Posts Tagged ‘Bob Dylan’
El Spotify de Hergé
enero 4th, 2011 • Tintinazos
Tags: Bob Dylan, Cat Stevens, Tintín, Willie Nelson
(por Ibán Manzano)
Vía The Tintìn Blog descubro Literary Mixtapes, una nueva sección de Flavorwire consagrada a imaginar qué música guardan supuestamente en sus iPods los grandes personajes de la ficción literaria. El primer artículo está dedicado a Tintín. Os recomiendo que le echéis un vistazo, la selección musical contiene clásicos de Willie Nelson, Bob Dylan o Cat Stevens y por suerte no es (demasiado) obvia. Además, cada canción viene convenientemente razonada y acompañada de su por qué. Escuchad la playlist, que no sólo alegrará vuestra tarde, sino que es además una estupenda manera de estrenar el año en el que veremos en los mejores cines 3-D El secreto del Unicornio, primera parte de 3 de la trilogía que Steven Spielberg y Peter Jackson ultiman al alimón, o de empezar el año a secas. Para las próximas entradas Literary Mixtapes anuncia que se centrarán en personajes como Humbert Humbert, Harry Potter o Holden Caulfield. Lo cierto es que ponerle banda sonora a Holden Caulfield es una gafapastada de tomo y lomo a la que es difícil resistirse. Yo, al menos, no puedo.
Semana Lost: Espotifai
mayo 23rd, 2010 • 2 comments Espotifai, Señoras que planean un suicidio colectivo cuando acabe Lost
Tags: Blue Velvet, Bob Dylan, Lost, Mama Cass Elliot, Michael Giacchino, Nirvana, Petula clark, The Pixies
(Por Ibán Manzano)
Dentro de este inclemente (e infrecuente) ritmo de actualización pensaba dedicarle espacio a Michael Giacchino. Pero, ¡ay amigos!, ABC se me ha adelantado, con un artículo espléndido que concluye que escuchar música tampoco volverá a ser lo mismo cuando acabe Lost. Bueno, al menos, la música que ponen por televisión.
En realidad, el artículo pasa bastante de largo de Giacchino, quién merecería un monumento, de momento ya tiene un justísimo Oscar (aunque yo este año iba más con Fantástico Mr. Desplat), sino que prefiere centrarse en el uso de la música diagética. El Make your own kind of music en Desmond o el Dowtown en Juliet. Y acordémonos también del disco que se le rallaba al Dr. Chang al principio de la quinta temporada, una jugosa pista sobre lo que se avecinaría en los siguientes episodios.
Y los dos temazos de Jack, bueno de Jack el greñas, diseminados por las finales de la tercera y la cuarta. Scentless Apprentice y Gouge Away. Nirvana y The Pixies. En los comentarios del artículo se ha abierto el debate sobre qué canción se merece Jack como despedida. Knockin’s on heaven’s door es una una apuesta segura. Y me mola. Ey, un momento. ¿Dylan y Lost compartiendo plano? ¿Estamos preparados para algo tan contundentemente orgásmico? Malito me pongo sólo con imaginar.
Os dejo la lista de las canciones. He colado Blue Velvet. Por hacer la cosa aún más redonda.
P.D. El artículo comete un error imperdonable, ¿Cómo se han podido olvidar de El monstruo se come al piloto, el futurible megaéxito de ventas que Charlie compone en el 1×22?
I’m not there: Excursión por Dylan sin GPS
febrero 20th, 2010 • 3 comments Música
Tags: Arthur Rimbaud, Bob Dylan, Douglas Sirk, Highway 61 Revisited, I'm not there, Like a rolling stone, Ocho y medio, Todd Haynes, Woody Guthrie

(por Antonio Gandiaga)
La gente me está viendo a diario.
Y no pueden recordar cómo han de comportarse.
Tienen la cabeza llena de grandes ideas.
Tienen una imagen distorsionada de la realidad.
[Bob Dylan. Idiot Wind]
Genio y figura. Artista irrepetible, ¿persona insoportable? Poeta del pueblo, iluminado creador de Highway 61 Revisited, ridícula vieja gloria que firma Saved!. De Bob Dylan no se podía hacer el clásico biopic con músico maldito y torturado por el amor y las adicciones, y que nos siguen repitiendo hasta la extenuación. Para acaparar el alcance creativo y personal del ciudadano Robert Zimmerman, había que proponer algo más radical, irremediablemente irregular, pero vivo.
Y eso lo sabía perfectamente Todd Haynes, al que su más que probable desconocimiento de los universos pretéritos que reconstruye no le resta brillantez. Ahí está esa resurrección del cine de Douglas Sirk llamada Lejos del cielo. En I’m not there, el cineasta entiende que la única manera de traernos a la pantalla muchas (ojo, no todas) de las realidades Dylan era repetir el mismo método que Fellini usó para su inmortal Ocho y medio. Esto es, la deconstrucción del yo en diferentes espacios, ya sean de orden onírico, geográfico o mitológico.
La excursión dylaniana transita por los lugares y objetos que se le asocian. Escuchamos su música, interpretada por otros y por él mismo, asistimos a momentos de su vida que alguna vez nos contaron; y en definitiva somos testigos de una realidad huidiza, que solo es una certeza al final, cuando el propio Dylan irrumpe en escena con su armónica, para dar paso posteriormente al estallido Like a rolling stone, que suena durante los créditos.
