Posts Tagged ‘Leonardo DiCaprio’
El año que vivimos peligrosamente (II)
diciembre 30th, 2010 • Listillas
Tags: Andrei Tarkovsky, Arcade Fire, David Lynch, Fringe, Leonardo DiCaprio, Naoki Urasawa, Origen, Pluto, Royksopp, Senior, The Suburbs
(por Ibán Manzano)
Continuemos recordando los grandes hitos de este año en el que aprendimos a vivir peligrosamente:
5) Tarkovsky. El estreno en 2002 de Solaris de Steven Soderbergh confirmaba que un blockbuster que publicitara el trasero de George Clooney no era exactamente la mejor forma de hacer justicia a Andrei Tarkovsky. Lo que nadie esperaba es que 8 años después en cambio sí lo fuera otro blockbuster de acción comandado por Leonardo DiCaprio. Inspirado de manera oficiosa en el Paprika del malogrado Satoshi Kon (este, uno de los titulares más tristes que nos ha legado el año), el núcleo duro de Origen consistía en un tarkovskiano drama de ciencia-ficción (Solaris de nuevo, pero también Stalker) disimulado bajo el magma de un atrofiado megaespectáculo hollywodiense. También en Fringe, serie que cada temporada eleva el nivel de su excelencia, el aliento de Tarkovsky se ha dejado notar en cada uno de sus universos alternativos. Por ejemplo, y van spoilers, en ese padre desolado que invoca el reflejo de un hijo muerto o en el hijo muerto enamorándose de una mujer que no es sino mero simulacro de su amor verdadero.
6) Dos obras maestras de 2009… en 2010. Sins entido editó en nuestro país un año después de que viera la luz en el suyo Asterios Polyp, de igual manera que Norma puso punto y final a Pluto de Naoki Urasawa meses más tarde de que finalizara en Japón. Sobre la primera ya os hablamos aquí y sobre la segunda apuntar que se trata de otro trabajo inmortal de su creador, sólo inferior a Monster y 20th Century Boys en el sentido de que estas eran insuperables. Naoki Urasawa se atreve a enmendarle la plana al mismísimo Osamu Tezuka. El placer de leer un manga en el que el mayor artista vivo del medio canibaliza al padre fundador del mismo es difícil de condensar en palabras. Sobre todo porque Urasawa no se ha limitado a una simple revisión, ha interiorizado a Tezuka, poniendo todo su lápiz y trueno al servicio de la furia de Astroboy. En cualquier caso, tengo la impresión de que cualquier persona que llegue a su final le pasará lo mismo que a mí, llorará como un robot de I.A. superior.
7) Música del ayer para el mañana. Happiness de Hurts (la electrónica elegante según los anuncios de Spotify), algunas canciones de Surfing the void de The Klaxons o Halcyon Digest de Deerhunter se cuentan sin dificultad entre lo mejor de 2010. Aunque, por supuesto, la palma se la lleva Arcade Fire y su The Suburbs. Si por lo demás algo tienen en común todos estos discos es por su necesidad de poner música a los temas de siempre (el desencanto de la madurez en el caso de los canadienses) a través de sonidos de futuro. Arcade Fire llevó la apuesta más lejos que ninguno al proponernos un videoclip interactivo que aprovechaba las bondades del HTML para construir una épica individual al servicio de cada oyente. Luego están los casos de David Lynch o del Senior de Royksopp, ambos trabajos iluminan el camino por que el se desplazarán próximamente las nuevas tendencias sonoras. Directamente, son ciencia-ficción musical.
Y hasta aquí podemos leer. El resto de del 2010, en este enlace.
The dream is real
julio 5th, 2010 • 2 comments Sin categoría
Tags: Christopher Nolan, Leonardo DiCaprio, Matrix Revolutions, Origen, Paprika, Satoshi Kon
(por Ibán Manzano)
El próximo 6 de agosto, el espectador medio descubrirá a qué se refiere Christopher Nolan con eso de la “arquitectura de la mente”. Origen (Inception), por su argumento, parece estar en sintonía con su santísima trinidad sobre los transtornos de consciencia, Following, Memento e Insomnio, tres largometrajes caracterizados por un protagonista sometido a constantes alteraciones de percepción, las cuales eran expulsadas hasta el espectador tan contaminar el mismo medio, la imagen, y para los que el cineasta manejaba presupuestos menos generosos, aunque cada vez más holgados, que el del megablockbuster con estrella incluida que estrena en unas semanas. ¿Se contaminará este de la pomposidad de su Batman?
