Tito Oscar’10: 127 horas

(por Ibán Manzano)

En palabras de James Franco lo que le atrajo del desafortunado caso real del alpinista Aron Ralston fue su naturaleza beckettiana: el hombre reducido a sus mínimos parámetros. La pregunta entonces es qué le hizo confiar al actor en Danny Boyle como el director más adecuado para este proyecto, cuesta imaginar a un cineasta menos dotado para la sutileza trágica que el responsable de La playa. Quizás la respuesta de el por qué Boyle se nos facilita cuando el carismático James Franco en uno de esos papeles que llevan directos al estrellato (o al Oscar) ironiza sobre su mala suerte en el registro de anfitrión de un Saturday Night Live propio, varias voces se intercalan a un tiempo con risas enlatadas en un momento tan sublime como ridículo. El cañón de Blue John es en este film alejado de cualquier atisbo de telerrealidad todo menos una naturaleza muerta, más bien se asemeja a un espacio límbico donde Boyle proyecta el insaciable monólogo rocoso de un evangelista de la aventura-límite. Es probable que su epopeya poco tenga en común con cualquier pieza teatral del maestro del absurdo, pero es forzoso reconocer que por el contrario su carácter lisérgico y ácido convierten a su héroe, James Franco, en un modalidad de parias herzoguiano (y que me perdonen Herzog, sus fans y yo mismos por esto), enamorado de lo imposible (¿la vida?) en una contagiosa tragedia postmoderna. No me resulta fácil deshacerme en elogios (tampoco lo haré) con el hombre que facturó Slumdog millionaire (uno de los trabajos que mejor ha sabido embaucar sin mérito al personal), pero sería injusto no apreciar que con todos sus riesgos y errores (llamémosle efectismos) hay en 127 horas una Grizzly Man escenificada en las profundidades abismales de un videoclip pseudo-existencialista.

Veredicto: Que me aspen la mano izquierda antes de alabar algo de Danny Boyle, pero que me aspen la derecha si no la he disfrutado como un guilty pleasure.

Peso pesado: James Franco perderá el Oscar ante Colin Firth, pero se ha asegurado de que el próximo 27 de febrero no bailará con la más fea (AKA Anne Hathaway)

Peso pluma: ¿Verdaderamente el guión de Boyle y Simon Beaufoy supera en algún aspecto al de El escritor? Algo va muy mal entonces.

Momento WTF!: James Franco con una mano sepultada y la otra… bueno, ejem, cómo decirlo, mejor verlo por vosotros mismos.

(Sigue el resto del romance improbable entre una chica llamada Alabama y los Oscar)

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2 Responses (Add Your Comment)

  1. Nada, por ahí no me acerco.
    Saludos.

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