Archive for Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
La zona cero de las ficciones
mayo 23rd, 2011 • 9 comments Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Lost
(por Ibán Manzano)
Un año ya. Un año desde que Perdidos nos abandonara, desde que bajara su telón por última vez –lo que en la jerga forera se conoció como el lostazo-. Un año y, lo siento Jack, te hemos decepcionado, de momento nada de regresar a la Isla. Tampoco parece que haya sido tiempo suficiente para valorar todo el alcance de una serie llamada a revolucionar la narrativa de su tiempo, por más que sepamos que la radicalidad de productos como Fringe sólo se entiende en el escenario postLost. Sin embargo, lo que más sorprende es que puede que un año después la pregunta capital de la serie, esa que nos alentaba a madrugar cada semana (al menos en mi caso), sigue sin respuesta: ¿de qué demonios va todo esto? El final con el que, reconozcámoslo ya, los guionistas empañaron su propio legado ha desenfocado el tema secreto de una ficción cuyo pecado último fue incumplir su pacto natural con el espectador. Crónicas y análisis postmorten (juro que he hecho los deberes y he devorado todo texto que contenga “osos polares” como tag) suelen coincidir en apuntar a la lucha entre el bien y el mal como el círculo concéntrico que esperaba en el núcleo duro a ser descubierto. En parte estoy de acuerdo, pero sólo en parte.
Su verdadero triunfo, por el que debería ser recordada fue otro, el de haber sabido capturar el gran drama de este tiempo descreído: la muerte de las ficciones, la necesidad de volver a entregarnos a ellas. En este sentido, el accidente de avión se revelaba como mucho más que una metáfora post 11-s (la cual caducaba aceleradamente en cuanto los capítulos nos llevaban por donde les daba la gana y las escotillas se multiplicaban como setas), sino como algo distinto y más interesante: como una zona cero de las ficciones. Probemos con otro símil, los guionistas de Perdidos ejercieron durante 6 años como terroristas argumentales. Pusieron una bomba en el corazón mismo del dispositivo argumental con un objetivo revolucionario: acabar con la decadencia narrativa para volver a empezar de nuevo. Porque de hecho, si algo conectaba todas las tramas y personajes de Perdidos era la íntima necesidad de encontrar un Gran Relato (así con mayúsculas), un hilo conductor que dotara de sentido un diario de vivencias gobernado por la extrañeza. En un mundo que ha perdido a sus dioses (ahí estaban Jacob y su muerte) es más necesario que nunca aprender de nuevo a fabular, recuperar los mitos. En la conversación que Desmond y Jack tienen en el estadio, el primero anima al segundo a confiar en los milagros. Puede que esa sea la enseñanza que J.J. Abrams quiso compartir con nosotros, aparte de la de que volar en primera clase no nos asegura tranquilidad, aceptar lo misterioso como filamento de lo real. Perdidos, en sus mejores tiempos, me recordaba un poco a Terciopelo Azul en en esa idea que subyace bajo la obra maestra de Lynch, la de que este es un mundo extraño, pero afortunadamente es también un mundo bello. Repetid conmigo: este es un mundo extraño, pero también un mundo bello; este es un mundo extraño, pero también…
¿Eh, Jack?
El año que vivimos peligrosamente (I)
diciembre 28th, 2010 • 6 comments Listillas, Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Lost, The Social Network
(por Ibán Manzano)
Tomo prestado el bello título de una película de Peter Weir -una aproximación más sentimental que política a la insurreción contra el presidente Sukarno de 1965-, que es además uno de sus trabajos más inspirados, para recordar algunos de los highlights del año que acaba.
1) Lost se despide… ¿a lo grande? Si realmente los guionistas de Perdidos eran demiurgos privilegiados que trazaban a fuego los laberintos de la ficción catódica más popular de todos los tiempos, entonces es forzoso reconocer que hay algo diabólicamente genial en habernos entregado un final tan mediocre como blando: nos han condenado a buscar la resolución idónea más allá de su punto y final. En este sentido, la última temporada parece concitar consenso en una única dirección, para la mayoría de nosotros no ha estado a la altura de lo esperado. Eso, por supuesto, no nos permite negarle destellos singulares de genio que pocos productos pueden siquiera acariciar, por ejemplo el episodio dedicado a Desmond, Happily ever after, que volvía a revelar identidad mitológica bajo las formas de un relato de ciencia-ficción. Eso por no hablar, cuidado que van spoilers, de los últimos minutos de la serie que con todos sus defectos dejan un legado inapelable, un padre transmitiendo a su hijo la única certeza en un mundo lleno de enigmas, que todo antes o después acaba por morir.
