Cuatro preparativos para un viernes lupino…

Benicio del Toro en El hombre lobo(por Ibán Manzano)

…. o cómo allanarle el terreno a Benicio del Toro luciendo patillazas de las que ya molaban antes de que los modernos las pusieran de moda en la última revisión del mito de terror con sensibilidad emo y lúgubre modulación pseudo-trágica.

1) Con Jóvenes hombres lobo del, más tarde Premio Pulltizer, Michael Chabon que recopila dos historias que interpretan al monstruo. La que comparte título con el libro asume al licántropo como adolescente inadaptado y sacudido por una metamorfosis glandular que ni comprende ni domina conocida, supongo que os suena, como pubertad. Hijos de un hombre lobo, a cambio, nos lo presenta como descendiente del demonio, emblema de los instintos primitivos: una mujer a la que su marido no ha logrado embarazar en los largos años de vida marital queda encinta a la primera por un atleta de musculatura prominente que la viola. Menudo argumento, vaya.

2) Con Ultimate Wolverine vs Hulk. Prometo dedicarle un post más extenso. Editado por Norma hace bien poco y con guión de uno de los mandamases de Lost, Damon Lindelof, enfrenta las dos formas de animalidad (e irracionalidad) más evidentes de la casa Marvel, un choque de trenes eléctrico. No en vano, Lobezno es una variante pop del personaje del hombre lobo con chupa de cuero, mientras que Hulk es un Dr.Jekyll que alberga un Mr. Hyde de la fuerza bruta (y verde).

3) Con otra película, la mucho menos grave que la que se estrena esta noche Un hombre lobo americano en Londres (o su cuasi-secuela slasher Un hombre lobo americano en París). ¿Que por qué? Inflexión adolescente y un improbable clímax final en Picadilly Circus.

4) Con la lunar banda sonora de esta misma cinta. Pero también con la no-banda sonora. Ni de Moonshadow de Cat Stevens, ni de Moonshiner de Bob Dylan pudieron conseguirse los derechos, pero gracias a Spotify podemos recrear el soundtrack perfecto. Además, un finde con Dylan siempre es un finde mejor. Sobre todo si hace luna llena.

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5 Responses (Add Your Comment)

  1. Un viernes decididamente estimulante, eh.

    Recuerdo haber visto en mi adolescencia “Un hombre lobo americano en Londres”, cuando la fiebre licantrópica no era la actual. Y es una película de la que tengo gratos recuerdos: por su banda sonora, por sus efectos especiales, por su maquillaje, por el matiz humorístico que tan bien combina con el terror lupino. En fin, un film para ver una y otra vez.

  2. ampuloso!!
    menos mal que no llevas jersey de cuello vuelto.

    no te olvides de underworld, la saga, que aunque la licantropía compartía protagonismo con el vampirismo, la teoría de los 3 hermanos como origen, es bastante suculenta (y fácil).

  3. y los metroxesuales lobos de luna nueva???

    Teen Wolf no cuenta??

    Salu2

  4. Del toro al lobo. Habrá que verla, aunque con cierta pereza.
    En cuestión de licántropos me quedo con el que dibujo Max en “El víbora” en los ochenta (je, je). Y apunto otro hombre lobo cinematográfico: José Luis López Vázquez en “El bosque del lobo” de Pedro Olea. El lobo nacional.
    Saludos.

  5. Clau, ya lo mejor que tiene la peli es que se nota que se lo pasaron en grande mientras la hacían

    lord choni, si te digo que no he visto underworld….

    dude, ¡pero los metrosexuales se depilan! ¿no?

    Licantropunk, es verdad ni se me había ocurrido pensar en los los lobos nacionales, que haberlos haylos

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