Reseña Lost: 6×04, The Substitute
febrero 17th, 2010 • Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
(por Ibán Manzano)
A la hora de armar ese fascinante artefacto narrativo que es Perdidos, la solución más sencilla ha acabado por ser la más eficaz: el escindir la trama entre lo que queda fuera de campo de la isla y lo que acontece en su interior. Los personajes se enfrentan en cada capítulo a enigmas de lo más diverso, osos polares en climas tropicales, columnas de humo negro, números chungos; para acabar igualmente esclavizados por los mismos conflictos que los definían desde el principio. Locke seguirá siendo un pringado, aquí y en la otra vida, vuele escotillas o cace jabalíes.
Inicialmente la serie se movió en lo físico, los supervivientes perdidos en el espacio, en un invisible-a-los-mapas peñón sobre el Pacífico, más adelante en lo existencial, desorientados a lo largo del tiempo y, finalmente en lo metafísico, al desplazarse entre realidades alternas. En el episodio 6×04, este El Sustituto, se riza el rizo un poco más (si cabe). Por primera vez alternamos el mismo cuerpo con dos consciencias distintas, la identidad se diluye entre todos estos puntos de escape, hasta que casi parece que el Humo Negro se contamine de los restos del difunto John Locke. Y ahí se entrevé uno de los grandes temas de la serie, la lucha por preservar la identidad ante un universo sin sentido. Son esos juegos los que hacen que la sexta temporada sea intensa y sigamos asomándonos al abismo (como Sawyer). Habrá que ver lo que nos tiene guardada esa caverna con los nombres de los llamados a ser candidatos o más bien sustitutos de Jacob. Y eso que le tengo algo de tirria a este rumbo esotérico que está tomando todo. Por cierto, hoy es miércoles de ceniza. Se celebra eso tan cristiano (y universal) de polvo eres y en polvo te convertirás. Y ¡qué casualidad! hoy también nos ha llegado algo que veníamos pidiendo desde la primera temporada, un capítulo focalizado en el Humo Negro, como poco el punto de vista más retorcido que jamás ha alcanzado una ficción.
Otras críticas
8 Responses (Add Your Comment)
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Sr. de las moscas febrero 18, 2010at 2:03
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tengue febrero 18, 2010at 11:34
Increíble capítulo, pero me ha dado que pensar. La lógica me lleva a pensar que humo-locke está mintiendo a james, veamos, Jacob parecía un tipo que no necesitaba esconderse de nadie y menos de su “amigo” (como el mismo dice a Hugo). Tampoco parecía un tipo obsesionado y compulsivo si no más bien tranquilo y dado a tener paciencia y detalle (veáse como tela el linar egipcio), entonces ¿por qué iba a esconderse en una cueva oscura y con un acceso super complicado?, ¿por qué iba a pintar los nombres de cualquier forma y tacharlos con rabia como parece que estan?. Señores, esa cueva es de humo-locke y los nombres tachados sí son candidatos, sí son escogidos por jacob pero son escritos y tachados por humo negro. Humo-locke los quiere a todos muertos. James, corre.
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Esa frase tan característica de Locke ha creado dudas, sigue algo de Locke vivo en su gemelo maligno.
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Antonio Gandiaga febrero 20, 2010at 18:59
En este último capítulo han cambiado las tornas de la sexta temporada. Hasta ahora, la línea temporal alternativa estaba resultando sorprendentemente más interesante. Aquí, lo mejor de la acción pasa a estar en la isla, mientras que fuera el cúmulo de casualidades me recuerda un poco a… bueno, no lo quiero decir (Empieza por H). Veremos el próximo, que con Lost nunca se sabe…
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Esto se pone complicado (jajaja, decir esto en “perdidos” es ya un ritual). Parece que hay dos bandos, también, entre los del humo negro o extraterrestres. En un lado los buenos (Jacob, Richard, Iliana, etc), que quieren controlar a los malos (Jacob quería controlar a los tipos como el nuevo Locke) pero que no se pueden matar entre sí (lo dice ese niño extraño que aparece por ahí), necesitan ayuda del exterior (Ben se carga a Jacob engañado por el Locke alien), para eso y para escapar de la isla. A Sawyer le está comiendo el coco uno de los malos ¿o no?
Uff
Huy calle calle. A mí la mística-esotérica me está mosqueando que no se imagina. No pierdo mi fe, porque no la pierdo; pero yo la mosca detrás de la oreja ya la tengo. Sólo le digo eso.