Esperando a la 6ª temporada. Desmond es Ulises

Desmond Hume

En su inminente publicación Televisión y culto: una simbiosis multilateral, Víctor J. Moreno desmonta algunos de los arquetipos que subyacen bajo las series de televisión. En el avance al que ya hemos podido echar un ojo cita como caso ejemplar a Perdidos y sus analogías con la mitología griega, la insularidad de la ficción de la ABC la vuelve en efecto ciertamente permeable a los relatos griegos.

Moreno se detiene en el ejemplo más evidente, y que a nadie pillará de nuevas, el de Desmond David Hume como un Ulises escocés y recopila varias semejanzas del viaje que los 2 emprenden para acreditar una heroicidad con la que merecerse el corazón de su Penélope y en el que sufren  mil y un infortunios, entre ellos una tormenta que los empuja a una isla (o a varias) con la consecuencia de dilatar lo imposible la espera. Destaca además que los 2 eran hombres de armas (¿a qué viene si no esa machacona insistencia con que Desmond fue militar al servicio de Su Majestad, la Reina?), que no caían nada bien a su familia política, o que se batieron en duelo con un cícople (esto es Bakunin) clavándole una lanza (esto es un arpón) en el pecho, amén de aportar algún dato preocupante, pues o es una casualidad o el grado de genialidad (esto es frikismo) de los guionistas provoca estremecimiento: Penélope evitó exactamente a 108 pretendientes con el ardid de destejer por las noches antes de que Ulises volviera a Ítaca a por el merecido descanso del guerrero. Y 108… bueno ya sabéis todos lo que 108 significa para Desmond.

El artículo, en cambio, no dedica espacio a otros asuntos de interés, como los frondosos rizos del hijo de Desmond, Telémaco, dicho Charlie, ni tampoco le da cancha a La Constante (The Constant, 4×05), ese capítulo tan típicamente fan. Y eso que da mucho juego. Primero porque recuerda a La jetée, o antes que eso a La invención de Morel, lo que no tiene nada que ver con La Odisea. Segundo, ahora sí, porque sintetiza el alma del poema homérico en su versión love story. Penélope, en el mismo, se define por la espera perpetua, pero siempre fiel, mientras que Ulises trabará amistad con otras féminas (diosas, ninfas, de todo) y su reto consistirá en no olvidar a su amada. El algo cursi recurso de un número de teléfono es empleado por los guionistas para resumirlo. En La Constante, Desmond se enfrenta precisamente al olvido desplazándose por el tiempo, y sólo el recordar a Penélope dotará de sentido a su viaje. No sería aventurado especular sobre el final de la serie con el ojo echado a los trazados de La Odisea. ¿Que cómo acaba La Odisea? Lo sentimos, pero este blog no es amigo de los spoilers.

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4 Responses (Add Your Comment)

  1. Ya hablé sobre las analogías de la serie y el libro, no se si todas habrán sido buscadas, pero como fan me encantó la constante.

  2. Bueno, es otra teoría, el caso es que tanto la Ilíada como la Odisea, son el precedente de la narrativa, y la estructura de estas dos obras han supuesto el modelo de la narración, y en casi todas las películas o series se da el hombre luchando contra la adversidad para volver al lado de su amada con un gran reconocimiento por sus azañas (Aragon con Eowyn en El Señor de los Anillos, Robinson Crusoe…)

  3. Hola, Ibán !

    ¡Que astutos son los guionistas de Lost!: Cada año logran reformular todo lo visto anteriormente introduciendo una nueva “cláusula” argumental que pone en perspectiva nueva todo el conocimiento que manejábamos de esa adictiva enciclopedia de datos inútiles.
    En fuga permanente hacia adelante, sin posibilidad real de cerrar la totalidad de las puertas que fueron dejando abiertas, lo más interesante termina resultando asistir al ingenio de los guionistas para continuar dándole vueltas al asunto, a la verdadera ecuación a resolver: cómo seguir estirando.
    ¿Puntear con exhaustividad sus coartadas culturales (de Ulises a La Jetee)?: para eso existen infinitos lugares en la web (desde muy cholulos a muy esclarecidos), y hasta libros llenos de pistas (contradictorias, por supuesto) destinadas a los watsons de este siglo.

  4. satrian, es lo que tiene construir un texto tan lujurioso, al final te salen casualidades que ni estaban pensadas

    pantugarru,en efecto, además el parecido esencial viene de que La Odisea es uno de los relatos fundacionales de nuestra cultura.

    pablot, son arteros, cierto es. Y en efecto parte de su encanto consiste en poner a prueba los límites de su propia narrativa, aun a riesgo de decepcionarnos o incluso vulnerar sus normas.

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