Archive for Superhéroes
Betty Frost
junio 11th, 2011 • 3 comments Superhéroes
Tags: January Jones, Mad Men, Michael Fassbender, X-Men: Primera generación
(por Ibán Manzano)
Para aquellos que hasta el momento nos habíamos mostrado esquivos a los cantos de sirena de la saga de los mutantes, esta X-Men: Primera generación supone una buena razón para la reconciliación: una aventura lúdica en clave de cine de espías de reluciente espíritu pop. Incluso su insólita reescritura de la Crisis de los misiles de Cuba que bien podría invitar a la risa involuntaria y la vergüenza ajena acaba por funcionar gracias a su descarado atrevimiento. Quizás le falte algo más de hondura a esta precuela para hacer justicia a la historia de amistad y posterior desgracia entre el Profesor Xavier y Magneto, pero suple las carencias con el mejor reparto en una película de superhéroes que hayamos visto (le da mil vueltas y algún que otro mazazo al mucho más hinchado cast de Thor). No voy a detenerme en alabar a Michael Fassbender quien tirando de chiste malo está magnético en cada secuencia en la que aparece. Ni tampoco voy a perder tiempo en la que es su respuesta intelectual, James McAvoy, ni en lo mucho que mola tener a Kevin Bacon como villano de la función (el número Bacon sigue y sigue estrechándose). Prefiero fijarme en la segunda línea de flotación formada eminentemente por rostros televisivos. De ellos la que más me gusta es January Jones como Emma Frost. Me es fácil pensar en Emma Frost como una encarnación casi lúbrica de los sueños de Betty Draper. Imaginaos a la señora Draper, vestido de flores, cigarro en mano, matando las horas muertas y la frustración doméstica fantaseando consigo misma como una ultravillana de gélida sexualidad capaz de poner al mundo al borde de la III Guerra Mundial en picardías blanco. Si a eso le sumamos que la hombría de Michael Fassbender me recuerda a la de Don Draper, entonces es probable que acabe disfrutando esta franquicia de refundación sesentera no como una saga protagonizada por freaks con poderes, sino como una reformulación antidoméstica y superheroíca de Mad Men. Soy consciente de lo que realmente está pasando, que este verano no va a haber Mad Men y la voy a echar de menos.
Verde adolescente
noviembre 17th, 2010 • 2 comments Coming soon!, Superhéroes
Tags: Dennis O'Neil, Linterna verde, Martin Campbell, Neal Adams, Ryan Reynolds
(por Ibán Manzano)
En resumidas cuentas, podría afirmarse que si resultas ser un gañán engreído y pasado de rosca el mejor tratamiento para ello, según Hollywood, es completar un curso acelerado de superheroísmo. Recordemos si no los casos de Batman, Iron Man y ahora Linterna Verde (trailer arriba), que en sus más recientes adaptaciones nos han proporcionado suculentas variaciones de la imagen del playboy de último diseño. No deja de ser cierto que todo esto ya estaba presente en sus originales respectivos, pero no lo es menos que de un tiempo a esta parte la industria del entretenimiento se ha confiado a una audiencia que parece asumir desde el orgullo una adolescencia prolongada.
Ryan Reynolds era, por tanto, una elección tremendamente lógica para encarnar a Hal Jordan (el segundo y más popular Linterna Verde). El actor, que acaba de ser enterrado en vida en el último hit del cine español, protagonizó el año pasado Adventureland, en la que ya explotaba bajo el desencanto a ese treintañero inmaduro que ya es casi un arquetipo contemporáneo. Por lo demás, el primer trailer de Linterna verde no ha puesto precisamente patas arriba la red, la película está dirigda por el siempre correcto Martin Campbell, anuncia un entretenimiento ligero y en palabras de algunos recuerda demasiado a Los 4 fantásticos, y no, esto no es un piropo. Al menos el traje de Linterna verde hay que reconocer que es de lo más genial y quién sabe si en una versión futura nos sorprenderán con Hal Jordan recorriendo nuevamente América (pienso en Neal Adams, Dennis O’Neil) de la mano de Flecha Verde, esta vez en el nuevo paisaje americano post-crisis. Eso estaría muy bien.
