Archive for óscares
Karaoke Oscar 2012
febrero 1st, 2012 • Espotifai, óscares
Tags: Alberto Iglesias, Los muppets
(por Ibán Manzano)
26 de febrero, fecha marcada a fuego en vuestras agendas tanto si os interesan los Oscar como las celebrities con vestidos que cuestan más que el salario de toda una vida. Hay unas cuantas melodías que más os valdría aprender si queréis ser alguien en la ceremonia. El año pasado ya publiqué una lista de Spotify con las canciones más señaladas entre las candidatas. Para no quedarme atrás, he decidido continuar con la iniciativa y ahí va una nueva lista recién salida del horno. Me temo que esta edición la categoría a Mejor Canción no se presta a demasiado juego. Los académicos han tenido a bien nominar sólo a dos canciones, y eso que la lista de preseleccionados era cuantiosa (podéis consultarla aquí). En concreto se han decantado por Man or muppets de Los muppets (pese a que la elección correcta hubiera sido Life’s a happy song) y por Real in Rio de Rio (pese a que es de Carlinhos Brown).
En esta entrada de hace unas semanas os comentaba que a mi juicio el mejor uso de una canción en el cine reciente pertenece a El Topo, pero claro, el aburrido reglamento de la academia hace de Julio Iglesias una opción inelegible. Ellos sabrán. Alberto Iglesias, en cambio, sí que se ha colado entre los contendientes a banda sonora por su trabajo para esta misma película, donde aplica un singular tratamiento atmosférico al subgénero de espías, reforzando el carácter espectral de una trama que por momentos parece transcurrir en un laberinto en penumbras. No lo tendrá fácil en una categoría copada por la doble presencia de John Williams gracias a sus esfuerzos en War Horse (bien) y Las aventuras de Tintín (mejor). Luego están los que se han quedado fuera. Dario Marianelli ha compuesto un barroco subrayado al amor fou con institutriz más conocido de la literatura romántica, Alexandre Desplat ha vuelto a firmar otro número indecente de partituras magistrales y Trent Reznor y Atticus Ross no han podido repetir la jugada del año pasado, pese a radicalizar, o quizás por ello, todo lo que ensayaron en La Red Social. De hecho, Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres tiene una de sus grandes virtudes en su trabajada ingeniería sonora, dentro de la cual se incluye el galvánico remake de Inmigrant song que revienta nuestros oídos en los créditos iniciales. Esta lista no estaría completa sin poner el acelerador a punto con fragmentos de la ochentera selección de Drive. Se ha dicho tanto sobre este santuario de lo hipster que, la verdad, no se ocurre nada más que añadir. Cerrad los ojos, escuchad la lista, tararead sus canciones. Si lo deseáis con todas vuestras fuerzas, es posible que Ryan Gosling venga a rescataros de vuestra gris existencia.
Aquí, la lista completa.
Nostalg(h)ia
enero 24th, 2012 • óscares
Tags: Brad Pitt, La invención de Hugo, No es país para viejos, Pozos de ambición, Slumdog Millionaire, The Artist, Una mente maravillosa
(por Ibán Manzano)
Este mediodía (a las 14.40 para ser más exactos) Jennifer Lawrence y un viejo verde que había-a-su-lado el presidente de la Academia han dado a conocer a los candidatos de la 84º edición de los premios Oscar. Sí, ya, lo sé. Os la sudan los Oscar. Lo peor es que os entiendo. Está lo de Crash en 2004 y bueno lo de Sandra Bullock. Pero los concursos de popularidad siempre han merecido mi atención y no iba a ser menos uno que tiene lugar bajo tal cantidad de focos. Después de todo, es durante la entrega de sus máximos galardones cuando Hollywood pone su maquinaria de comunicación a trabajar a pleno rendimiento. Vamos a hacer recuento. La invención de Hugo y The Artist lideran con 11 y 10 nominaciones respectivamente. La primera, cinta familiar en 3D, es un homenaje al cine mudo. La segunda, además de la última sensación de la temporada, es otro homenaje al cine mudo. Sigamos, en Midnight in Paris, Woody Allen se apunta a los viajes en el tiempo y transporta a Owen Wilson al París de 1920, época de efervescencia cultural que coincide con, lo habéis adivinado, los días de vino y rosas del cine mudo. De hecho, en un chiste memorable, Wilson le hace un Inception a un despistado Buñuel y le sugiere el argumento de la que será El ángel exterminador. Pero la cosa no acaba aquí. Todavía no he podido ver War Horse, pero los que ya han tenido la oportunidad confirman que este drama bélico con caballo es una epístola escrita desde lo más hondo del corazón spielbergiano a dos de sus antepasados (John Ford y David Lean). Como no hay que dejar puntada sin hilo, será Billy Crystal, embajador de los Oscar en los 90, el que nos dé la bienvenida el próximo 26 de febrero.
