Crítica: Un hombre soltero
febrero 19th, 2010 • Sin categoría
(por Ibán Manzano)
Colocándose frente al espejo del melodrama sirkasiano, ya de por sí un espejismo del melodrama en general que manejaba todas las convenciones de dicho género para desvelar la miseria que sus afectados colores escondían, Todd Haynes (del que por fin podemos ver su poliédrica I´m not there en los cines y del que también se ha anunciado que adaptará ¡Mildred Pierce! de ¡James M. Cain! con ¡Kate Winlset! para la ¡HBO!) consiguió con Lejos del cielo un improbable caso de homenaje, parodia y actualización a la sensibilidad del nuevo milenio de la mirada del director de Imitación a la vida, manteniendo los mismos registros éticos, estéticos y morales; acaso porque la mediocridad sigue igualmente arraigada en nuestros días. La presencia también de Julianne Moore como miembro esencial en el reparto de Un hombre soltero (paradójica elección de este colaborador para San Valentín) parece funcionar como elocuente pista con la que esclarecer lo que oculta el, a su vez, amanerado drama con el que Tom Ford debuta tras las cámaras. Ford utiliza una de las aportaciones de la película de Haynes, la problemática de la homosexualidad en un contexto, finales de los 50, que jamás trató el tema, para probar a imaginar, en otro contexto, el de la volcánica y paranoica crisis de los misiles, un cierto tipo de cine gay, con las claves de entonces, que en realidad nunca se dio.
Aunque haya sometido a cuestionables variaciones a la novela homónima de Christopher Isherwood, Ford ha mantenido aquello en lo que fue pionera, la tragedia de un hombre que se enfrenta a la muerte de su novio tanto en clave universal, las mismas preguntas que nos hacemos todos, como particular, una sensiblidad especial, plenamente gay. Ford ha ejercido de esteta, pero es que la historia lo pedía a gritos. A saber, montaje abrupto pseudo-intelectual, equilibrados colores pastel, música inmersiva (a lo Philip Glass) para construir una idisioncrasia homosexual filtrada siempre por la mirada desplazada e hiperperceptiva de un tremebundo Colin Firth. En el mismo 2002 Julianne Moore también se sumó al elenco de Las Horas, colección coral de miniaturas a lo largo de una jornada en la que varios personajes (gays) buscaban en la mediocridad del instante algún tipo de epifanía. Una tarta (más bien su elaboración) era la metáfora gastronómica que lo decía todo. En Un hombre soltero son los torsos de un modelo español de lujo y de un ex-chico Skins los que ofician de voluptuosa guía hacia una misma revelación final. Cuestión de gustos, supongo.
Buenos días Iván,
Quisiera disculparme, pero no he encontrado otra manera de contactarte que a través de los comentarios.
Soy Natalia, de Paperblog. Me pongo en contacto contigo para invitarte a conocer el proyecto Paperblog, un sevicio de difusión cuya misión consiste en identificar y dar a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos ,que sino, se diluyen entre la masa antes de llegar a los oportunos lectores. “Y encima se llamaba Alabama” se adapta a nuestros criterios y creo que tus artículos resultarían muy interesantes a los lectores de “Cultura”
Espero que te motive el proyecto que iniciamos el mes pasado con tanta ilusión. Échale un ojo y Mientras, no dudes en escribirme para conocer más detalles.
Un saludo de todo el equipo,
Natalia -natalia@paperblog.com
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