Unos sacan trailer, otros, nuevo póster. Muchísimas ganas de ver Black Swan de Aronofsy con cosas como esta.
Súper DC
noviembre 3rd, 2010 • 2 comments Superhéroes
Tags: Capitán América, DC, Marvel

(por Ibán Manzano)
Miradlas bien, estas dos ilustraciones son suficiente motivo como para mantener con vida este blog. Las descubro vía Zona Fandom y 13 millones de naves. En ellas, Kelly Karren imagina cómo respirarían Spiderman y el Capitán América si en lugar de para la Marvel protagonizaran dos portadas para la DC. Como resultado, sendos superhéroes asisten a un interesante proceso de licuación de su identidad.
Hace un par de años recopilé numerosas portadas del Superman de la época clásica mientras me documentaba para un cortometraje de carrera sobre un piloto con complejo de Hombre de Acero y compartida tendencia a las alturas (una historia muy larga). En el camino descubrí que ser ilustrador para la DC en un tiempo no muy remoto significaba algo tan estimulante como un haz lo que te venga en gana siempre que mole. Si bien aquellas páginas-cero contrastaban salvajemente con con el interior de esos tebeos de héroes pétreos (los de la DC siempre fueron más rígidos que los de su competencia), aventuraban, en cambio, todo un muestrario de deconstrucciones de superhéroes absolutamente chifladas. Como dice un amigo mío, Pero, ¡Si el Capitán América se está comiendo su escudo!
Expo. Papá Anderson
octubre 13th, 2010 • 4 comments Superhéroes
Tags: Bad dads, Bill Murray, Ernest Hemingway, Greg Gossel, Jacques Yves-Cousteau, Jordi Costa, The life aquatic of Steve Zissou, Tintín, Wes Anderson
(por Ibán Manzano)
Este retrato de un viejo lobo de mar pertenece a Greg Gossel y responde a la caracterización (gorro de lana, arrugas rocosas, gesto salingeriano, mirada extinguida, olor azufroso…) de un héroe de infancia. Al menos tal como lo imaginó Wes Anderson. La ilustración en cuestión forma parte de Bad Dads, una exposición que albergará la Lopo Gallery de San Francisco en homenaje al realizador de Los Tenenbaums. La película en la que se inspira la imagen es The life aquatic of Steve Zissou, otro everest de su autor.
En su momento Jordi Costa publicó en el correspondiente número de Fotogramas una crítica sobra la misma que sencillamente no es posible leerla como una reseña al uso, el prodigioso control de la palabra de Costa sirve como brújula en el mal entendido oficio del crítico y arroja luz al corazón de la película, una rúbrica en letras de molde que permite navegar por aquellas corrientes oceánicas pop a las que la cinta nos había arrastrado previamente. En ella defiende que Bill Murray encarna a Jacques Yves-Cousteau como símbolo, como emblema y también que es y no es Hemingway. De encarnar a Hemingway como emblema, éste sería un Hemingway uniformado de buzo negándose a bailarle el agua al toro marino que la vida le ha arrojado al ruedo. La hazaña más legendaria de este aventurero subacuático vendría a ser la de permanecer atrincherado en franca defensa de la única manera en la que transige con la edad adulta, dando caza a su abyecta némesis animal a bordo de un beatleaniano submarino de chatarra en lo que sólo se admite como juego de niños. Como mis quehaceres domésticos no me dejan tiempo para fugarme a San Francisco, ni tampoco me dejan (¡maldita sea!) dos horas para revisionar The Life aquatic…., e imagino que a vosotros tampoco, os recomiendo que me imitéis y escapéis a leer a hurtadillas dicha crítica. No os preocupéis, la envidia paralizante y el bienestar terapéutico sobre vuestro ello son los efectos secundarios más comunes. Os dejo con la última frase de la misma que para mi satisfacción recupera a un héroe de infancia. Al menos tal y como yo los imaginaba.
El resultado es la película que podría haber soñado Tintín el día en que descubrió que el capitán Haddock era un tipo tan melancólico, solitario y anacrónico como él.