Al sociólogo de salón no le cabe duda de que no por casualidad el granjero de la Iowa de 1931 gastaba gran parte de su escasa asignación semanal en un novedoso espectáculo cinematográfico que acabaría por definir a la década. Estoy hablando de las películas de horror. Y es que los colmillos de Bela Lugosi daban miedo, pero ni la mitad que otra sangría mucho más común por aquel entonces, la de la cuenta corriente. La Gran Depresión había entrado en escena y América no estaba para fiestas. Esta mañana, El País llevaba en su portada uno de esos titulares a los que estamos ya tan acostumbrados que ni nos estremecemos, y eso que no es agradable descubrir que están proyectando la película que arrasó en 1929 y que vuelven a contar con nosotros como cabezas de cartel. Podemos encontrar muchas similitudes entre lo que ocurrió con el Crack del 29 y lo que está ocurriendo ahora, pero también más de una diferencia. ¿La más clara? La industria audiovisual ha cambiado de remedio. Ahora su receta contiene exclusivamente altas dosis de morriña en píldoras. Cine prepúber, con dientes de leche, que no duela.
Reconozco que este análisis puede resultar tendencioso, pero incluso una cinta como Midnight in Paris, donde la nostalgia es cargada por el diablo, refuerza el diagnóstico: ante las turbulencias, Hollywood opta por aparcar (casi) cualquier discurso combativo y replegarse sobre sí misma. Las caracterizaciones de Tilda Swinton y Michael Fassbender han resultado demasiado turbias para los académicos, mientras que dos personajes que por diferentes motivos podían haber dado lugar a creaciones oscuras se han colado en la lista tras limar sus contornos (Margaret Thatcher y Marilyn Monroe). El muppet por delante del man. Quizás sólo sea parte de ese movimiento por recuperar el pasado que muchos analistas detectan y no haya que llevarse las manos a la cabeza, pero es que hasta Moneyball, una de mis favoritas y de las pocas nominadas que conecta con el presente, tiene algo de evolución optimista de La red social, de confianza ciega en el sistema. Me encanta la película, pero reconozco que me aterra que el general manager al que da vida Brad Pitt logre doblegar un deporte como el beisbol, fundamentado en músculo y tesón, a través de una lógica mercantilista. No sé, quizás me estoy volviendo paranoico y todo esto no sea más que una locura. Sólo quizás.
Con apellido
marzo 2nd, 2011 • 4 comments Listillas, óscares
Tags: Billy Crystal, J.J. Abrams, John Galliano, Kirk Douglas, Lady Gaga
(por Ibán Manzano)
Caminan entre nosotros, se parecen a nosotros, pero molan mil veces más que nosotros.
1) Kirk Douglas-Billy Crystal. Cuando la gala que reconectaría con el sector más juvenil de la audiencia tiene sus dos momentos álgidos en a) un nonagenario con bastón y más tartamudez que Jorge VI de Inglaterra, pero suficiente energía como para batir a una banda de Latin Kings y embarazar a toda la platea y b) Un presentador de la década pasada revisitando con la tecnología Futurama a otro presentador de hace seis décadas, preocúpate.
