Ready to be bitten again?
junio 15th, 2010 • Sin categoría

(por Ibán Manzano)
Parece que con la incorporación de los hombres lobo a su elenco, True Blood pasa a comportarse finalmente como la respuesta picajosa y ligera de cascos de Crepúsculo. Y oye, que me parece fantástico. Igual se le podría exigir a la tercera temporada que abrazara sin pudor el explotation más infame, pero eso probablemente conllevaría el cercenar parte de su inmensa eficacia como folletín post-teenager.
El 3×01 de True Blood tiene otros alicientes, el regreso de la cabecera con más carácter de la televisión actual –un paseo desquiciado por la American Gothic- y, sobre todo, una mayor cuota de pantalla para la Reina, una vamp encarnada con atroz lujuria por una Evan Rachel Wood que nunca lució más magnética. Si la segunda temporada hizo de la Hermandad del Sol una suerte de parodia del Klu Klux Klan actualizada a la sensibilidad chupasangres, sería divertido comprobar como en esta los problemas con el (narco)tráfico de sangre que implican precisamente al personaje de Rachel Wood se convierten en la versión libidinosa de The Wire. Aparte de eso, este 3×01, promete la liberación de toda las pulsiones homoeróticas más o menos disimuladas hasta la fecha. Puede que así la serie ataque a su público natural, que no es el homosexual, sino el que tiene ganas de carnaza y no siempre se atreve a pedirla.
I wanna do bad things with you, que dice su canción.
3 Responses (Add Your Comment)
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Rachel*
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Creia que era el unico que se dio cuenta que esa segunda temporada solo era una excusa para presentarnos a su ( maravillosa) reina de los condenados.
Aunque solo fuera brevemente.Lo de los hombres lobo, bueno, no son eso exactamente.
Salu2
Cada vez que empiezo un episodio me da todo como asco, incluyendo alguna inconsistencia de guión (no de historia) pero supero esos primeros 5 minutos y después me divierto como enana. Yo no puedo dejar True Blood. Siempre he dicho que mi problema con ella es no poderme echar un episodio detrás del otro como hice con la primera temporada.
Grande Evan racehl Wood, un amor platónico viejo que tengo.