Posts Tagged ‘Los Soprano’

Boardwalk Empire, el piloto

Boardwalk Empire(por Ibán Manzano)

¡Bienvenidos a Atlantic City! La ciudad del pecado antes de que existiera siquiera la ciudad del pecado. Aquí hay chicas de piernas largas, tipos muy caraduras y puedes hacerte condenadamente de oro -o más pobre si acabe- en el caer de un par de dados. Bienvenidos a Atlantic City de la mano de Martin Scorsese (y Terence Winter). Resulta sorprendente que hasta la fecha el cineasta de Malas Calles no hubiera trabajado con material tan afín: mafiosos que maniobran como políticos, tiros a mansalva, el juego como forma de vida cotidiana y contrabando de alcohol (oro líquido), entre otros. Pero así es, Martin Scorsese presenta su primer trabajo ambientado en la Atlantic City de los años de La Ley Seca. Boardwalk Empire, de la que Scorsese ha dirigido el piloto, es la apuesta de la HBO para recuperar el terreno perdido -y los miles de abonados que han emigrado durante el último año-. Se suma a Gangs of New York, en tanto que fresco histórico sobre un país que ha escrito su origen a sangre, y se suma al resto (casi) de su filmografía, en tanto que estampa de un país que sigue escribiendo su presente a sangre.

Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación, es probable que tras estas palabras, oídas en las radios de los Estados Unidos la noche del 17 de enero de 1920 en la voz del Senador Volstead, el cual acabaría dando nombre a la ley que prohibiría la fabricación y venta de alcohol, estuviera cristalizando el afán colectivo por refundar, volviendo a los inicios asentados por los padres fundadores, la vieja tierra prometida llamada América. Una generación entera se condenó a sí misma a la vivencia traumática de recuperar una Arcadia que era ya irrecuperable. Bien es sabido que La Ley Seca acabó por ponerse al servicio de una de las épocas más violentas y agitadas que se recuerdan. Supongo que no siempre puede salir todo bien. Boardwalk Empire puede (y debe) arrojar una mirada antropológica sobre aquella Atlantic City, ciudad-estado, parque temático del exceso, cuyo descontrol equilibra, en su valor de paradójico contrapunto obsceno, al resto del sistema: en aquellos años se gestó un modelo de democracia criminal que sentenciaría toda la historia de entonces en adelante. Y esto sin mencionar su estrecha vinculación con Los Soprano, pero ya tendremos tiempo de analizar esta última relación, como poco una temporada.

Además, en el piloto sale Al Capone. Algo que siempre es de agradecer.

Crisis infinitas

PORTADA(por Ibán Manzano)

Ante una crisis económica que continúa calando en todos los ámbitos de nuestro entorno, el monográfico Imágenes de la crisis de Cahiers du Cinema España (nº 36) aspira a plantear un interrogante necesario, y, en la medida de lo posible, a responderlo. ¿Qué papel juega el cine en medio una debacle financiera de tal proporción?, ¿debe comportarse como agente pasivo o, por el contrario, tomar partido?, ¿significa lo mismo crisis en el cine que cine en crisis? The girlfriend experience y La doctrina del shock, dos trabajos que se estrenan simultáneamente en nuestras pantallas, suponen la oportunidad idónea para justificar este análisis. De la segunda cabe destacar que parte del ensayo homónimo de Naomi Klein, un minucioso repaso a los últimos 50 años de la historia occidental a partir de una perspectiva insólita y clarividente, el neoliberalismo estaría utilizando métodos equiparables a las torturas por electroshock para propulsar un terror social que conlleva todo tipo de catástrofe social.

Up in the air, Wall Street 2: Money never sleeps o Batalla en Seattle son sólo algunos de los títulos por los que el monográfico avanza, permitiéndose incluso, en un momento dado, retroceder a al crack del 29 y su consiguiente retrato en imágenes. Cabe destacar que varios de los articulistas coinciden en apuntar que el mejor desmontaje de la crisis capitalista procede de una joya televisiva que probablemente intuyó la inminencia de la tormenta financiera, The Wire, ensayo televisivo que desarticula las múltiples capas del american dream para concluir en una imagen tan elocuente como la de un sofá abandonado en medio de una barriada pobre tomada por la delincuencia. Convendría citar otro ejemplo catódico. En Los Soprano, aquella mafia que no logra aclimatarse a las nuevas formas del corporativismo es condenada al paroxismo. En una escena de la sexta temporada, un par de gangsters que antes gestionaban el barrio como su feudo particular son incapaces de someter a un antiguo ultramarino reconvertido en Starbucks. Si chantajean al encargado, la cadena de cafés lo reemplazará mecánicamente por otro como si no hubiera pasado nada. También 24 dentro de la esfera televisiva tradujo en su quinta temporada el aterrador vacío de poder democrático que subyace en el interior de un sistema regido en exclusiva por la lógica del mercado: un puñado de megaempresarios dirigen desde un loft de lujo, un limbo al margen de cualquier jurisprudencia, una conspiración que busca alumbrar una nueva guerra en oriente próximo que les permita meter mano al petróleo. El presidente es, en este caso, sólo un pelele en sus manos. ¿Alguien dijo Bush? Bush Jr., para más señas.