2) Lady Gaga. Lo único que me separa de ser una marica al uso es que vivo al margen del fenómeno Gaga. Con esto no pretendo ir de antisistema: sencillamente por algún motivo que no me explico nunca he caído hechizado por las ondas de seducción masiva de la ultradiva. Sin embargo, no estoy tan ciego como para no reconocer en cada nuevo vídeo suyo un acontecimiento social, un festival de referencias retrofuturistas del que no escapa Born this way. Noel Burgundy en su twitter (os lo recomiendo y mucho) lo resume mucho mejor que yo, la escalada de vídeos progresivamente más excesivos de Lady Gaga acabará así: en 2016, su clip de tres horas, culmina con tu iPad explotando. (Ver vídeo).
3) Charlie Sheen-John Galliano. Es posible que ni siquiera sean humanos (están por encima de las preocupaciones mundanas, de ti, de mi y de cualquiera que coja el metro) y que ambos hayan retorcido lo que se entiende por relaciones públicas con uno de los usos más perversos que recuerdo. Sobre todo Charlie Sheen que ha satisfecho el furor de la red inaugurando un cuenta en Twitter, que ya cuenta con más de 637.000 seguidores y amenaza con ser una fuerte inagotable de amarillismo.
4) J.J. Abrams. Volviendo a los Oscar, si la Academia sigue haciéndole el juego a trabajos de género como ha ocurrido estos últimos años, Super 8 parte con una ventaja añadida: será un películón (ver trailer). Si Super 8 estará en los Oscar, Fringe debería estar en los Emmy. El capítulo ochentero de esta semana, con un cierto regusto Dharma, bien lo merece. Si no me creéis, echad un ojo a la intro.
¿Y por qué El discurso del Rey?
febrero 27th, 2011 • 4 comments óscares
Tags: El discurso del Rey, No es país para viejos, Slumdog Millionaire, The Social Network
(por Ibán Manzano)
Nadie debería dejarse engañar por el hecho de que los responsables de El discurso del Rey sean más británicos que los huevos revueltos con beicon. En su aspecto fundamental, la candidata a salir a hombros del Kodak Theatre (con la oreja, el rabo y un Oscar para Colin Firth) podría pasar por una cinta genuinamente americana, su nucleo narrativo se organiza alrededor del enésimo proceso de autorrealización personal con la declaración de guerra de Jorge VI como epicentro histórico. Quizás sirva esto para comprender por qué una película tan correcta pero intrascendente como El discurso del Rey ha conquistado el corazón de los académicos. En comparación, La Red Social, la única que puede aguarle la fiesta, parece empeñada en obligarnos a mirar por una ventana al vacío de nuestro tiempo. El error, sin embargo, está en no apreciar que El discurso del Rey a su manera también habla de nuestros días. Carlos Losilla sitúa en el mismo plano el discurso de Jorge VI y el de Barack Obama tras la matanza de Tucson. No sería la primera vez que Hollywood se sirve de los premios para canalizar el dolor comunitario, en el año 2001 Ron Howard se imponía a David Lynch y Robert Altman gracias a Una mente maravillosa, otro biopic de superación que sirvió para cicatrizar las heridas de la América post 11-s. Tampoco es la primera vez que la decisión de los académicos se puede leer como síntoma de los signos políticos. No es país para viejos de los Coen deconstruía el western sobre el paisaje irrespirable de Texas con el cadáver político de George Bush descomponiéndose al fondo y Slumdog Millionaire (Jai Ho!) no podía ser más adecuada para la recién inaugurada era Obama: colorines para todos, mucha niña mona pero ninguna sola. Jordi Costa se preguntaba hace unos meses en su crítica de La Red Social por la venganza que Mark Zuckerberg podría perpetrar contra David Fincher. Esta noche, la respuesta, en directo.
Los Oscar son mi particular Eurovisión, una debilidad kitsch antes que un matrimonio serio. Esta madrugada, la abuela de James Franco tuiteará la gala. Su nieto, Anne Hathaway y servidor la acompañarán. No será tan divertido como con los Goya, pero que nadie diga que no lo hemos intentando.
Diez anécdotas sobre las candidatas al Oscar que deberías saber y unos cuantos legos
febrero 25th, 2011 • 7 comments óscares
(por Ibán Manzano)
En un universo alternativo gobernado por la tiranía del ángulo recto, las nominadas al Oscar tendrían un aspecto no muy distinto a este: 10 reinterpretaciones deliciosas, a excepción quizás de la de Toy Story 3 (era difícil mantener el chiste mentalingüístico), de cada una de las cintas que se batirán este próximo domingo. También he recopilado al menos una anécdota de cada una de ellas que espero no supierais y que también espero podáis utilizar para tiraros el rollo este fin de semana. Pero lo importante son las imágenes, en serio, lo otro era por rellenar.