By Banksy
octubre 12th, 2010 • 2 comments Superhéroes
Tags: Banksy, Exit through the gift shop, Fraude, La obra de arte en la época de la reproductividad técnica, Los Simpson, Orson Welles, Walter Benjamin
(por Ibán Manzano)
La nueva apertura de los Simpsons
Seguramente a estas alturas no quede nadie por verlo, pero por si acaso: Los Simpson abrieron su capítulo del pasado domingo, el 22×03, MoneyBART con un opening ideado por Banksy, lo que no hace sino confirmar al graffitero como artista del momento. Así lo atestigua su falso documental-o-lo-que-sea, Exit through the gift shop, réplica underground al Fraude de Orson Welles (a su vez, réplica cinematográfica a las inquietudes del Walter Benjamin de La obra de arte en la época de la reproductividad técnica), no en vano, ambos trabajos se fundamentan sobre lo mismo, sobre una hipotética estafa interesada en dificultar cualquier definición ortodoxa del arte. Sus dos creadores parecen empeñados en hacernos transitar por laberintos decorados por ficciones que reivindican su derecho a falsificar cualquier realidad (y a acabar con ella). Otro de los rasgos que emparentan ambas obras es su feroz ataque al mercantilismo de museo, mercantilismo que bajo la variante explotación-del-tercer-mundo inspira los remozados créditos de Los Simpson. Visto así podríamos afirmar que Exit through the gift shop es un atraco a mano armada en la misma medida que Fraude era un robo de guante blanco y que el Banksy que (des)conocemos como guerrillero anónimo deja paso a otra figura, siempre apegada a su elusivo tratamiento como leyenda urbana, todavía más estimulante, el invento colectivo.
Y todavía nos queda por disfrutar del documental-o-lo-que-sea-otra-vez de Joaquin Phoenix, I’m still here, que bajo los parámetros de la cultura de la fama puede propiciar otra buena patada en la boca a los críticos de cabeza cuadriculada. Y convertirse en la excusa perfecta para tomarnos esa caña que le venimos debiendo desde hace tiempo a Joaquin.
Super Zack
octubre 5th, 2010 • 4 comments Coming soon!, Superhéroes
Tags: 300, Bryan Singer, Dr. Manhattan, Mark Millar, Superman, Watchmen, Zack Snyder
(por Ibán Manzano)
Reflotar a Superman está resultado una tarea que ni con el músculo de un centenar de hombres de acero. Warner acaba de poner fin a años de especulaciones escogiendo como puntal de lanza a Zack Snyder. La decisión parece estar tomada en base a los dos trabajos anteriores del realizador, 300 y Watchmen, con los que Snyder materializó todas las posibilidades del tebeo postmoderno en cine tras el Sin City de Frank Miller.
Ambas experiencias le han supuesto la oportunidad idónea en calidad de campo de pruebas para prepararse para lo que el mismo Snyder debe considerar con toda solemnidad su obra maestra, la adaptación definitiva de Superman. Después de todo, no olvidemos que Watchmen ya ofrecía un émulo de Superman: el Dr. Manhattan -en los términos de un Dios padre que contemplaba desde un altar cósmico a una humanidad descarriada se escenificaba una de las secuencias clave de la subvalorada versión de Bryan Singer, los mismos en los que el Dr. Manhattan escapaba a Marte dando la espalda a sus ex-congéneres en el detonante de Watchmen-. Cometería un error de calado la Warner si ignorara el laborioso proceso que le está costando resetear la franquicia, Superman merece que todas las ideas que han sido abandonadas por el camino sumen en el resultado final. En este sentido, hay que recordar la apuesta de Mark Millar que pretendía llevar a cabo una trilogía a imagen y semejanza, en cuanto a épica, de El Padrino. A estas alturas está claro que se le fue la fuerza por la boca, pero por todos los santos, ¿no hubiera sido una bendita locura?
