Las nieves del Kilimanjaro. Flashes before my eyes
septiembre 15th, 2009 • Sin categoría
Si tuviera más aptitud para el verbo, os explicaría a lo que llamo literatura honesta. Como no es el caso, mejor tiro de ejemplo: Ernest Hemigway. Uno de los placeres de este septiembre me lo ha facilitado la lectura de sus 49 cuentos –es como se llama la edición-. Una colección que ratifica lo de que Hemingway se mueve mejor en las distancias cortas. No estoy demasiado de acuerdo. Supondría dejar fuera a Por quién doblan las campanas y Adiós a las armas, todavía el más, perdón si me repito, honesto testimonio sobre la guerra que me he encontrado. Las nieves del Kilimanjaro, incluido entre los 49, además de cemento para una versión de Hollywood dirigida por Henry King en 1952, versión todo lo buena que puede ser una versión de Hollywood sobre Hemingway, es una variante del tema del cadáver que en su último suspiro ve pasar la vida ante sus ojos. Como Lester Burnham en American Beauty. Lo significativo reside en la hondura con la que Hemingway lo afronta: Harry, escritor acomodado, se permite una última alucinación, entrevé en el fulgor lechoso de las lapidarias cumbres del Kilimanjaro el destello del otro lado. Enumera todas esas historias que jamás ha contado, en parte por desperdiciar su talento en narrar aquello que otros quieren oír. E incluso descubre que la muerte puede llegar a ser tan aburrida como todo lo demás. Eso sí, Hemingway no nos concede lo que buscaba el cadáver de un leopardo reseco y congelado en aquellas alturas. La respuesta, acaso, mejor no desvelarla: se volvería igual de aburrida.
5 Responses (Add Your Comment)
-
-
A mí Hemingway me parece un escritor fundamental, no ya sólo del siglo XX, sino de toda la historia de la literatura. De aquella adaptación recuerdo más que nada a Gregory Peck y Ava Gardner haciendo todo lo posible para que la película no naufrague; y sí, considero también que es “todo lo buena que puede ser una versión de Hollywood sobre Hemingway”.
-
Hemingway es de los imprescindibles. Me quedo con El Viejo y el mar, pero no puedo descartar a ninguno, absolutamente.
Me ha gustado mucho este sitio. Tengo que explorarlo bien.
Un saludo habanero,
AD.
Otro texto honesto sobre la guerra, aunque no novelado: “Adiós a todo eso” de Robert Graves.
Saludos.