1) El discurso del rey. Antes de acoger el pulso entre el acomplejado Rey Jorge VI y su extemporáneo logopeda australiano, el despacho de Lionel sirvió también para acoger otro pulso algo más salvaje, el que se echan estos dos caballeros sin etiqueta, protagonistas de Snookered, la cinta porno gay que se filmó en el mismo set que la favorita de los Oscar. (Leer crítica completa)
2) Temerosa de quedarse fuera de las candidaturas, Fox apostó sus cartas a una campaña de última hora que subrayaba el potencial morboso de 127 horas y cuyo título era I kept my eyes open for 127 hours. Esto no tendría mayor importancia, si no fuera porque la abuela de James Franco nos deleitó con un entrañable vídeo en el que lucía sudadera con el lema y hacía campaña a favor de su nieto. Para comérsela. (Leer crítica completa)
3) Todo el que ha visto Winter’s bone coincide en quitarse el sombrero ante el talento natural de John Hawkes. Todo el que ha visto la última temporada de Perdidos coincide en odiar con todas sus fuerzas, y agrego que con motivo, a Lennon (sí, ese que aparecía junto con el chino del templo). ¿Que por qué pongo en la misma línea a John Hawkes y a Lennon? ¡Porque Lennon es John Hawkes! Algo que (creo que) jamás nos hubiéramos imaginado. (Leer crítica completa)
4) Es más fácil detectar en el Valor de ley de los Coen ecos de La noche del cazador que del Valor de ley de Hathaway. Por ejemplo, ambas son fábulas sobre la iniciación y la pérdida de la inocencia en una América puntuada por lo irreal. Y ambas se sirven del tema Leaning on the everlasting arms como epicentro sonoro de su recta final: siempre es mejor ceder la voz a una buena canción folk. (Leer crítica completa)
5) The Social Network. ¿Qué haría Mark Zuckerberg (el de verdad) si conociera a Mark Zuckberg (el de mentira)? La respuesta en este vídeo del Saturday Night Live que tuvo como presentador invitado a Jesse Eisenberg y que pone fin a una de las normas esenciales de continuo espacio-tiempo, juntar las dos caras de Facebook del mismo lado del espejo.

6) Los homenajes -parodias- de Cisne negro no se han hecho esperar. Por ejemplo, aquí tenemos a Jim Carrey enmendándole la plana a Natalie Portman. Eso por no hablar del más que divertidísimo episodio de 30 Rock (5×10, Christmas Attack) en el que Jenna Maroney y pareja elevan el juego referencial con un disfraz inspirado en la película. Sin embargo, es probable que tengamos que esperar a la madrugada del 27 para que James Franco nos regale el homenaje definitivo. (Leer crítica completa)
7) El casting de voces de Toy Story 3 ha contado con los habituales Tom Hanks y Tim Allen y ha sumado alguna sorpresa: Michael Keaton como Ken. No sé qué opinará el ex-batman de que el chico del corazón del plástico esté estos días en campaña para reconquistar a su rubia tras 7 años en los que se han dado un tiempo, utilizando para ello frases tan ingeniosas como “Barbie, eres la única muñeca para mí”.
8 ) Los chicos están bien. La amplísima variedad de registros sexuales de Julianne Moore la ha llevado a ser madre lesbiana a través de inseminación artificial (la que nos ocupa), madre incestuosa (Savage Grace) mariliendre enamorada de su gay (Un hombre soltero), actriz porno (Boogie Nights) y chica de Jeff Goldblum (El mundo perdido). Poco para una actriz que convenció a Robert Altman de que ella era la pelirroja que buscaba para Vidas cruzadas recordándole que en su caso no iba a ser necesario teñirla en los desnudos. Ya me entendéis. (Leer crítica completa)
9) Origen es una película de resonancias. El nombre del protagonista, Cobb (Di Caprio), está tomado de la primera película de Nolan, Following. Non, je ne regrette rien, leitmotiv musical, funciona como pista del romance trágico de Di Caprio y Marion Cotillard y no por nada la francesa ganó el Oscar por encarnar precisamente a Edith Piaf. Mientras que los personajes de Robert Fischer Jr. y Maurice Fischer toman respectivamente sus nombres del campeón de ajedrez Robert Fischer y del arquitecto M. C. Escher (cuyo nombre sin contraer era Maurits Cornelis Escher). Incluso la película ha encontrado una segunda vida en el cómic The cobol Job.