2) La cosa se pone seria. Blake Edwards, Leslie Nielsen, Luis García Berlanga… los últimos meses del 2010 no han tenido la menor gracia. Las desapariciones de estos maestros de la carcajada coinciden con la tonalidad de un año especialmente gris que apenas se ha permitido comedias notables en contra de la consolidación que venía dándose en las últimos tiempos del posthumor y los nuevos arquetipos cómicos. En televisión la cosa ha ido un poco mejor, la renovación americana con Modern Family y Community como puntales de lanza de 2009 ha terminado de cuajar en 2010 mientras 30 Rock recuperaba brio y Futurama regresaba con las pilas bien cargadas. Incluso un trabajo tan rígido como Mad Men se ha permitido incorporar apuntes de humor absurdo -pienso en los viejecitos que conversan sobre el precio de las peras a los pies del apartamento de Don Draper-. Por último, este blog que ya os recomendé y que no dejaré de hacerlo, ha vuelto a poner las cosas en su sitio en esto de la risa.
3) La peli del feisbuk. Rashomon y Ciudadano Kane son los dos referentes más citados en las críticas de La Red Social. Lo que da una idea de la la talla de una cinta por cuyo argumento nadie daba un duro hasta hace dos días y que en cambio se ha convertido en un clásico instantáneo. La película, entre otras lecturas, narra la crónica de un desamor, un tipo frustado lucha por conseguir el afecto de su amada construyendo un simulacro con el que acercarse a ella para descubrir en el plano final que sigue estando tan lejos de la chica como al principio. También es la cinta que mejor ha retratado, junto con Film socialisme de Godard, estos inciertos días de crisis, probablemente porque comprende que el alcance de la misma va más allá de lo estrictamente económico.
4) Con t de Tumblr: Soy consciente de que escribir un párrafo elogiando a una red social por ser el último grito en redes sociales conlleva que de inmediato deje de serlo. Tumblr lleva ya varios años con nosotros, pero es en este cuando se ha masificado. En 2010 hemos tenido montones de tumblrs para el olvido y alguno que otro fantástico. Por ejemplo, estos dos de los que ya os hemos hablado, el primero que congela microgestos de cine en .gifs o el segundo en el que Kim Jong-il mira… vacas. También os recomiendo este tercero, en el que un amigo desgrana con tino aquellas cosas insólitas que sería un pecado no compartir con los demás.
Lost, de epílogos y despedidas
agosto 8th, 2010 • 4 comments Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Lost
(Por Ibán Manzano)
Demuestra una profunda coherencia interna que una serie que ha articulado todo su tramo final sobre la necesidad de aprender a decir adiós -asumir la muerte como presencia ineludible-, así como sobre el coste que esto conlleva, complete a destiempo su trayectoria vital con un epílogo presentado un par de meses después de la conclusión oficial, e ideado con la intención de hacer menos traumática para el fan la desoladora despedida que supuso el doble capítulo final.
Más allá de lo que contiene este epílogo, que recupera uno de los temas olvidados en la sexta temporada -la Iniciativa Dharma- con la intención de “atar algunos de los cabos sueltos”, y desmontando esa teoría de que los guionistas escogieron el final que escogieron porque no sabían de qué manera salir del berenjenal en el que se habían metido (otra cosa es si dicho final era el mejor posible), su virtud es la de volver a proponer en la segunda y última secuencia, radicalmente diferente a la primera, un nuevo pacto de incredulidad regido por la extrañeza entre espectadores y guionistas, que dicho sea de paso hacen aquí las veces de Christian Shephard al venir a recordarnos que todo acaba por morir, Perdidos incluida. En conclusión, el verdadero epílogo de la serie ha sido la última temporada, Lost se detuvo en el momento mismo en el que la explosión de una bomba termonuclear condujo a El Incidente, en el instante en el que el tiempo se espesó y nuestros protagonistas pasaron a ser espectros, figuras que perseguían la resolución a su existencia incluso después de muertos. El resto no fue más que una coda sentimental desarrollada en 18 capítulos.