Una edición especial de Los Soprano

James Gandolfini en Los Soprano

El lanzamiento del próximo mes de diciembre en mercado USA de la edición especial de Los Soprano con sus 6 temporadas – 6,5, según se mire- es una ocasión estupendísima para hacerse con esta estupendísima serie cuyas 6 temporadas son también estupendísimas e igual de estupendas entre sí. Desde HBO, la verdad, no se ha dicho ni mu de los extras que la acompañarán, aunque se me hace la boca agua de sólo imaginar un reportaje al estilo de The Wire acerca de la mafia de Nueva Jersey, o un especial con algunas de las coacciones a las que la misma sometió al equipo creativo. O un final alternativo para el polémico cerrojazo a la season finale. O incluso un repaso a los varios homenajes al cine de gángsters que se han acumulado a lo largo de sus temporadas. Especialmente con El Padrino, cinta con la que mantiene un discurso alternativo y complementario.

La película de Francis Ford Coppola utilizó los resortes del cine de gangsters -y de la literatura popular, best-seller, de Mario Puzo- para erigir una suerte de radiografía de América y de los mecanismos de poder y sobre todo de los mecanismos de poder en América. Los Soprano, en cambio, recupera al mafioso, pero como figura antiépica, gastada, fuera de lugar. Nueva Jersey se opone a la fascinante y ruidosa Nueva York de 1973. Tony Soprano es el último eslabón de una estirpe en extinción. El gángster, si no fuera porque además de un capullo integral, es un homicida reincidente, casi provocaría ternura con su defensa de la familia tal como está el patio. Los Soprano, en gran medida, sigue hablando de los mecanismos de poder, pero de los que subyacen cuando el mafioso ha sido desplazado por el siguiente salto evolutivo. ¿Que de quién hablamos? Al final de la 5ª temporada se escucha Glad tidings de Van Morrison, And the business will shake hands and talk in numbers. Los gángsters contemporáneos cambian pistola por maletín de cuero negro y curran en Wall Street. Ingenuo, sí. Pero por suerte, David Chase, aparte de ser un guionista exquisito, tiene un gusto cojonudo para la música.

Los mejores episodios piloto de la televisión

Dominic Monaghan en Perdidos

Aproximadamente cada 48 horas, alguien en algún lugar del mundo escoge sus episodios piloto favoritos. AOL, en su caso (reproduzco lista más abajo), se decanta por el de Perdidos como el más mejor del mundo mundial. En la lista incluye algunos tan estimables como el de 24 o el de ese monumento televisivo conocido como Los Soprano, que por cierto tuvo mejores capítulos en su 1ª temporada (¿os acordáis del sensacional, por brutal, Universidad?) Se echa de menos a Alias, más que nada porque el piloto de Alias es algo así como todo lo que tiene que ser un piloto, punto por punto. También se echa de menos los de Six Feet Under, Expediente X, Ally McBeal (sí, has leído bien), Picket Fences y si me apuráis un poquito el de Mad Men. Y, por supuesto, el único que podría mirar al de Perdidos a los ojos sin bajar la cara de vergüenza. Esto es, Twin Peaks.

Sugiero variantes para futuras listas de mejores episodios piloto.

a) Los pilotos prometedores que han acabado en bluffs hiperbólicos: FlashForward, Friday Night lights (algún día contaré mis problemas con esta serie)

b) Los pilotos ni-fu-ni-fa- que han acabado en éxitos estimables: True Blood.

c) Los pilotos fantasmas, como el de de Fuerza 5, la action serie que Mía (Uma Thurman) dice haber protagonizado enn Pulp Fiction. ¿O eso fue lo que se llamó Kill Bill?

Mi top 2, diga lo que diga AOL, y en parte lo dice, se queda entre Twin Peaks y Lost. De esta es evidente. Una serie tiene que ser lo mejor que te ha pasado en la vida cuando en su piloto va y se muere… ¡el piloto!

La lista de AOL:

The O.C

24

Glee

The Cosby Show

The Mary Tayler Moore Show

Desperates Housewives

Dallas

ER

The Sopranos

Lost

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