Los pósters promocionales, como el que acompaña esta entrada, me abren el apetito. Si a Nolan no le sale una macedonia conceptual al estilo Matrix Revolutions y afina el tiro puede que le quede algo más parecido a Paprika. ¿Cómo?, ¿No sabeis qué es Paprika? Pues ya tenéis deberes. Aprenderos de memoria los diálogos de una de las obras maestras de Satoshi Kon. Si lo haces, dispondrás de más herramientas con las que saber si Christopher Nolan nos toma el pelo. Además de haberte visto todo un películón; eso también.
Crítica: Shutter Island
marzo 25th, 2010 • 5 comments Sin categoría
Tags: Dennis Lehane, Dr. Manhattan, Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Martin Scorsese, Michelle Williams, Shutter Island, Slavoj Žižek, Watchmen
(por Ibán Manzano)
Contiene spoilers… avisados quedáis.
Visionar Shutter Island tras haber leído el original de Dennis Lehane es una experiencia, cuanto menos, irritante. Conociendo de antemano la trampa del guión, la película parece quedar reducida a un acumulado de pistas sobre-explicadas con dirección a ese resorte que hará virar la trama en el último cuarto de hora. Señalaba mi compañero Idir Mesián, en su imprescindible reseña de la cinta, que el último Scorsese no era tanto una película sobre la locura, sino sobre cómo se construía esta. Da en el clavo. Y aquí es donde esa desconcertante apariencia de parodia que presenta se carga de su sentido.
Hay dos referentes en cuyo cruce parece dilucidarse la apuesta del cineasta de Malas Calles, las series b de Lewis Newton (por la vía anabolizada) y Hitchcock, aunque más de algún respetable crítico reniegue de esta última presencia. Empecemos por la segunda. Scorsese otorga al faro que recoge el clímax final una nada casual similar impronta a la de la iglesia de Vértigo. Defendía Slavoj Žižek que en la segunda mitad de Vértigo, Scottie en su condenado-al-fracaso intento por recrear el fantasma de su amada Madeleine sólo hacía que resaltar la imposibilidad de todo relato por reconstruir una felicidad pasada. Las narraciones, en definitiva, no serían más que el muro de contención, por descontado fallido, para limitar la marejada de fondo, las pesadillas. De igual manera Teddy, el protagonista de Shutter Island, habría edificado sobre el exceso una alambicada y paranoica cinta de serie b para escapar de su propio horror, que además es uno colectivo. Tras la II Guerra Mundial y la Bomba de Hidrógeno la locura atómica parece el único estado de reconocimiento psíquico común. El discurso coetáneo como bien aventuraba el Dr. Manhattan de Watchmen es por definición fracturado. En términos psiquiátricos, trastorno esquizoide de la personalidad.
Shutter Island. Los renglones rectos de Martin
marzo 19th, 2010 • 4 comments Sin categoría
Tags: Dennis Lehane, Gangs of New York, Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Martin Scorsese, Revolutionary Road, Shutter Island, Thelma Schoonmaker
(Por Idir Mesian)
Leyendo no pocos artículos que se han escrito sobre la última película de Scorsese, podría parecer que en los thrillers lo único que importara ya es que exista un giro final con capacidad suficiente para sorprender a un espectador por otra parte cada vez más habituado a este tipo de recursos.
Evidentemente, si en realidad esto fuera cierto, Shutter Island no pasaría de ser un producto previsible, a pesar del esfuerzo de Scorsese por dar al final cierta ambigüedad y una gran carga perturbadora con su último plano. Sin embargo, la lección de cine que da el neoyorquino es tal que se acaba imponiendo por sí misma a debates tan estériles. La manera en la que desde el inicio le toma el pulso a la adaptación de la novela de Lehane, luchando por cada escena para dotar a la película de una coherencia narrativa global desde todas las perspectivas que se planteen tira por tierra cualquier crítica reduccionista acerca de si el final se veía o no venir. Aquí, como en todo, el disfrute no se debería encontrar en la presencia de una gran sorpresa, sino en la capacidad que se muestra a lo largo de la cinta de introducirte plenamente en el delirio del protagonista. Aquí no se ve un paseo más o menos crudo por la locura, aquí se ve cómo se construye la locura en sí misma a través de los ojos del espectador, para lo cual, una vez más, el montaje adquiere una relevancia casi tan importante como la dirección (¿de verdad alguien puede creerse que tantos fallos de raccord y saltos de eje sean errores de la siempre impecable Schoonmaker?).
