Por eso los Red Sox jamás ganarán la liga

(por Ibán Manzano)

Teddy Wayne ha conseguido con su primera novela algo por lo que muchos autores estarían dispuestos a matar, que se diga de ella que es la obra definitiva para explicar el 11-s y el actual crack financiero. Es posible que los expertos en la materia se lleven las manos a la cabeza y que tras la etiqueta sólo se esconda una calculada estrategia de marketing editorial, pero en esa carrera por encontrar la ficción-guía de nuestra debacle, Kapitoil merece ser considerada como una firme candidata al título. La primera sorpresa que se llevará el lector es que la novela no está ambientada ni en septiembre de 2001 (11-s real) ni en septiembre de 2008 (11-s de la economía), sino en las postrimerías de 1999. Karim Issar, experto qatarí en el efecto 2000 es destinado a las oficinas americanas de la firma Schrub para poner a punto sus sistemas informáticos antes de que finalice el año. Como el trabajo se le queda pequeño, Karim mata sus horas libres desarrollando un complejo programa que permite predecir las fluctuaciones de la Bolsa. Lo habéis adivinado, se trata del Kapitoil del título. Un programa de suma cero que transforma las desgracias ajenas en beneficios sobre el capital (verbigracia, los atentados en suelo árabe). El éxito del programa radica en (1) el matemático análisis que lleva acabo la mente de Karim sobre cualquier variable -el petróleo, el sexo o los cuadros de Pollock- y (2) su condición de extranjero que le concede ventaja a la hora de valorar aspectos que a los americanos de cepa les pasan desapercibidos.

La contraportada de Kapitoil define a Karim como un genio de las matemáticas y un incompetente social. No creo que a ningún ejecutivo de Hollywood se le pase por alto que el guionista más capacitado para entender los mecanismo mentales (y emocionales) de un personaje tan singular como Karim es Aaron Sorkin. En una feliz coincidencia, dentro de apenas unas semanas se estrenará en nuestras pantallas el último guión de Sorkin (escrito a cuatro mano con Steve Zallian), Moneyball, basada en la historia real de Billy Bane, el entrenador de un equipo de beisbol de Oakland que aplicó tácticas revolucionarias para compensar su escaso presupuesto en el traspaso de fichajes. Podríamos pasar horas analizando las semejanzas y puntos de encuentro entre Kapitoil y Moneyball (y por extensión también La Red Social). Una de las convergencias más evidentes radica en la reducción del beisbol a variaciones de mercado, pero también es una de las más superficiales. Merece mucho más la pena fijarse en otros aspectos. Por ejemplo, mientras leía la novela, convenientemente presentada como un diario que recoge los pensamientos del protagonista, tenía la impresión de que Karim Issar podía ejercer de puente entre el shakesperiano Zuckerberg de La Red Social y el Billy Bane de Moneyball. Una suerte de redención del primero que anticipa al héroe del segundo. Moneyball, por cierto, se abre con la siguiente cita: Es increíble lo poco que llegamos a saber del juego al que dedicamos nuestras vidas. No sé que pensáis vosotros de esta cita, pero no es de extrañar que Sorkin la haya escogido: le sienta como un guante a Moneyball, explica a la perfección la raíz del resto de su obra (y también la de Kapitoil) y de paso nos enseña que en la liga de la economía estamos condenados por ignorancia a ser jugadores de segunda.

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One Response (Add Your Comment)

  1. Buena reseña! a Sorkin hay que seguirlo, así como a estre Blog, de cerca.

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