La duda sigue ahí. ¿Quién demonios es Bob Dylan? ¿Woody Guthrie? ¿Arthur Rimbaud? ¿Billy The Kid? ¿El quinto Beatle? Mientras, parece que Zimmerman sigue por la Tierra, y lo último que nos ha dejado es un disco de villancicos sin dobleces, una detención por parecer un mendigo, una sentida actuación ante Obama y lo mejor de todo, la posibilidad de un GPS en el que su voz nos guiaría. Esa sí que sería su obra maestra, la que cambiaría todo.
Después de ver I’m not there seguimos sin tener certezas, incluso hay más dudas. Pero tal vez sea precisamente por eso, que tanto en la película como en el personaje al que trata de acercarse, hay tanta humanidad como fascinación.
[ Esta semana hay dos alternativas fuertes en la cartelera. Una es I'm not there. La otra, que no nombraré, es la enésima repetición del relato del individuo que aparenta ser lo que no es. Yo tendría clara la elección.]
Cuatro preparativos para un viernes lupino…
febrero 12th, 2010 • 5 comments Música
Tags: Benicio del Toro, Bob Dylan, Cat Stevens, Damon Lindelof, El hombre lobo, Hombre lobo, Hulk, Jóvenes hombres lobo, Lobezno, Michael Chabon, Ultimate Wolverine vs Hulk, Un hombre lobo americano en Londres
(por Ibán Manzano)
…. o cómo allanarle el terreno a Benicio del Toro luciendo patillazas de las que ya molaban antes de que los modernos las pusieran de moda en la última revisión del mito de terror con sensibilidad emo y lúgubre modulación pseudo-trágica.
1) Con Jóvenes hombres lobo del, más tarde Premio Pulltizer, Michael Chabon que recopila dos historias que interpretan al monstruo. La que comparte título con el libro asume al licántropo como adolescente inadaptado y sacudido por una metamorfosis glandular que ni comprende ni domina conocida, supongo que os suena, como pubertad. Hijos de un hombre lobo, a cambio, nos lo presenta como descendiente del demonio, emblema de los instintos primitivos: una mujer a la que su marido no ha logrado embarazar en los largos años de vida marital queda encinta a la primera por un atleta de musculatura prominente que la viola. Menudo argumento, vaya.
2) Con Ultimate Wolverine vs Hulk. Prometo dedicarle un post más extenso. Editado por Norma hace bien poco y con guión de uno de los mandamases de Lost, Damon Lindelof, enfrenta las dos formas de animalidad (e irracionalidad) más evidentes de la casa Marvel, un choque de trenes eléctrico. No en vano, Lobezno es una variante pop del personaje del hombre lobo con chupa de cuero, mientras que Hulk es un Dr.Jekyll que alberga un Mr. Hyde de la fuerza bruta (y verde).
3) Con otra película, la mucho menos grave que la que se estrena esta noche Un hombre lobo americano en Londres (o su cuasi-secuela slasher Un hombre lobo americano en París). ¿Que por qué? Inflexión adolescente y un improbable clímax final en Picadilly Circus.
4) Con la lunar banda sonora de esta misma cinta. Pero también con la no-banda sonora. Ni de Moonshadow de Cat Stevens, ni de Moonshiner de Bob Dylan pudieron conseguirse los derechos, pero gracias a Spotify podemos recrear el soundtrack perfecto. Además, un finde con Dylan siempre es un finde mejor. Sobre todo si hace luna llena.
Un tipo serio. El viento comenzó a gritar
enero 21st, 2010 • 1 comment Sin categoría
Tags: All along the watchtower, Bob Dylan, Coen, Deconstructing Harry, Michael Stuhlbarg, Un tipo serio
(por Idir Mesian)
Si intentamos dejar a un lado los lugares comunes que se han generado con esta película (sí, todo gira en torno al principio de incertidumbre de Heisenberg), la mejor comparación a modo de resumen que se puede hacer de Un tipo serio surge con All along the watchtower, de Bob Dylan. En los dos casos se cuenta la misma historia de fracaso e inexorable impotencia y del mismo modo, viéndose la ironía formal que emplean superada por toda la desolación que encierran en su mensaje.
La película, para la que los Coen han buscado un reparto totalmente desconocido y a la que ya se ha colgado la incomprensible etiqueta de obra menor dentro de su filmografía, se mueve en cierto sentido en un terreno similar a Deconstructing Harry, aunque tomando otras perspectivas. Su protagonista, Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg), se nos muestra a través de sus relaciones personales, llenas de patetismo y frustración, buscando respuestas que nunca le serán dadas en vez de encarar sus problemas. Como suele ser habitual en el cine de los Coen, aquí hay una amalgama de secundarios de personalidades muy marcadas, entre los que adquiere gran relevancia el hijo de Gopnik, cuya actitud nihilista provocará el contraste con la inútil búsqueda de respuestas de Larry y, sin embargo, con un futuro igual de incierto que el de su padre.
Y es que sin contar el cuento yiddish a modo de prólogo, la película puede resumirse con el certero montaje en paralelo entre las pequeñas circunstancias de Larry Gopnik y su hijo al principio y al final de la cinta. Incluso exagerando, bastaría con el primer y el último plano del hijo de Gopnik para saber lo que quieren contar los Coen, igual que basta con el primer y el último verso de la canción de Dylan antes citada; último verso que además, quizás no de forma casual, les hace compartir el mismo final abierto y abrupto (the wind began to howl) que refuerza el sentido de insignificancia del ser humano de la película.


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