10) The Fighter. Mi anécdota preferida. Mark Wahlberg lleva al cine a Amy Adams a ver ¡Belle Époque! ¿Qué diría Fernando Trueba de todo esto? (Leer crítica completa)
Y un bonus track de regalo, Canino es la primera película en estar nominada a algún Oscar (Película de habla no inglesa en su caso) que contiene una erección explicita.
Tito Oscar’10: Los chicos están bien
febrero 24th, 2011 • óscares
Tags: Annette Bening, Julianne Moore, Lisa Cholodenko, Los chicos están bien, Mark Ruffalo
(por Ibán Manzano)
Cabe preguntarse viendo Los chicos están bien en qué momento el cine independiente americano se acomodó a la mirada mayoritaria. Si tuvo que ver con la prostitución de Sundance o con la legitimación del modelo Miramax. O si por el contrario el verdadero cine independiente americano, ese que permanece refractario al gusto mainstream, sigue resistiéndose a salir de los circuitos marginales. No me malinterpretéis, Los chicos están bien de Lisa Cholodenko, que parece diseñada para cubrir la cuota indie (junto con Winter’s bone) de esta temporada de premios, es un trabajo notable en más de un sentido. Se puede rastrear en ella las constantes de ese subgénero sobre las relaciones personales en la América desatomizada, a medio camino entre la comedia melancólica y el drama familiar, que puso en el mapa Entre copas (todavía la más notable de todas). Pienso también en Pequeña Miss Sunshine, Una historia de Brooklyn, en Junebug o en Juno y puede que en menor medida en Up in the air (donde se invocaba no sin dificultades el espíritu de Billy Wilder). Pero tengo que confesar que pese a las virtudes de todas, veraces e incisivas, me cuesta sintonizar con sus planteamientos. El tercer largometraje de Lisa Cholodenko no es una excepción, pone bajo el foco las contradicciones de asimilar las nuevas formas evolutivas de la familia al modelo tradicional. Pero me la creo sólo a medias.
El padre biológico de los dos hijos de un matrimonio de mujeres irrumpe en escena, ejerciendo a la vez de fantasma del pasado y de diabillo tentador. Este choque animal se exorciza a través de la cena (la mesa familiar, atávico altar en el que el nucleo familiar se consagra cada noche)y es allí también donde encontramos el momento más memorable del metraje, en -y no diremos más- el gesto silencioso de una Annette Bening evolucionando a especie en vías de extinción. He leído en muchos foros el reproche casi unánime al presunto giro conservador que la película sufre en su tercio final. He de decir que no me molesta demasiado. En cambio, sí que me enfada el tratamiento en última instancia -y tampoco diremos más- del personaje de Mark Ruffalo. Y sobre todo, lo que no entiendo es como pese al título, Los chicos están bien, se acabe caracterizando por apenas dejar hablar a los chicos. Eso ya no.
Veredicto: Un reparto por el que cualquier pagaríamos por tener (¡está Julianne Moore!) y un guión incisivo no debería ser suficient para ocultar que no es una cinta tan lista como se ella misma se cree.
Peso pesado: Annette Bening tiene todavía una baza para disputarle el Oscar a Natalie Portman. Es una profesional queridísima. Además de la esposa de Warren Beatty.
Peso pluma: La nominación a Mark Ruffalo hay que saber leerla en un único sentido: perderá el próximo domingo, pero será la primera de muchas.
Mommento WTF! ¿Cómo?, ¿disculpa?, ¿lesbianas excitándose con hombres musculados en porno para heteros?
