Posts Tagged ‘Ang Lee’
Tito Oscar’10: Brokeback Mountain y las redes sociales
febrero 21st, 2011 • 2 comments óscares
Tags: Ang Lee, Brokeback Mountain, Crash, David Fincher, El discurso del Rey, Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Paul Haggish, The Social Network, Tom Hooper
(por Ibán Manzano)
La noche del 5 de marzo de 2006, el palco de butacas del Kodak Theatre pegó un respingo cuando un sorprendido Jack Nicholson coronaba a Crash (2005, Paul Haggish) como la mejor película del año por encima de la uberfavorita, Brokeback Mountain (2005, Ang Lee). Más allá de debates estériles sobre la homofobia, nunca antes una película con una trayectoria tan meteórica en eso que se conocen como los precursores (el resto de premios, vamos) había tenido tal gatillazo en la recta final. Es posible, sin embargo, que este domingo veamos un caso similar si finalmente La Red Social (2010, David Fincher) cede ante El discurso del Rey (2010, Tom Hooper). Brokeback Mountain y La Red Social no tienen demasiado en común, a excepción de que ambas han sido calificadas de clásicos modernos desde el mismo día su mismo estreno.
¿Que por qué ganó Crash? Puede que porque pesara la necesidad de los académicos por dar color a una ceremonia con cada vez menos margen para la sorpresa. O puede que porque Crash golpeara directamente a esa zonal del cerebro límbico donde se alojan las emociones. Algo similar a lo que, por cierto, ocurre con con el duelo Hooper-Fincher. Más de un académico debió sentirse estafado cuando descubrió que Brokeback Mountain no era precisamente lo que uno llamaría una Love Story con rimmel. Alejada de cualquier tentación melodramática, la película de Ang Lee sólo se desgarraba al ritmo de los acordes de guitarra de Santaolla, por lo demás era un prodigio de contención. Como las interpretaciones de su pareja protagonista, un Jake Gyllenhaal más allá de la ternura y un Heath Ledger en uno de esos trabajos tan sutiles que muchos no se dieron cuenta de que estaban delante de una de las grandes interpretaciones de la década. El australiano farfullaba palabras que casi no llegaban a salirle de la boca. Esta era la médula espinal de Brokeback Mountain, un estudio sobre la incapacidad para decir eso tan cursi de te quiero en un entorno que no ha codificado el amor, en este caso, el amor entre dos hombres. TVE emitió anoche esta obra maestra, en su semana de los Oscar. En paralelo, Telecinco despedía OT para siempre. Al momento, Twitter ardía con un chiste sobre por qué TVE había programado precisamente este título y sobre, bueno, sobre a donde quería mandar a Telecinco con ello. Por favor, no me hagáis repetir el chiste. Es de muy mal gusto y le tengo cariño a OT. Por lo demás, espero que a La Red Social le vaya (como poco) igual de bien en Twitter.
Camino a los Goya (III). El baile de la victoria. Los Trueba soñaron caballos
febrero 10th, 2010 • Sin categoría
Tags: Ang Lee, Antonio Skármeta, El baile de la victoria, El embrujo de Shanghai, Fernando Trueba, Jonás Trueba, Juan Marsé, Rafael Azcona
(Por Idir Mesian)
Citando el título de una de sus películas, el cine de Fernando Trueba siempre ha tenido mucho de Sal gorda, lo cual no le impedía cuando no se salía de ciertos límites (eufemismo usado para decir guión firmado por Rafael Azcona), hacer obras moderadamente interesantes. No obstante, cuando sobrepasa esos límites, sus carencias cinematográficas son notables.
Hace siete años, en su versión de El embrujo de Shanghai, ya demostró lo fácil que era para él hacer que un material tan potente como es la novela de Marsé se convirtiera en un sinsentido absoluto. Ahora, en esta adaptación de El baile de la victoria, acompañado en labores de guión por su hijo Jonás Trueba y por el autor del libro, Antonio Skármeta, vuelve a caer en los mismos errores groseros que la vez anterior en cuanto a recursos narrativos y coherencia en la resolución de escenas. Más allá de la sorprendente superficialidad con la que se aborda el tema de la dictadura chilena, se intenta primar más una evolución argumental que resulta torpe y atropellada que una buena construcción de los personajes y de las relaciones entre ellos, lo que hace incomprensibles algunos de sus actos e, irremediablemente, termina por mermar las interpretaciones de un reparto en líneas generales correcto, pero algo desorientado en ciertos momentos clave.
Sin embargo, el mayor problema de la película es su parte formal. Fernando Trueba ha intentado jugar a ser Ang Lee sin conocer las reglas del juego. El resultado es una sensibilidad impostada repleta de metáforas visuales obvias que intentan emocionar al espectador de forma tan impúdica que, en su exceso, además de verse las costuras, termina por violentar e irritar más incluso que sus constantes declaraciones erigiéndose como el indiscutible referente del cine artesano.

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