Happy birthday, Mr. Bros
septiembre 13th, 2010 • 2 comments Superhéroes
Tags: El garaje hermético, Moebius, Shigeru Miyamoto, Super Mario Bros
(por Ibán Manzano)
De pequeño me gustaba jugar a Super Mario Bros; parecía que ser adulto tenía que ser algo no muy distinto: acumular monedas, pelear contra tortugas gigantes y rescatar princesas de castillos habitados por setas andantes. Comparto fecha de nacimiento con el fontanero italiano, 1985, que aunque asomó timidamente su gorra roja ya en 1981 en Donkey Kong, no fue hasta 4 años después cuando, en el papel de protagonista, inauguró el canónico Super Mario Bros en aquella maravilla del ayer que por aquel entonces nos permitía asomarnos al mañana, la NES. Bien es sabido por todos que esta aventura fundacional creada por Shigeru Miyamoto puso patas arriba la industria del videojuego. Nada volvió a ser lo mismo tras este terremoto del entretenimiento. Su mayor logro sigue siendo el de haber partido de la nada para provocar el Big Bang que derivó, bit a bit, en un universo -naif, infantil, inmensamente icónico- saturado de colores allí donde sólo había oscuridad. Aunque sería más justo afirmar que su verdadera proeza ha consistido en preservar esta maravillosa singularidad ajena a contaminaciones foráneas. A lo largo de 25 años, Mario Bros ha atravesado todas las fluctuaciones del medio y, sin embargo, ha mantenido con probados resultados su identidad inalterable. Ahí están Súper Mario 64 o Súper Mario Galaxy para atestiguarlo: expanden la diversión del original incorporándola a las nuevas tecnologías. Cada juego es mejor que el anterior sólo en el sentido de que nos permite descubrir nuevas puertas y ventanas donde ni siquiera antes se podían concebir, de que inaugura con ello una una nueva dimensión por explorar.
Dejando a un lado los aspectos técnicos, no soy un experto en videojuegos, sería inexcusable no recordar en su 25 aniversario (¡y los que te quedan, Mario!) en qué medida Super Mario Bros asimiló ese deshinibido sentido del entretenimiento ochentero -por ejemplo el Spielberg de Indiana Jones o el mejor Joe Dante- a un fairy tale con sensibilidad obrera -un fontanero inmigrante italiano en la corte del Rey champiñón- y que parece compartir cosmovisión con la magistral El garaje hermético de Moebius -desconozco si Miyamoto sabe si quiera quién es Moebius-: para ambas el mundo se estructura como una sucesión de niveles que ocultan otros niveles que ocultan más niveles que ocultan niveles secretos; todos ellos comunicados por una red infinita de tuberías.
Y al final, como ocurre con todo en la vida, de lo que se trata no es de otra cosa que de ganar tiempo para burlar como sea al taimado game over.
Semana Lost: Sensaciones extraterrestres
mayo 21st, 2010 • Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost, Superhéroes
Tags: Aldolfo Bioy Casares, Carlton Cuse, Charles Dickens, Chris Marker, Damon Lindelof, El Aleph, El señor de las moscas, Ernesto Sábato, Escuela de Robinsones, Homero, Jorge Luis Borges, Julio Verne, La constante, La Iliada, La odisea, Lost, Nietzsche, Platon, Robinson Crusoe
(Por Ibán Manzano)
A la hora de catalogar su indisimulado atractivo, una de las singularidades más evidentes de Perdidos ha sido su capacidad para seducir a una audiencia dispersa y aglutinarla. Visto así, la serie ha acabado por confundirse con la misma Isla donde sucede su argumento: cada uno ve en ella aquello que necesita ver.
Perdidos es, para quién esto suscribe, entre otras cosas, las siguiente….
1) Relato de supervivencia: Mientras las primeras temporadas basaban sus mcguffins en conflictos tan prosaicos como la búsqueda de agua, el reparto de víveres o el yo me piro a las cuevas; pues yo me quedo en la playa haciendo hogueras, las siguientes evolucionaron hasta centrarse en un naufragio de tintes existenciales. Robinson Crusoe o El señor de las moscas son sólo los referentes más obvios, pero ni de lejos los mejores.