Ahora sí, con pleno derecho, See you in another life, Jack.
Semana Lost: The End
mayo 25th, 2010 • 13 comments Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Lost
(por Ibán Manzano)
Dejémoslo claro antes de meternos en faena, sería una falta de estilo imperdonable consagrar esta reseña a desgranar los pros y contras del último capítulo de Lost. Y lo siento, pero si por algo quiero pasar a la posteridad es por haber tenido estilo, la de tardes que me he pasado forzándome a que me gustara la tónica sólo para poder presumir de beber gin-tonic. No, definitivamente hay cosas de las que un caballero no debe hablar. Tiempo habrá de valorar el alcance de una serie que empiezo a sospechar que no era una serie. Lo que es, no tengo la menor idea. Y eso que no me cuesta lo más mínimo hacer sangre de una resolución blanda, en la que se les ha ido la mano con el azúcar, conceptualmente brillante, pero rematada por un kitsch sincrético poco digerible, aunque con un plano -la felicidad casi en tiempo de descuento de Jack puntuada por el lametazo de Vincent- que legitima al 100% tan aparatoso viaje. Pero insisto, tiempo habrá. Lo de hoy es otra cosa. El final de una época. La muerte de un mito. O más bien, su asimilación al folclore popular. A través de sus lagunas narrativas y de su ambivalencia, Lost es ya una de esos relatos orales que se transmiten de padres a hijos (que papá Christian contaba a Jack) y que se inventan sobre la marcha. Unos creerán saber por qué los niños no nacen en la Isla, otros, todo sobre los poderes de Walt, los menos, quién construyó la estatua. Y lo mejor, es que igual ninguno se equivoca. Es lo que ocurre con las leyendas.
En cualquier caso, este blog tiene la titánica tarea de sobreponerse y encontrar otros temas sobre los que seguir hablando. Seguramente tarde o temprano Perdidos volverá a filtrase a lo largo de sus artículos. Hay cosas que no se pueden evitar. Es la fascinación de asomarse al abismo. A un abismo bajo una lluvia apocalíptica en el que un bien y un mal corporeizados dirimen su última batalla (por el momento) en la recién adquirida humanidad de este. Pero lo que nunca volverá a ocupar, lo prometemos, es un post en exclusiva. Los guionistas han querido llegar a buen puerto y eso, no nos queda otra, hay que respetarlo. Quién me haya leído, aunque sea de refilón, a lo largo de todas estas entregas habrá notado que, aparte de mi obsesión insana con la serie (gracias por los sms de apoyo, pero no, todavía no me he suicidado), no me he cortado un pelo en citar a los grandes: Homero, Joyce, La Biblia, Alan Moore. Pues bien, ahora que esto acaba, voy a descubrirme, sacando a colación un referente cuanto menos… desconcertante. De la más baja ralea. La intro en español de Bola de Dragón. (Desconozco si la versión nipona es igual). Yo que crecí con ella y le tengo mucho cariño, conservo una frase alojada en mi cabeza, que a medida que se cerraba el ojo de Jack me golpeaba con saña, mientras no me quedaba otra que asumir que pese a las apariencias los protagonistas de Perdidos están condenados a un destino irresoluble, a un paraíso artificial (como Dorian), a un limbo que jamás los dejará marchar del todo, en el que poco sirven veleros, aviones, helicópteros o submarinos de 3d mal renderizado.
Y en esa canción, la de Bola de Dragón, se decía algo así como Este mundo es una isla sin par, donde hay un tesoro escondido en él. Y no sé vosotros, pero este servidor piensa dejarse la piel y los días que le quedan en encontrarlo.