Tito Oscar’10: Más sobre Black Swan
febrero 22nd, 2011 • 5 comments óscares
Tags: Black Swan, Darren Aronofsky, Fringe, MIla Kunis, Natalie Portman, Showgirls
(por Ibán Manzano)
La tercera temporada de Fringe va camino de convertirse en un psicodrama en toda regla: los guionistas (posibles spoilers sobre Fringe) han enfrentado a Olivia Dunham a su peor enemigo, ella misma. O para ser más retorcidos, a una versión mejorada de sí misma. En mi crítica para Pull The Metal no encuentro tiempo para detenerme en las similitudes entre Black Swan y la última temporada de Fringe, y eso que ambas juegan con el tema literario del doppelgänger. Aunque en el caso de la Portman, Aronofsky haya apostado sus cartas a la carnalidad de Mila Kunis como su reflejo maligno. Algo que para que negarlo, es perfectamente comprensible (fin de posibles spoilers).
Tampoco profundizo demasiado en muchos de las referentes sobre los que trabaja el último grito de los Oscar. Menciono por encima a Cronenberg o la filmografía anterior del realizador, pero nada sobre uno de los más obvios, los telefilms. Y eso que el argumento de Black Swan repleto de lugares comunes sobre el mundo del ballet y el éxito y que Jaime Pena identifica con el de Showgirls es lo de menos. Lo que importa es el talento natural de Darren Aronofsky para transformar este material de baja estofa en una poderosa vuelta de tuerca a uno de los ballets de más prestigio. El director asume la tesis de que bajo toda representación de alta cuna se oculta una trama que bien podría protagonizar Tori Spelling en horario de sobremesa. No es la primera vez que un culebrón acaba sublimado en trabajo de culto. Black Swan es sólo otro ejemplo más de una larga lista que quizás empezó con Twin Peaks hace más de dos décadas.
Veredicto: Lo mejor que se puede decir de Black Swan es que en cierta manera es imposible decir nada de ella, es una película que obliga a experimentarla para hacerle justicia.
Peso pesado: En este salto sin red que supone Black Swan dentro de una filmografía bien estructurada y cuya próxima parada es el Thor de Kenneth Brannagh, uno tiene la impresión de que Natalie Portman se esfuerza en cada plano para que la recordemos como la Norma Desmond de nuestra generación. Y vaya si lo consigue.
Peso pluma: Nina Sayers ejecuta un paso delicadísimo. Un aleteo la rodea presagiando tragedia. Gira sobre sí misma. De el escenario, impreciso, se escapa el un insulto de una compañera envidiosa. A lo lejos una música diabólica. Detrás, su propia voz reverberando. Si el domingo ganara el exquisito trabajo sonoro de Black Swan, supondría toda una demostración a la industria de Hollywood de que se pueden alcazar imaginativos logros fuera del manual de cocina del blockbuster. Aunque para eso, claro, la tenían que haber nominado.
Momento WTF!: Sí, ese en el que todos estáis pensando. Un GIF que lleva dando vueltas desde Venecia para alegría púber de todos y de muchas.
Tito Oscar’10: Brokeback Mountain y las redes sociales
febrero 21st, 2011 • 2 comments óscares
Tags: Ang Lee, Brokeback Mountain, Crash, David Fincher, El discurso del Rey, Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Paul Haggish, The Social Network, Tom Hooper
(por Ibán Manzano)
La noche del 5 de marzo de 2006, el palco de butacas del Kodak Theatre pegó un respingo cuando un sorprendido Jack Nicholson coronaba a Crash (2005, Paul Haggish) como la mejor película del año por encima de la uberfavorita, Brokeback Mountain (2005, Ang Lee). Más allá de debates estériles sobre la homofobia, nunca antes una película con una trayectoria tan meteórica en eso que se conocen como los precursores (el resto de premios, vamos) había tenido tal gatillazo en la recta final. Es posible, sin embargo, que este domingo veamos un caso similar si finalmente La Red Social (2010, David Fincher) cede ante El discurso del Rey (2010, Tom Hooper). Brokeback Mountain y La Red Social no tienen demasiado en común, a excepción de que ambas han sido calificadas de clásicos modernos desde el mismo día su mismo estreno.