2) Cómic de superhéroes: A través de los cada vez más evidentes dones que poseen los protagonistas (Hurley habla con los muertos, Desmond adelanta el futuro) y a partir de la incorporación al léxico de su argumento del término especial, Perdidos ha logrado esconder bajo una capa hiperrealista la poética subyaciente en las historias de superhéroes.
3) Tratado filosófico: Es osado por parte de este colaborador sacar a colación, no sé, pongamos que a Nietzsche en un producto masivo de estas características, además de evidenciar su completa ignorancia. Pero diablos, ¿por qué no? Aparte de las ideas circulares del tiempo, la tentativa que articula el último tramo de la quinta temporada, sobre el asesinato de Jacob, rememora el poderoso Dios ha muerto. Y no es el único que podríamos citar. ¿Otro? Platón. Que la sexta temporada haya convertido en su epicentro simbólico a una caverna con nombres tachados a tiza parece ser algo más que un capricho argumental, las dos líneas narrativas que se alternan en los últimos episodios apuntan a representar la realidad ideal o trágica (la de la Isla) versus la dramática o en sombras (flashsideways) de las que el griego hablaba.

4) Novela por entregas: Nunca el cliffhanger fue usado con tanta maestría y falta de rubor. A los guionistas les gusta compararse con Charles Dickens. En los podcasts (esa cosa tan 2.0 que se han inventado para alimentar su ego), suelen recordar la desazón que se palpaba en los puertos americanos cuando los del otro lado del charco esperaban con ilusión la siguiente entrega. A tenor de que lo que pasará el 23 de mayo, ya sabéis, el mundo llegará a su fin, parece que Lindelof y Cuse lo han conseguido.
5) Literatura Argentina: Desconozco qué puede opinar Borges de un producto de esta categoría, pero me cuesta creer que no le volviese loco del revés. Perdidos podría ser un Aleph y la Isla una Biblioteca de Babilonia contemporánea. Pero además de Borges es inevitable pensar en Sábato, cuyas novelas estaban habitabas por personajes encadenados a su propio Infierno, que normalmente se presentaba como un misterio formado por asfixiantes círculos concéntricos. Y eso sin cintar a Bioy Casares. La Constante es un capítulo muy bueno. Pero no existiría sin Chris Marker. Y Chris Marker no existiría sin Bioy Casares. Y así sucesivamente.
6) Epopeya homérica: La Iliada y La Odisea. Las dos historias que llevamos contando desde siempre. Bueno, desde que contamos historias. Perdidos es las dos, pero desordenadas. Nunca queda muy claro si estamos en guerra o de vuelta al hogar. De hecho, tampoco quedó claro qué es el hogar. Si Los Ángeles o ese pedazo de archipiélago de Hawaii. Y encima hay dioses caprichosos y héroes con debilidades y cíclopes-a-los-que-le-han-clavado-un-arpón. Y no nos olvidemos de Penélope. ¡Eso jamás!
7) Folletín de Aventuras: Escuela de Robinsones de Julio Verne, el autor que más y mejor se ha enamorado de lo inexplorado, comenzaba con un En en el que al lector se le ofrece la oportunidad de comprar una isla. ¿Hace falta que agregue más?
8.) Cuentos del más allá: Nunca una narración que acumulara tantas variantes para eludir la muerte (flashbacks, fantasmas, susurros, realidades alternativas, humos negros), fue a la vez tan escrupulosa con cada una de las defunciones de sus protagonistas. Aunque sabemos que morir en Perdidos no significa desaparecer, uno siente un respeto absoluto por la marcha de cada personaje. Bueno, de unos más que de otros. A mí la pelirroja me importó poco, la verdad, pero lo de Charlie, ¡Malditos guionistas!, no tuvo nombre. Aunque ya lo dice Jack, Nada es irreversible.
¿Y el título del post?, ¿a qué viene?, ¿qué es eso de las sensaciones extraterrestres?, ¿también hay marcianos en Perdidos? Pues no lo descartaría. Pero no, es sólo un adelanto del post que estamos preparando para mañana, Tweet Lost. Próximamente en los mejores blogs. Que también nos va lo de crear expectación.



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