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The Social Trailer

The-Social-Network-Movie-Poster(por Ibán Manzano)

Columbia//Sony ha lanzado el que con toda seguridad será el último avance en largo de su apuesta para la próxima temporada, The Social Network, antes de que llegue a los cines (1 de octubre en Estados Unidos, 29 del mismo mes en España según la más reciente nota de prensa) y que también supone la última oportunidad para sacar algo en claro de la incógnita del otoño. ¿Qué podemos esperar de algo tan a priori antipático como The Social Network? Basándonos en sus dos nombres propios, algo muy bueno. Aaron Sorkin es un tipo discutible en el fondo, pero no en la forma, su perfecto conocimiento de los engranajes políticos le ha capacitado para esclarecer las sombras herrumbrosas en las que se mueve el poder y convertirlas en algo apasionante. Un capítulo sí, otro también, El ala oeste de la Casa Blanca nos adentraba en las votaciones a la ley de enmienda al censo de, por ejemplo, el estado de Indiana y, contra pronóstico, dotaba a toda esa jerga política de épica y espectáculo. El otro, David Fincher no necesita ningún tipo de defensa a estas alturas. Pero aportemos algo al debate, es el padre del mejor thriller contemporáneo del otro lado del charco, no hablo de Seven, que también, sino de la soberbia Zodiac. Una razón de peso para esperar algo más que la crónica de ascensión (y cierta caída) del nuevo paradigma de hombre de negocio post Wall Street, el hacker informático. Otro motivo que suma para The Social Network es su pertinente tagline, You don’t get 500 million friends without making a few enemies, que sintetiza la que podría ser la más relevante mirada al fenómeno Facebook: la fundación de la era en la que amistad -o estar perfectamente relacionado en el mundo de la hiperconectividad- es una cuestión de cantidad y de un par de clics

Aquí, el trailer.

George, el europeo

poster-el-americano

(por Ibán Manzano)

No comparto este cartel con vosotros para hablar de El americano de Anton Corbijn (el de la interesante Control), que por cierto es uno de los estrenos que más me apetece de este finde: las primeras críticas coinciden en señalar que se trata de otra action movie consecuencia de la saga Bourne, al menos en cuanto al uso de la acción modelo europeo -alejada de la furia y el ruido del plano epiléptico-. Su personaje central parece incorporarse a la nueva tradición de action heroes crepusculares, desgastados, desplazados del sistema que los encumbró; un tipo de thriller introspectivo que ha florecido mucho en los últimos años. El americano la protagoniza George Clooney. El actor está construyendo una filmografía sin desperdicio, por eso resulta sorprendente que hasta el momento no hubiera participado en una película como esta (lo más cerca que ha estado es con Michael Clayton), que encaja tan bien con ese discurso que esconde bajo una arrebatadora sonrisa de pícaro y un seductor porte clásico de un, digamos, Cary Grant al tipo medio en proceso de descomposición. Volviendo al cartel que es lo de que os quería hablar, en estos momentos mi ciudad está empapelada con él, lo que me hace muy feliz. Se trata de un póster elegante, sencillo y algo pop, con reminiscencias de las películas de acción sesenteras/setenteras, pero con menos psicodelia.

En el año 2006, Steven Soderbergh presentó El buen alemán, de nuevo con Clooney, y cuyo cartel también era muy interesante, un homenaje a los melodramas de espías de los años 40, aunque no tiene demasiado mérito porque la película en sí era una revisitación de ese cine con Casablanca como bandera. No fue una película demasiado bien recibida, no, pero el cartel también molaba un montón.

P.D. Actualizo, a Jordi Costa no le ha gustado nada.

Perlas ensangrentadas

americaswings2(por Ibán Manzano)

Estas últimas semanas he conseguido mantener mi lector de feeds más aseado de lo habitual. No me acostumbro a llegar al final del día con una cifra tan baja de entradas por leer. La conclusión negativa es que la frecuencia de noticias que me interesan ha descendido en paralelo. Lógico, estamos cargando las pilas para la vuelta al cole -la temporada de fascículos está a la vuelta de la esquina-. Conviene, sin embargo, tomar nota de algunos “breves”: lanzamientos, publicaciones o inminentes que están a punto de llegar, y de entre todos ellos sobresale America Swings

La hiperinflación de sexo y nudismo repelente -señores obesos, señoras de grandes tetas, celebraciones de Acción de Gracias con miembros viriles en lugar de pavo relleno-, no borra la esencia de America Swings, recopilación de fotografías de Naomi Harris, suerte de discípula espiritual de la gran Diane Arbus, que ahora reedita Taschen a un precio más o menos asequible (30 euros): capturar la Gran historia americana y difuminar los límites entre el puritanismo del cinturón bíblico de Norteamérica y las prácticas de intercambio de pareja. Debido a su fisionomía, los cuerpos de estas fotografías se alejan de cualquier porno de lujo, son extrañamente vulgares y repelentes; y por ello, reconocibles. Os recomiendo echar un vistazo a la web, donde encontraréis algunas de las fotografías del libro, el cual se completa con entrevistas a los retratados y a la propia autora explicando su atracción por este erotismo low cost que es a su manera, y atentos que aquí va lo transcendente, eminentemente democrático.


Venecia blues

(por Ibán Manzano)

Una pieza delicada tan formalmente perfecta como coherente en su desarrollo. Larga, premiosa, exhaustiva, pero siempre tensa (Luis Martínez, Diario El Mundo)

Todo se reduce a falsa intensidad emocional, a discursos monótonos recitados por actores de gesto vacío, acompañado de una música tan abusiva como chirriante (…) Tiene vocación poética, pero no transmite nada. (Carlos Boyero, Diario El País)

cinemaniablog_norwegianwoodEstos extractos pertenecen a las primeras impresiones que ha despertado la proyección de hace unos días de Norwegian Wood (Tokio Blues) en la Mostra de Venecia. No desvelamos nada nuevo si recordamos que se trata de la adaptación para cine del best-seller de mayor expansión del Japón contemporáneo, un superventas de estirpe sentimental con millones y millones de ejemplares a sus espaldas.