¿Que por qué ganó Crash? Puede que porque pesara la necesidad de los académicos por dar color a una ceremonia con cada vez menos margen para la sorpresa. O puede que porque Crash golpeara directamente a esa zonal del cerebro límbico donde se alojan las emociones. Algo similar a lo que, por cierto, ocurre con con el duelo Hooper-Fincher. Más de un académico debió sentirse estafado cuando descubrió que Brokeback Mountain no era precisamente lo que uno llamaría una Love Story con rimmel. Alejada de cualquier tentación melodramática, la película de Ang Lee sólo se desgarraba al ritmo de los acordes de guitarra de Santaolla, por lo demás era un prodigio de contención. Como las interpretaciones de su pareja protagonista, un Jake Gyllenhaal más allá de la ternura y un Heath Ledger en uno de esos trabajos tan sutiles que muchos no se dieron cuenta de que estaban delante de una de las grandes interpretaciones de la década. El australiano farfullaba palabras que casi no llegaban a salirle de la boca. Esta era la médula espinal de Brokeback Mountain, un estudio sobre la incapacidad para decir eso tan cursi de te quiero en un entorno que no ha codificado el amor, en este caso, el amor entre dos hombres. TVE emitió anoche esta obra maestra, en su semana de los Oscar. En paralelo, Telecinco despedía OT para siempre. Al momento, Twitter ardía con un chiste sobre por qué TVE había programado precisamente este título y sobre, bueno, sobre a donde quería mandar a Telecinco con ello. Por favor, no me hagáis repetir el chiste. Es de muy mal gusto y le tengo cariño a OT. Por lo demás, espero que a La Red Social le vaya (como poco) igual de bien en Twitter.
Tito Oscar’10: Valor de ley
febrero 15th, 2011 • 1 comment óscares
Tags: Coen, Henry Hathaway, Jeff Bridges, John Wayne, La noche del cazador, Valor de ley
(Por Ibán Manzano)
¡¡SPOILERS!! En su más que recomendable monográfico sobre Valor de ley, los colaboradores de Cahiers du cinema se preguntan por los ecos que retumban en la última película de los Coen. Aunque coinciden en que las resonancias más evidentes proceden de La noche del cazador (1955, Charles Laughton) no dejan de constatar las diferencias y parecidos con la primera versión de la novela de Charles Portis, con la que se asemeja tanto como inquietantemente se distancia. Los cambios más evidentes se aprecian en el prólogo y el epílogo, es decir, en todo aquello que da sentido al relato y también en algo tan estúpido como que de una película a otra el parche de Cogburn (allí John Wayne, aquí el bueno de El Nota) se mueve del ojo izquierdo al derecho. Sí, no deja de ser una tontería más, pero esta tontería más trasciende su condición de anécdota hasta iluminar la razón de ser de esta Valor de ley. Los Hermanos Coen han colocado un espejo de falso fondo delante del western (ya sabéis, el género fundacional, el viejo testamento con vaqueros e indios) y, como si se de las dos caras de una misma moneda se tratara, esta fábula sobre la madurez se materializa ante nuestros ojos a un tiempo como un western rodado con todas las de la ley – con sus planos amplios que dejan respirar, su poética roma y su amistad casi hawkasiana a tres bandas- y como todo lo contrario, un antiwestern -la leyenda queda relegada al ámbito de lo privado, a una arisca solterona que no tiene amigos con los que recordar los buenos días-. Algo parecido ocurría ya en El asesinato de Jasse James por el cobarde Robert Ford. Y si me apuráis casi también en El hombre que mató a Liberty Valance.
