Hogar, dulce hogar
enero 2nd, 2012 • Sin categoría
(por Ibán Manzano)
Era lógico. La retirada definitiva de las tropas americanas de suelo iraquí tenía que ocupar lugar preferencial entre los especiales que estas navidades resumen lo más significativo de 2011. Si hay una ficción lo suficientemente preparada para explicarnos las implicaciones de una decisión de tan largo alcance esa es sin lugar a dudas Homeland. Bautizada como la 24 para cable, la serie de Showtime comparte con su predecesora el estudio a largo plazo de los estragos del terrorismo en los mecanismos de política de los Estados Unidos.
Su premisa es jugosísima. Un soldado americano al que se daba por muerto es rescatado tras ocho años de cautiverio. El departamento de defensa celebra la operación como un tanto en la guerra propagandística contra el terror. ¿Un cuento con final feliz? Casi. Una de sus agentes tiene indicios de que el marine en cuestión se ha pasado al bando enemigo y colabora bajo cuerda con Al Qaeda. Homeland presenta dos niveles de lectura que se retroalimentan eficazmente, dos géneros casi, la problemática reincorporación de un mando militar al cuerpo civil (soap opera) y su choque con la América orwelliana que busca cicatrizar el 11-s poniendo bajo sospecha a sus veteranos (intriga militar). Para la familia del sargento Brody, ese que se sienta al otro lado de la mesa y que come el asado como papá, cuenta los mismos chistes malos que papá y guiña el ojo como papá, no es en realidad papá, sino un ultracuerpo criado en las vainas de la galaxia iraquí. Brody es un lisiado emocional, un revenant que ha vuelto para poner el dedo en la llaga de nuestro complejo de culpa, un zombie (en una lectura diferente pero quizás no tan distinta de aquel episodio de Masters of horror de Joe Dante) programado para estallar como una bomba con temporizador. Claire Danes y Damian Lewins no pueden resultar más magnéticos en sus papeles, sobre todo Lewis, que merece todos los premios del mundo por su interpretación de lo perturbadoramente normal. Veremos hasta donde llega la serie en próximas entregas, pero con sus 12 primeros capítulos Homeland ha iluminado el laberinto moral por el que caminaremos tras el ajusticiamiento de Osama Bin Laden.
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josep m. fernández enero 2, 2012at 19:04
La cosa se tuerce un poco en los dos últimos episodios pero es que pareciendo imposible una segunda temporada se han dedicado básicamente a dejarlo casi todo por resolver. Así también alargo yo la serie. Muy recomendable en cualquier caso.