Albergo cierta curiosidad por descubrir lo que ha hecho con este material Tran Anh Hung. No porque simpatice especialmente con el cineasta vietnamita-francés, ni tampoco porque pertenezca a la (amplia) parroquia de lectores que han caído hechizados por el encanto de Murakami. Por el contrario, las 400 páginas de Tokio blues y el director de El olor de la papaya verde, comparten, a mi juicio, un rasgo esencial, son igual de melifluos; es por tanto bastante probable que además de compartir créditos en el cartel promocional, Murakami y Tran Anh Hung hayan encontrado la oportunidad idónea para sincronizar sus discursos en una puesta al día de la nada. Lo que no deja de resultar paradójico, pues el tema de Tokio blues no es otro que la enfermedad de la nada que contagia al Japón de finales de los 60; el suicido a lo largo del texto es expulsado reiteradamente a la superficie cotidiana de unos personajes atrapados en un país convaleciente. Es sorprendente que con este material de partida, Murakami sólo alcanzara a ofrecer un equivalente nipón y reader’s digest de El guardián entre el centeno sin quitar nunca el ojo del público occidental -no en vano Murakami ha sido traductor de Carver, Fitzgerald o Irving entre otros-. Sin embargo, sería insensato negarle al conjunto algunos destellos de lucidez, los que lo hayáis leído recordaréis el monólogo de Watanabe, el protagonista, en el último tercio del libro, quizás el único momento en el que la prosa de Murakami cuaja al subrayar toda la enervante tristeza que acompaña el tránsito a la madurez.

Por suerte para todos nosotros, las promesas incumplidas de Haruki Murakami ya habían sido recogidas por Murakami, por otro Murakami, el más desconocido Ryu Murakami, que en 1976 publicó Azul casi transparente; un librito de apenas 100 páginas que estoy empeñado en recomendar encarecidamente a todo el que se cruza por mi camino -3 amigos ya han sucumbido- y que podría ser fácilmente calificado como el libro más sórdido más bellamente escrito nunca. No conviene desvelar nada más sobre esta pequeña joya de lirismo abrasador que sigue de cerca a unos jóvenes que pasan los días instalados cómodamente en una orgía de autodestrucción lindante con una base paramilitar norteamericana. Su trazo quirúrgico y distante no engaña a nadie, (Ruy) Murakami es capaz de extraer toneladas de poesía, nada autocomplaciente, de una juventud sin rumbo; hasta conseguir que una vez finalizada su lectura deseemos que no se haya equivocado cuando se responde a sí mismo eso de ¿No está el mundo todavía bajo tus pies?. No te asustes: El mundo está todavía debajo de ti.

Pilotos, pilotos, pilotos…

(por Ibán Manzano)

Hoy es 1 de septiembre, lo que para muchos de nosotros implica que el verano -y las piscinas llenas de burbujas de colores- toca a su fin. Por suerte, hay motivos de peso para evitar un suicidio colectivo: la oleada de pilotos que sacudirán nuestros ordenadores este otoño; series de las que, con toda probabilidad, encontraremos una a la que seguir la pista después del primer episodio. Ahí van:

1) The walking dead: Admito que todavía no he acabado de leerme todos los números publicados del cómic de Robert Kirkman, pero eso no me impide reconocer en este serial gráfico un buen relato de zombies estructurado con artesanía y con una cuidada dosificación de las sorpresas. El tandem de trailer (arriba) más Frank Darabont me parece lo suficientemente jugoso como para esperar con ansia la lógicamente escogida fecha de estreno del 31 de octubre.

2) The Event: A sus creadores no se les ha calentado tanto la boca como a los de Flashforward, pero alguno ha apuntado que la serie generará la misma adicción que 24 y Lost… juntas. Ya hay apuestas circulando por la red sobre el tiempo que tardará el hype de verano en dejar paso al bluff de temporada. Aunque cabe la posibilidad de que todos nos estemos equivocando, de cabo a rabo. Veremos. Fecha de estreno, 22 de septiembre.

3) Undercovers: Tiene el aval J.J. Abrams, pero eso, bien lo sabemos sus seguidores, no nos asegura dedicación total por parte del hombre-tras-la-cortina-de-Fringe. Por desgracia he tenido la mala suerte de tragarme el resumen del episodio piloto que supuestamente circula por la red. Tranquilos, nada de spoilers, pero de ser cierto, es puro Abrams, asistimos otra vez al derrumbe contrarreloj del universo de sus dos protagonistas, combinado esta vez con una nada desdeñable ligereza tipo Mr and Mrs Smith y un sentido de la pirotecnia a lo Misión imposible. Veremos también. Fecha de estreno, 22 de septiembre.

4) Boardwalk Empire: Martin Scorsese no tiene una idea precisamente idílica de cómo se gestó su país y eso, eso… nos mola. En compañía de Terence Winter de Los Soprano, Marty se acerca a la caja tonta para presentar (y dirigir su episodio piloto) al rival de más peso de esta categoría. Steve Buscemi, Atlantic City, La ley seca y 60 millones de dólares en el 1×01 (abajo) forman una combinación ganadora, que sólo de pensarlo provoca escalofríos, desmayos y vértigos múltiples. Fecha de estreno, 19 de septiembre.

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