Archive for Pensamientos breves

Breves de marzo

(por Ibán Manzano)

Varias reflexiones breves que no quería dejar de compartir:

1) Hay dos vídeos que han monopolizado mi atención los últimos días. El primero es este videoclip de The Shoes que protagoniza un Jake Gyllenhaal con muy mal pronto y que viene a recordarnos que ese adolescente con cara de pirado conocido como Donnie Darko sigue muy presente en su interior. De paso también lanza al aire una pregunta: señores directores, ¿a qué están esperando para darle un papel de bastardo hijo de puta a este chico con pinta de no haber un roto un plato en su vida? Es Time to dance, time to kill.

2) El otro vídeo que me tiene chiflado es el trailer de lo nuevo de Cronenberg. Las primeras imágenes de Cosmopolis han estado a punto de provocarme un aneurisma cerebral. Cada vez que Robert Pattison se pega un tiro en la mano me parece escuchar los quejidos ¿quizás desde el Infierno? de aquellos que acusaron a Un método peligroso de ser mortalmente aburrida. Lo cierto es que cuento con los dedos de una mano las películas que en el pasado ejercicio cinematográfico llegaron a equiparar la osadía de tan singular biopic de Jung. También es cierto que los haters del canadiense encontraran en este avance munición de sobra: he aquí Cronenberg haciendo de Cronenberg.

3) Este domingo finalmente regresa El Hombre. Tras casi dos años de ausencia, Mad Men estará de nuevo entre nosotros para demostrar por qué merece cada uno de esos Emmy con los que cuenta en su curriculum. Tan sólo he podido terminar dos de los artículos del especial con el que quería ponerme guapo de cara al estreno de la quinta temporada, pero prometo continuar en las próximas semanas con textos sobre los motivos por los que no debes dejar que tu mujer conozca a Don Draper si quieres evitar incómodas comparaciones en la cama. De momento, esta lista de reproducción promete hacer que en vuestro fin de semana no falten secretarias de largas piernas.

4) Mucho se ha celebrado que The Walking Dead finalmente empiece a cubrir expectativas. Por mi parte, no puedo dar fé de ello: me desenganché de la serie a las primeras de cambio. No obstante me ha llamado la atención que en Ficciones colaterales: las huellas del 11-S en las series de ficción USA, un ensayo sobre el impacto de los atentados del World Trade Center en el medio televisivo, vincularan los zombies con los muertos de ceniza del 11-S. Probablemente se trate de una sobreinterpretación no muy distinta a la algo caduca relación entre los muertos vivientes y la hambruna económica. Lo cierto es que este conjunto de textos sobre aquel septiembre negro me está resultando tan adictivo (desconocía que el piloto deThe lone gunmen, el spin-off de Expediente X, relatara con tanto detalle el 11-S ¡antes de que este ocurriera!) como finalmente fallido. Los autores se escoran tanto hacia las teorías conspirativas que acaban por errar su análisis de los fenómenos culturales El caso más evidente es el de Jack Bauer que despachan como un Chuck Norris con algo más de presencia. No aciertan a ver que Jack Bauer no es Chuck Norris. Es Chuck Norris desde nuestro lado del espejo.

5) Cierro recomendando Inside Men que con tan sólo cuatro capítulos ha ofrecido alguna de la claves sobre nuestro Auschwitz económico. Lo nuevo de la BBC nos coloca en el ojo del huracán para posteriormente explicarnos las razones que han desencadenado la tormenta. En realidad no es muy difícil ponerse en el lugar de estos pobres diablos que organizan un golpe a un depósito de seguridad con la esperanza de asegurarse de por vida unas vacaciones en las Bahamas. ¿No harías tú lo mismo? La diferencia con ilustres precedentes como Atraco perfecto o Antes de que el diablo sepa que has muerto es su absoluta falta de concesiones. Cero espacio para la épica, clima irrespirable, sensación de amenaza constante. La economía de guerra lleva tiempo implantada en nuestras calles y los nuevos tanques son los bancos.

Pensamientos breves de enero

(por Ibán Manzano)

Varias reflexiones breves que no quería dejar de compartir:

1) Aproximadamente el 100% de las conversaciones que se están dando en estos momentos en mi Facebook están copadas por Drive. Nada que objetar. Estoy muy a favor de Ryan Gosling en general y de Drive en particular. Lo que más me gusta del noir de Nicolas Winding Refn (aparte de lo del ascensor y también de su contribución a recuperar el mondadientes como sinónimo de hombría) es la conexión directa que establece entre el samurai melvilliano y una motorizada Los Ángeles entregada crimen. Conviene recordar que John Woo ya trasladó a Melville a la furiosa Hong Kong de las triadas. Los mecanismos de los que se sirvió Woo, en la que sigue siendo la parte más interesante de su filmografía, son mucho más salvajes que los del abstracto y estilizado thriller de Winding Refn, pero en esencia nos hablan de lo mismo. The Killer (1989) es, si no sabes de qué va el tema, el mejor rito de iniciación que se me ocurre.

2) El blog Clothes on film tiene una función cultural cuanto menos curiosa, analiza los estrenos de la cartelera bajo la óptica de la moda. Como demuestra estra entrada, sus autores están especialmente ansiosos por conocer más sobre El Gran Gatsby de Baz Luhrmann. Una ansiedad que comparto. El Gran Gatsby apareció en 1925, en pleno corazón de la era del jazz. Alta sociedad, bailes que no se detienen nunca, coches irrumpiendo a toda velocidad en el transcurso de una fiesta, starlets rociadas en champán. Cosas así. Es cierto que la obra maestra de Fitzgerald tiene un cierto aire premonitorio, parece anticipar las razones que condujeron al colapso de los felices 20, pero no deja de resultarme perturbador que la Warner vaya a estrenar una elefantiásica adaptación de la novela en pleno infierno económico.

3) Cuando escribí esta reseña sobre Homeland, no había visto el episodio alargado que cierra la primera temporada de la flamante ganadora del Globo de Oro a Mejor Drama de 2011. Opté por escribir a tientas, por recorrer la cuerda sobre el foso de cocodrilos. Tras ver la finale me gustaría hacerme eco de una serie de ideas que se despliegan en ella de manera magistral. Sobra decir que lo que sigue son spoilers de alto voltaje: a) el terrorista incorporándose a la columna vertebral de la alta política del país, b) el vigilante como tendencia esquizofrénica de las fuerzas de seguridad y c) la pista vital que puede evitar el próximo atentado terrorista eliminada en una lobotomía, apenas susurrada al espectador en un grito ahogado. Aprende The Killing. Así es como se engancha al espectador de una temporada a la siguiente.

About us