Posts Tagged ‘Homeland’

Pensamientos breves de enero

(por Ibán Manzano)

Varias reflexiones breves que no quería dejar de compartir:

1) Aproximadamente el 100% de las conversaciones que se están dando en estos momentos en mi Facebook están copadas por Drive. Nada que objetar. Estoy muy a favor de Ryan Gosling en general y de Drive en particular. Lo que más me gusta del noir de Nicolas Winding Refn (aparte de lo del ascensor y también de su contribución a recuperar el mondadientes como sinónimo de hombría) es la conexión directa que establece entre el samurai melvilliano y una motorizada Los Ángeles entregada crimen. Conviene recordar que John Woo ya trasladó a Melville a la furiosa Hong Kong de las triadas. Los mecanismos de los que se sirvió Woo, en la que sigue siendo la parte más interesante de su filmografía, son mucho más salvajes que los del abstracto y estilizado thriller de Winding Refn, pero en esencia nos hablan de lo mismo. The Killer (1989) es, si no sabes de qué va el tema, el mejor rito de iniciación que se me ocurre.

2) El blog Clothes on film tiene una función cultural cuanto menos curiosa, analiza los estrenos de la cartelera bajo la óptica de la moda. Como demuestra estra entrada, sus autores están especialmente ansiosos por conocer más sobre El Gran Gatsby de Baz Luhrmann. Una ansiedad que comparto. El Gran Gatsby apareció en 1925, en pleno corazón de la era del jazz. Alta sociedad, bailes que no se detienen nunca, coches irrumpiendo a toda velocidad en el transcurso de una fiesta, starlets rociadas en champán. Cosas así. Es cierto que la obra maestra de Fitzgerald tiene un cierto aire premonitorio, parece anticipar las razones que condujeron al colapso de los felices 20, pero no deja de resultarme perturbador que la Warner vaya a estrenar una elefantiásica adaptación de la novela en pleno infierno económico.

3) Cuando escribí esta reseña sobre Homeland, no había visto el episodio alargado que cierra la primera temporada de la flamante ganadora del Globo de Oro a Mejor Drama de 2011. Opté por escribir a tientas, por recorrer la cuerda sobre el foso de cocodrilos. Tras ver la finale me gustaría hacerme eco de una serie de ideas que se despliegan en ella de manera magistral. Sobra decir que lo que sigue son spoilers de alto voltaje: a) el terrorista incorporándose a la columna vertebral de la alta política del país, b) el vigilante como tendencia esquizofrénica de las fuerzas de seguridad y c) la pista vital que puede evitar el próximo atentado terrorista eliminada en una lobotomía, apenas susurrada al espectador en un grito ahogado. Aprende The Killing. Así es como se engancha al espectador de una temporada a la siguiente.

Hogar, dulce hogar

(por Ibán Manzano)

Era lógico. La retirada definitiva de las tropas americanas de suelo iraquí tenía que ocupar lugar preferencial entre los especiales que estas navidades resumen lo más significativo de 2011. Si hay una ficción lo suficientemente preparada para explicarnos las implicaciones de una decisión de tan largo alcance esa es sin lugar a dudas Homeland. Bautizada como la 24 para cable, la serie de Showtime comparte con su predecesora el estudio a largo plazo de los estragos del terrorismo en los mecanismos de política de los Estados Unidos.

Su premisa es jugosísima. Un soldado americano al que se daba por muerto es rescatado tras ocho años de cautiverio. El departamento de defensa celebra la operación como un tanto en la guerra propagandística contra el terror. ¿Un cuento con final feliz? Casi. Una de sus agentes tiene indicios de que el marine en cuestión se ha pasado al bando enemigo y colabora bajo cuerda con Al Qaeda. Homeland presenta dos niveles de lectura que se retroalimentan eficazmente, dos géneros casi, la problemática reincorporación de un mando militar al cuerpo civil (soap opera) y su choque con la América orwelliana que busca cicatrizar el 11-s poniendo bajo sospecha a sus veteranos (intriga militar). Para la familia del sargento Brody, ese que se sienta al otro lado de la mesa y que come el asado como papá, cuenta los mismos chistes malos que papá y guiña el ojo como papá, no es en realidad papá, sino un ultracuerpo criado en las vainas de la galaxia iraquí. Brody es un lisiado emocional, un revenant que ha vuelto para poner el dedo en la llaga de nuestro complejo de culpa, un zombie (en una lectura diferente pero quizás no tan distinta de aquel episodio de Masters of horror de  Joe Dante) programado para estallar como una bomba con temporizador. Claire Danes y Damian Lewins no pueden resultar más magnéticos en sus papeles, sobre todo Lewis, que merece todos los premios del mundo por su interpretación de lo perturbadoramente normal. Veremos hasta donde llega la serie en próximas entregas, pero con sus 12 primeros capítulos Homeland ha iluminado el laberinto moral por el que caminaremos tras el ajusticiamiento de Osama Bin Laden.

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