(Más sobre la Semana Perdidos, aquí)
Semana Lost: Carta a los Reyes Magos
mayo 23rd, 2010 • 4 comments Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Lost
(Por Ibán Manzano)
Queridos Reyes Magos (ya me entendéis, Lindelof, Cuse, Bender, Abrams -¿todavía estás en la serie?- y demás fauna rara), he sido muy bueno estos seis años, ¡cuántos madrugones antes de ir a currar!, ¡cuántos! Esta semana además he hecho los deberes y me he dejado barba (total look Jack) y pienso negarme a beber durante lo que queda de finde algo que no sea Whisky MacCutcheon. Así que aquí va mi lista de peticiones para la series finale. Cosas que de suceder, para que negarlo, me harían inmensamente feliz:
- Ver osos polares por todas partes
- Que, parafraseando a un lector de este blog, Rafaware, descubramos que los flashbacks eran flashforwards, que los flashsideways son viajes en el tiempo, que los viajes en el tiempo son flashbacks y así sucesivamente.
- Que Desmond la líe parda.
- Que se cumpla la profecía de este y un helicóptero saque a Claire de la Isla.
- Que vuelva Walt-dos-metros y, bueno, todos los niños, Aaron, JiYeon, Charlie Junior, los dos que se fueron con la azafata… Bueno, la azafata también puede volver.
- 4, 8, 15, 16, 23, 42 sin parar y por un tubo.
- Que suene Bob Dylan o Patsy Clane en el Concierto ese que parece tan importante. O que suenen los dos ya puestos. Y que el cover lo haga Geronimo Jackson (Más info, aquí)
- Que NO salga Jacob, tampoco su hermano. Menos su madre.
- Giacchino. Mucho Giacchino.
- Penny. Mucho Penny. Y un poco de Christian Shephard. Sí, ya sé que está muerto. Pero, ¿importa?
- Que ese volcán que se mencionó en la tercera temporada, valga para algo. O van a tirar por tierra mi teoría de que Perdidos es un remake encubierto de Vuelo 714 para Sidney.
- Una nueva escotilla que nunca habíamos visto. Y nuevos personajes misteriosos que ocultan revelaciones. No hay ironía.
- Un montón de muertes a lo Artz.
- Que Jack encuentre lo que anda buscando. Aunque igual entonces ya no me cae tan bien. No, mejor que no lo encuentre.
- Que la última frase sea See you in another life, brotha. Y la diga Jack. Mirando a cámara. A poder ser.
Termino con un extracto de un monólogo de Charlie, que llevo intentando colar por algún post toda la semana, y no había manera.
Estamos vivos. Es una isla preciosa. Dormimos bajo las estrellas y el día menos pensado vendrán los helicópteros a rescatarnos
Semana Lost: Espotifai
mayo 23rd, 2010 • 2 comments Espotifai, Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Blue Velvet, Bob Dylan, Lost, Mama Cass Elliot, Michael Giacchino, Nirvana, Petula clark, The Pixies
(Por Ibán Manzano)
Dentro de este inclemente (e infrecuente) ritmo de actualización pensaba dedicarle espacio a Michael Giacchino. Pero, ¡ay amigos!, ABC se me ha adelantado, con un artículo espléndido que concluye que escuchar música tampoco volverá a ser lo mismo cuando acabe Lost. Bueno, al menos, la música que ponen por televisión.
En realidad, el artículo pasa bastante de largo de Giacchino, quién merecería un monumento, de momento ya tiene un justísimo Oscar (aunque yo este año iba más con Fantástico Mr. Desplat), sino que prefiere centrarse en el uso de la música diagética. El Make your own kind of music en Desmond o el Dowtown en Juliet. Y acordémonos también del disco que se le rallaba al Dr. Chang al principio de la quinta temporada, una jugosa pista sobre lo que se avecinaría en los siguientes episodios.
Y los dos temazos de Jack, bueno de Jack el greñas, diseminados por las finales de la tercera y la cuarta. Scentless Apprentice y Gouge Away. Nirvana y The Pixies. En los comentarios del artículo se ha abierto el debate sobre qué canción se merece Jack como despedida. Knockin’s on heaven’s door es una una apuesta segura. Y me mola. Ey, un momento. ¿Dylan y Lost compartiendo plano? ¿Estamos preparados para algo tan contundentemente orgásmico? Malito me pongo sólo con imaginar.
