En Halloween, La Bella y la Bestia de Jean Cocteau
octubre 31st, 2009 • Sin categoría
Si quieres estar listo para lo que se avecina esta noche espero que te hayas tomado la molestia de visitar esta semana el ineludible El Emperador de los Helados, de lo contrario corre, aunque dudo que llegues a tiempo. Si no, siempre te quedará el especial de Los Simpson o hacerte con el disfraz más molón de la fiesta -este de un sinpapeles está causando una razonable polémica, aunque sigue por detrás del superventas del otoño, las hijas de Zapatero-.
Como película para Halloween 2009 hemos elegido el tratado zoofílico de 1946 conocido como La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, 1946) según Jean Cocteau, algo que me permite no excluir a mi yo cursi. Se trata de una versión a partir del resumen que Leprince de Beaumont popularizó aunque con algunas variantes (el personaje del pretendiente) cuyo valor descansa en una soterrada ambientación surreal, en un romanticismo amanerado, en un imaginería mágica que dotan de nuevo alcance al término fantastique. Por supuesto es una muestra más de la animalidad del macho, de lo que pasa cuando la mujer llega a la mayoría de edad (sexual) y comprueba que por debajo de la bestia (parda) le espera un joven y además muy atractivo (aquí se detiene especialmente esta versión como se desprende del pequeño cambio en el final y de la importancia del personaje de Avenant, con lo que el castillo ahogado por la foresta es la imagen del viaje de Bella hacia su sexualidad) , también la historia de siempre del patito feo: sólo el amor alcanza a ver lo esencial. Un relato que arranca por el capricho de una rosa, que como canta Mecano, siendo la más bella del rosal, acaba por pinchar. También es, como no, estamos en Halloween, una cinta de terror. Tan monstruosa como sólo puede serlo… el amor. Pero si la gula te pide más, calma el apetito y ponte Holocausto Caníbal, que una vez al año no hace daño.
6 Responses (Add Your Comment)
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Pues yo prefiero, a pesar de parecer un sacrilegio, la versión de Disney, aunque no sea ni mucho menos fan de la factoría. Ese romanticismo amanerado, del que bien hablas, resulta cursi (también Disney en general lo es, pero por lo menos son dibujos).
Saludos. -
A mí me gusta el romanticismo, que ahora tiene tan mala prensa, pero hubo un tiempo en que era el motor del arte, igual me equivoqué de época jeje… No siempre tiene porque ser cursi, no hay mayor romántico que Poe, con su amor que trasciende la vida y la muerte…
En fin, que me disperso, esta peli no la vi, pero intentaré conseguirla…
Y para esta noche, el señor Romero jajajaja…Saludos
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No la he visto y ya se pasó la noche propicia. Bueno, pues para el año que viene.
Saludos. -
Ay ay ay, mucho decir guarreridas en mi post, mucho yo excusarme en ese mismo post, y resulta que usted también tiene una superidentidad secreta como ñoño. Como Superñoño; el superhéroe más blando que la mierda de pavo.
Qué grande Coctaeu, en efecto (axe). Y mire que ésta no la he visto: soy más de la enjundia órfica del inmortal francés. Y sucintamente maricuela, pero eso es otro tema. Y no por sonar predecible, oiga, y sí como un podrido burgués analfabeto, pero a mí nada, ni sus enrevesadas subordinadas, me sacarán de mi proverbial amor a la homónima de Disney. Por el número musical, principalmente, y lo del qué festín, qué festín, un banquete de postín. Niégueme, si tiene huevos, que no aplaudía usted el número cual si la fuera la vida en ello, siendo un prepúber.
Prefiero la bella y la bestia que holocausto canibal, la verdad.