Y de la misma manera que Scorsese se ha empeñado en recordarnos por qué es uno de los grandes del cine, DiCaprio también parece dispuesto a demostrar que el propio Martin no se equivocaba cuando comenzó a apostar por él en la ya lejana Gangs of New York. Siempre selectivo en sus papeles y siempre bien rodeado (gran química la que genera con Mark Ruffalo), ofrece en esta ocasión un registro totalmente distinto al de su anterior trabajo en Revolutionary Road, tan complicado como aquel y del que sale igual de triunfante. Sin embargo, cosas del destino quizás, parece que le va a costar tanto como a su gran valedor conseguir la ansiada estatuilla.
Las heridas crean monstruos, dicen en un momento de la película. Quién sabe si para Scorsese la herida quizás haya sido precisamente ese Oscar finalmente ganado por una película sin duda algo menor dentro de su filmografía comparada con sus grandes obras maestras. Tampoco es esta Shutter Island una de sus mejores películas, pero sin duda es una de sus mejores direcciones. Y así se lo acabarán reconociendo.
Revolutionary Road. Los Mendes Vs Los Wheeler.
agosto 2nd, 2009 • 4 comments Sin categoría
Tags: Kate Winslet, Leonardo DiCaprio, Revolutionary Road, Richard Yates, Sam Mendes
(Spoilers)
Revolutionary Road (novela) es mejor que Revolutionary Road (película). Eso nadie lo duda. Pero, ¿a qué se debe? Hay respuestas para todos los gustos. Muchos consideran que la sutileza del libro es intraducible a otros medios. No les falta razón, pero creo que el problema de la adaptación no es una cuestión de grados. Más bien creo que el problema de la adaptación es que Mendes, y el guionista Justin Haythe, no entendieron del todo el drama. Hay un breve suceso en la trama que resume gran parte del encanto de Revolutionary Road. La Señora Givings esa-vecina-cotilla-que-todos-tenemos regala a los Wheeler (esto sí aparece en la película) unas gardenias para que las cuiden. Cuando la tragedia se desencadena, la Señora Givings enseña la finca a una nueva pareja (esto no aparece) y, en el fondo del cajón, encuentra las gardenias marchitas. En un alarde de lucidez, la primera vez que este personaje escapa de su caricatura, afirma ¿Qué se puede esperar de un matrimonio que ni siquiera lograr cuidar unas plantas? Metáfora del aborto autoinfligido por April.
Se suele discutir sobre quién es más egoísta, si Frank, por traicionar sus sueños, o April, por caprichosa, sin entender que se merecen el uno al otro. El hecho de que se crean mejores que el resto de la comunidad (les gusta compararse con el mediocre matrimonio amigo) y no hagan nada más que pavonearse, los revela incluso más mezquinos que sus vecinos. Aquí Yates recoge un pensamiento del marido de dicho matrimonio amigo, que siempre ha fantaseado –húmedamente- con acabar sus días al lado de una mujer con la estrella de April. Un pensamiento que es incontestable, Al menos, mi mujer sigue viva. No persiste ni asomo de conformismo en su voz, se ha dado cuenta de que April puede ser un ángel tocado por la gracia divina, pero si no está hecha más que para la desdicha, no ha de merecer tanto la pena. El error es entender Revolutionary Road como un drama sobre un matrimonio de clase media atrapado por el reverso del American Way of life, sin precisar que ellos mismos han edificado los muros, se han encerrado a cal y canto y han tirado las llaves al mar. Sólo por un momento en la novela April parece entender su responsabilidad cuando una clarividencia cruza su mente, Al final las cosas importantes en la vida las tiene que hacer uno mismo, señala. Así sí, April. Así es como se proclama la revolución.
(Completar visionado con la serie Mad Men)


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