No por nada, los Coen han potenciado la ambientación de Valor de ley en un bosque fronterizo: Mattie Ross, la adolescente respondona que busca vengar el asesinato a su padre, tendrá que iniciar un viaje al lado salvaje de la vida para ajusticiar a Chaney, el criminal que se lo robó. Otra forma de denominar a la madurez. Será un viaje de ida y vuelta (como el de un género que no se puede contar ya en las míticas ciudades del oeste, como el de un país cuya moral sólo se perpetua como espectáculo de circo) y puntuado por la extrañeza (el humor de los Coen). Y es que en este cuento crecer es algo tan improbable (y bello) como la visión de un cazador cubierto por la piel de un oso, pero también es algo tan aterrador como un ogro de voraz codicia y cicatriz cruzándole el rostro. Valor de ley consigue hablarnos del desencanto de hacerse mayor a partir de un relato saturado de mutilaciones (el ojo del sheriff, la lengua del marshall y finalmente el brazo de Mattie) pero cuyo colofón, una epifanía nocturna, apunta a la esperanza. Como si toda la película se hubiera preparado para llegar hasta allí, los Coen hacen estallar en el último tramo una galopada (donde, ahí sí, se nota a Charles Laughton), en medio de un paraje irreal y mágico que funciona como espacio simbólico de la renuncia. Poco importa la fama que los Coen se han ganado de cínicos o que le concedan a Mattie un destino parcialmente amargo (me refiero al brazo y tal), porque no es suficiente para ocultar la fe ciega con la que los directores han montado esa gran secuencia, en ella crecer no es únicamente desencanto, es también confiar en los demás, y si no es en los demás que al menos sea en un sheriff borrachuzo y en su corcel asmático.
Veredicto: La crítica americana se ha apresurado a aplaudir Valor de ley como el regreso de los Coen a la buena senda tras Quemar después de leer o Un tipo serio. Sólo que para mí esas dos ya eran obras maestras. Así que imaginaos.
Peso pesado: Roger Deakins ha sido nominado 8 veces al Oscar a Mejor fotografía. Probablemente mereció ganar, como poco, en las 8.
Peso pluma: Jeff Bridges hace de Jeff Bridges, pero, carajo, ¡qué bien hace el tipejo de sí mismo!
Momento WTF!: Las últimas palabras (ya me entendéis) de Lengua-de-serpiente antes de ser ahorcado.
Tito Oscar’10: Winter’s bone
febrero 9th, 2011 • 1 comment óscares
Tags: Debra Granik, Jennifer Lawrence, John Hawkes, Winter's bone
(por Ibán Manzano)
Leyendo Todo lo que sé sobre novela negra de P.D. James, un repaso a la evolución de los mecanismos de la novela negra desde los tiempos de Wilkie Collins y su piedra lunar hasta el día de hoy (más bien de ayer), resulta fácil entender que bajo su matemática gelidez el noir sea el género que más disfrute rompiendo sus cuidadosamente bien establecidas normas y echándole un pulso al lector. Winter’s bone, segundo largometraje de Debra Granik y adaptación de un texto de Daniel Woodrell, pone fin a una de las convenciones más arraigadas en el noir, la hegemonía del punto de vista masculino. Pero, atentos, que hay más. Porque Winter’s Bone no sólo acaba con esa convención en un género, sino hasta en tres a la vez, el noir, el western y ese cine de mafias contemporáneas que probablemente alcanzó su techo natural con el Mystic River de Clint Eastwood.
En su situación, Debra Granik ha optado por hacer del defecto su principal virtud, el bajo presupuesto la ha llevado a apostar por un minimalismo expresivo que contra pronóstico refuerza el carácter espectral de su cinta. Por decirlo más claro, Winter’s bone se podría resumir en Jennifer Lawrence, un bosque de ruidos nocturnos y un sol de invierno a punto para el deshielo. Y ya. Suficiente, sin embargo, para que pueda leerse como un siniestro cuento de horror sobre los ritos de ingreso en la comunidad. Hay una caperucita roja con gorro de lana, hay leñadores bienintencionados y sobre todo hay brujas quebrantahuesos que no dejan conciliar el sueño. Quizás nada sintentice mejor el horror latente de esta comunidad infernal que la aparente placidez, y no desvelamos nada, del último plano que cierra el macabro clímax final. En suma, para morirse de miedo.
Veredicto: No es una película que busque amigos, pero es extrañamente apetecible a su manera.
Peso pesado: Jennifer Lawrence es a estas alturas más que una promesa indie, ¡es la nueva Mística de X-Men!
Peso pluma: John Hawkes tendrá que ver en la nominación suficiente reconocimiento, por más que es una de esas caras que nos ha acompañado tantas y tantas veces estos años.
Momento WTF! Esa sierra de última hora…

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