Os dejo la lista de las canciones. He colado Blue Velvet. Por hacer la cosa aún más redonda.
P.D. El artículo comete un error imperdonable, ¿Cómo se han podido olvidar de El monstruo se come al piloto, el futurible megaéxito de ventas que Charlie compone en el 1×22?
Semana Lost: Una reflexión antes del final
mayo 23rd, 2010 • Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Fringe, Lost, Perdidos

(por Antonio Gandiaga)
A escasas horas del esperado final de Perdidos, cabe preguntarse qué es lo que nos lega esta serie. La respuesta a esta cuestión es casi tan difícil de hallar como aquellas que millones de fieles pretenden encontrar esta próxima madrugada, y que muy probablemente no recibirán.
Pero es que precisamente eso es Perdidos, un enigma sin fin (como el cuadro de Dalí), una apertura constante de puntos de fuga, tan difícil como atrayente para el que la observa. No forman parte de su naturaleza las contestaciones claras, las exactitudes. Tal vez por eso muchos se han decepcionado con esta última temporada, que nos ha venido a decir que los hombres (un médico de Los Ángeles o un sacerdote africano) son tan relevantes como los dioses que los crearon, y que estos comparten nuestras dudas y limitaciones.
En su progresiva demolición de lo temporal, Perdidos ha ido acercándose a un cierto desenfoque de la realidad, a la abstracción, como también ha hecho la espléndida (casi lynchiana) segunda temporada de Fringe. Y es por su inabarcable creatividad por lo que debe perdurar*. Cierto es que ha inaugurado también una nueva forma de ser espectador, pero los targets, las polls, los comments y los grupos de Facebook son casi lo menos interesante de estos tiempos.
Escribe el crítico Carlos Reviriego que “si aceptamos que Twin Peaks es el Ciudadano Kane de la televisión, Perdidos bien podría hacer las veces de El año pasado en Marienbad“. Eso por lo menos.
[*y por lo bien hecha que está. Solo hay que ver otras series para darse cuenta.]
Semana Lost: Tweet Perdidos
mayo 22nd, 2010 • 11 comments Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost, Tweetcríticas
Tags: Lost
Aunque me cueste reconocerlo, la experiencia Perdidos no hubiera sido la misma sin la influencia 2.0. En honor a ello hemos pedido a varios bloggers cercanos y estupendísimos, bueno, algunos no son bloggers, pero son igual de estupendos que nos explicaran lo que para ellos es Lost en los 140 caracteres que ocupa un tweet. Como Perdidos es demasiada cosa para tan poco espacio, les hemos doblado a 280 caracteres. Ah, cierto, que así tampoco hay manera.
(Aquí, más cositas que hemos ido escribiendo en la Semana Lost: Objetos perdidos I, Objetos perdidos II y Sensaciones extraterrestres)
Langly de Lostzilla.
Lost es…. Son personajes. Sus flashbacks, flashforwards y flashsideways. Es una niña en Corea, un Aaron en LA, un tatuaje en Tailandia, un concierto en Londres, una visita a un físico loco en Oxford, una llamada telefónica, los números de una lotería desgraciada, una guerra con torturas. ¿Lo que importa de Lost? Es como acaben ellos.
Dani Rodríguez de Todoseries.
Lost es…. Ojo. Torrent. Avi. Srt. 42. ¿Otro? Otro. Walkabout. ¡Otro! Cliffhanger. ¡OTRO! Jack. Ciencia. Locke. Fe. Balsa. Escotilla. Dharma. Henry. Desmond. Ben. Wehavetogoback. Ataúd. Jacob. Reviews. Bharma. Todoseries. Comunidad. Emoción. Pasión. Magia. Finale. Negro. Lost… ¿Nostalgia?
Maryta Alonso de Marie-claire
Lost es… Una isla regida por Mercedes Milá (ahí el humo MATA) con Fox Mulder al mando de la coherencia (¿Hurley nunca adelgaza?), Berlusconi del elenco (¿cuántos modelos había en ese avión?) y Max Factor y ACME del patrocinio (¿Claire tiene maquillaje perenne? ¿por qué hay más armas que ecosistemas?)
