecía un émulo de Superman: el Dr. Manhattan -en los términos de un Dios padre que contemplaba desde un altar cósmico a una humanidad descarriada se escenificaba una de las secuencias clave de la subvalorada versión de Bryan Singer, los mismos en los que el Dr. Manhattan escapaba a Marte dando la espalda a sus ex-congéneres en el detonante de Watchmen-. Cometería un error de calado la Warner si ignorara el laborioso proceso que le está costando resetear la franquicia, Superman merece que todas las ideas que han sido abandonadas por el camino sumen en el resultado final. En este sentido, hay que recordar la apuesta de Mark Millar que pretendía llevar a cabo una trilogía a imagen y semejanza, en cuanto a épica, de El Padrino. A estas alturas está claro que se le fue la fuerza por la boca, pero por todos los santos, ¿no hubiera sido una bendita locura?

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