Mònica Escudero de Barcelonés.
Lost es… La eterna lucha entre el bien y el mal aderezada con viajes en el tiempo, osos polares, corrientes electromagnéticas, números misteriosos y malos malísimos. Paralíticos que andan. Hombres que hablan con muertos. Como al final sea un sueño de Antonio Resines, va a haber dolor.
Noel Ceballos de Emperador de los Helados.
Lost es… En más de un sentido, iluminación. Es ficción redentora. Es el primer sistema mitológico complejo del siglo XXI. Alguien dijo que era nuestra Odisea. Es posible que sea el entretenimiento del futuro. También es posible que solo sea una isla.
Jose Luis Díez de Esmoquin Room (Revista GQ), que por cierto nunca ha visto la serie…
Lost es… Llega el final de una serie que ha hecho amigos a mi alrededor. ¿cuantas cenas habre soportado con gente desconocida que acaban siendo íntimos por las aventuras de esta isla? Nunca un accidente de avion y una supuesta isla perdida y deshabitada unieron tanto. ¿y ahora qué?
Aleix Ibars de Indiespot.
Lost es… Una historia sencilla transformada en ciencia ficción espacio-temporal que amaga con un trasfondo místico casi religioso pero al final acaba tratando los temas de siempre: el ser humano, su vida, sus miedos, y sus relaciones. Por suerte, mola (y engancha).
David Buisán, artista visual.
Lost es…. Soy un seguidor de Lost tardío, en aquellos tiempos otra serie captaba mi atención (BS Galactica). Pero vi de un tirón las primeras temporadas para ponerme al día, y me enganchó rápido. Lo mejor de Lost es que ha logrado que disfrutemos más con las preguntas que con las respuestas.
Sergi S. Miró, fotógrafo de culto.
Lost es… Una historia no del todo contraria a lo real, una forma de experimentar un conjunto de movimientos sensoriales canalizados por el amor a la isla. Solamente se ha de cuidar esa luz… que no es poco.
Idir Mesián, colaborador de este blog.
Lost es… La recuperación postmoderna de la épica y la mitología: ya ni hacen falta dioses para dar respuestas, su propia narrativa es lo que hace funcionar todo y así alcanzar la difícil sencillez de su propuesta: hacernos sentir de nuevo la ilusión por que nos cuenten historias.
Ibán Manzano, colaborador de este blog.
Lost es… Según Jose Luis Garcí, Casablanca es la película que habría que enviar a los marcianos para que supieran lo que es cine. Si quisiéramos explicar lo que es televisión deberíamos mandar Lost. O igual Lost es lo que los marcianos nos han enviado a nosotros para que sepamos lo que de verdad es cine.
¿Alguien más se apunta?
Semana Lost: Sensaciones extraterrestres
mayo 21st, 2010 • Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost, Superhéroes
Tags: Aldolfo Bioy Casares, Carlton Cuse, Charles Dickens, Chris Marker, Damon Lindelof, El Aleph, El señor de las moscas, Ernesto Sábato, Escuela de Robinsones, Homero, Jorge Luis Borges, Julio Verne, La constante, La Iliada, La odisea, Lost, Nietzsche, Platon, Robinson Crusoe
(Por Ibán Manzano)
A la hora de catalogar su indisimulado atractivo, una de las singularidades más evidentes de Perdidos ha sido su capacidad para seducir a una audiencia dispersa y aglutinarla. Visto así, la serie ha acabado por confundirse con la misma Isla donde sucede su argumento: cada uno ve en ella aquello que necesita ver.
Perdidos es, para quién esto suscribe, entre otras cosas, las siguiente….
1) Relato de supervivencia: Mientras las primeras temporadas basaban sus mcguffins en conflictos tan prosaicos como la búsqueda de agua, el reparto de víveres o el yo me piro a las cuevas; pues yo me quedo en la playa haciendo hogueras, las siguientes evolucionaron hasta centrarse en un naufragio de tintes existenciales. Robinson Crusoe o El señor de las moscas son sólo los referentes más obvios, pero ni de lejos los mejores.
2) Cómic de superhéroes: A través de los cada vez más evidentes dones que poseen los protagonistas (Hurley habla con los muertos, Desmond adelanta el futuro) y a partir de la incorporación al léxico de su argumento del término especial, Perdidos ha logrado esconder bajo una capa hiperrealista la poética subyaciente en las historias de superhéroes.
3) Tratado filosófico: Es osado por parte de este colaborador sacar a colación, no sé, pongamos que a Nietzsche en un producto masivo de estas características, además de evidenciar su completa ignorancia. Pero diablos, ¿por qué no? Aparte de las ideas circulares del tiempo, la tentativa que articula el último tramo de la quinta temporada, sobre el asesinato de Jacob, rememora el poderoso Dios ha muerto. Y no es el único que podríamos citar. ¿Otro? Platón. Que la sexta temporada haya convertido en su epicentro simbólico a una caverna con nombres tachados a tiza parece ser algo más que un capricho argumental, las dos líneas narrativas que se alternan en los últimos episodios apuntan a representar la realidad ideal o trágica (la de la Isla) versus la dramática o en sombras (flashsideways) de las que el griego hablaba.

4) Novela por entregas: Nunca el cliffhanger fue usado con tanta maestría y falta de rubor. A los guionistas les gusta compararse con Charles Dickens. En los podcasts (esa cosa tan 2.0 que se han inventado para alimentar su ego), suelen recordar la desazón que se palpaba en los puertos americanos cuando los del otro lado del charco esperaban con ilusión la siguiente entrega. A tenor de que lo que pasará el 23 de mayo, ya sabéis, el mundo llegará a su fin, parece que Lindelof y Cuse lo han conseguido.
5) Literatura Argentina: Desconozco qué puede opinar Borges de un producto de esta categoría, pero me cuesta creer que no le volviese loco del revés. Perdidos podría ser un Aleph y la Isla una Biblioteca de Babilonia contemporánea. Pero además de Borges es inevitable pensar en Sábato, cuyas novelas estaban habitabas por personajes encadenados a su propio Infierno, que normalmente se presentaba como un misterio formado por asfixiantes círculos concéntricos. Y eso sin cintar a Bioy Casares. La Constante es un capítulo muy bueno. Pero no existiría sin Chris Marker. Y Chris Marker no existiría sin Bioy Casares. Y así sucesivamente.
6) Epopeya homérica: La Iliada y La Odisea. Las dos historias que llevamos contando desde siempre. Bueno, desde que contamos historias. Perdidos es las dos, pero desordenadas. Nunca queda muy claro si estamos en guerra o de vuelta al hogar. De hecho, tampoco quedó claro qué es el hogar. Si Los Ángeles o ese pedazo de archipiélago de Hawaii. Y encima hay dioses caprichosos y héroes con debilidades y cíclopes-a-los-que-le-han-clavado-un-arpón. Y no nos olvidemos de Penélope. ¡Eso jamás!
7) Folletín de Aventuras: Escuela de Robinsones de Julio Verne, el autor que más y mejor se ha enamorado de lo inexplorado, comenzaba con un En en el que al lector se le ofrece la oportunidad de comprar una isla. ¿Hace falta que agregue más?
8.) Cuentos del más allá: Nunca una narración que acumulara tantas variantes para eludir la muerte (flashbacks, fantasmas, susurros, realidades alternativas, humos negros), fue a la vez tan escrupulosa con cada una de las defunciones de sus protagonistas. Aunque sabemos que morir en Perdidos no significa desaparecer, uno siente un respeto absoluto por la marcha de cada personaje. Bueno, de unos más que de otros. A mí la pelirroja me importó poco, la verdad, pero lo de Charlie, ¡Malditos guionistas!, no tuvo nombre. Aunque ya lo dice Jack, Nada es irreversible.
¿Y el título del post?, ¿a qué viene?, ¿qué es eso de las sensaciones extraterrestres?, ¿también hay marcianos en Perdidos? Pues no lo descartaría. Pero no, es sólo un adelanto del post que estamos preparando para mañana, Tweet Lost. Próximamente en los mejores blogs. Que también nos va lo de crear expectación.
Semana Lost: Objetos Perdidos (II)
mayo 20th, 2010 • 1 comment Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Lost, Michael Giacchino
(por Ibán Manzano)
Si has empezado a padecer de sudores fríos, mareos y vértigo, no te asustes, el 23 de mayo estarás mucho peor.
A continuación, la segunda parte de esos momentos que revisaremos a partir de entonces con insaciable compulsión, listos para desempaquetar, servir y degustar en plato caliente.
P.D. Aquí, la primera parte.
6) We have to go back, Kate! (A través del espejo: 3×22, 3×23). Es LA escena. Miniatura que proyectaba en los reflejos azul eléctrico de su textura el interior arruinado de un Jack desolado, en superposición al Jack que en la Isla capitaneaba una fuga, que parecía sólo tener lugar para ocultar sus propias debilidades. Es fácil reconocer la desazón del hombre moderno a partir de este monólogo repleto de inquietud. También es fácil reconocernos como los espectadores que en breve clamaremos por regresar a una serie que habrá desaparecido tal como la entendemos.
7) La luz de la escotilla (Deus ex machina: 1×19). También es LA escena. El otro gran momento de la serie, erroneamente eclipsado por la revelación episodios atrás de la parálisis de Locke. Es arduo explicar a quién ha logrado sustraerse de la magia de Lost el por qué de este instante, que condensa en un plano, el destello naciendo de las entrañas de la Isla, todo lo que significa Perdidos. Sólo decir que el montaje en paralelo con un Locke derrotado, necesitado de creer en algo que otorgue sentido a su sacrificio, me eriza el vello. Aunque puede que todo se deba a Giacchino. Quién sabe.
8.) I love you Penny (Vivir juntos, morir solos: 2×22, 2×23). Admito que la llamada de teléfono al final de La Constante puede ser tomada por el punto álgido (léase el que más klínex necesita) de la odisea romántica de Desmond & Penny, en ella los personajes se fracturan a lo largo del tiempo y el espacio para que el amor los devuelva a su cauce. Pero nos equivocaríamos. Profundamente, además. No, lo mejor que nos ha dado la pareja Penny-Desmond arranca con la confesión de este, en la que asume su dualidad héroe-villano, de que estrelló el 815 de Oceanic y desemboca en la implosión de la escotilla. Es curioso porque la chispa que enciende esta mega-escena concatenada es una discusión a propósito de la luz de la escotilla, nuestra escena número 7. ¿Qué le voy a hacer yo si los grandes momentos se relacionan entre si?
9) Locke está muerto, again (El Incidente: 5×16, 5×17). Revisando mis largas horas de televisión (y he pasado unas cuantas), no encuentro ni por asomo a un personaje tan torturado como Locke. Ni la digna salida del suicidio le fue permitida por los guionistas, tampoco le dejaron descansar en paz. Su sufrida existencia se ajusta a una versión comandada por el diablo de la vida de un Jesucristo engañado: cargó con su padre a cuestas, fue un profeta escuchado por una pequeña comunidad religiosa e incluso llegó a experimentar una resurrección. Pero como bien sabemos, nada de esto es exactamente cierto, al contrario sus penurias sirvieron como parte del plan de un Satanás, el Humo Negro, que aprovechó su cuerpo para expulsar a Dios de su particular paraíso, la sombra de la estatua.
10) Objetos Perdidos (LA X: 6×01, 6×02, El Candidato: 6×14). La secuencia que da nombre a este post doble. Sí, yo también me hice fan de Guionistas de Lost que fuman demasiado y se les va la sexta de las manos, peroooooooooooooooo, por cosas como estas merece la pena seguir a bordo. El diálogo entre Jack y Locke en la sección de objetos perdidos (“perdidos”, guiño, guiño, ¿lo pilláis?) está cargada de sabiduría, reproduce los grandes dilemas de la serie con una economía de recursos excepcional. La conversación se amplifica posteriormente en The candidate en los pasillos del hospital St Sebastian, desgarrador Locke descubriéndose como responsable del destino aciago de su padre, esperanzadora la réplica de Jack.
Comentarios