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Semana Lost: Una reflexión antes del final

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(por Antonio Gandiaga)

A escasas horas del esperado final de Perdidos, cabe preguntarse qué es lo que nos lega esta serie. La respuesta a esta cuestión es casi tan difícil de hallar como aquellas que millones de fieles pretenden encontrar esta próxima madrugada, y que muy probablemente no recibirán.

Pero es que precisamente eso es Perdidos, un enigma sin fin (como el cuadro de Dalí), una apertura constante de puntos de fuga, tan difícil como atrayente para el que la observa. No forman parte de su naturaleza las contestaciones claras, las exactitudes. Tal vez por eso muchos se han decepcionado con esta última temporada, que nos ha venido a decir que los hombres (un médico de Los Ángeles o un sacerdote africano) son tan relevantes como los dioses que los crearon, y que estos comparten nuestras dudas y limitaciones.1239075610028dalidn

En su progresiva demolición de lo temporal, Perdidos ha ido acercándose a un cierto desenfoque de la realidad, a la abstracción, como también ha hecho la espléndida (casi lynchiana) segunda temporada de Fringe. Y es por su inabarcable creatividad por lo que debe perdurar*. Cierto es que ha inaugurado también una nueva forma de ser espectador, pero los targets, las polls, los comments y los grupos de Facebook son casi lo menos interesante de estos tiempos.

Escribe el crítico Carlos Reviriego que “si aceptamos que Twin Peaks es el Ciudadano Kane de la televisión, Perdidos bien podría hacer las veces de El año pasado en Marienbad“. Eso por lo menos.

[*y por lo bien hecha que está. Solo hay que ver otras series para darse cuenta.]

Semana Lost: Tweet Perdidos

Lost2Aunque me cueste reconocerlo, la experiencia Perdidos no hubiera sido la misma sin la influencia 2.0. En honor a ello hemos pedido a varios bloggers cercanos y estupendísimos, bueno, algunos no son bloggers, pero son igual de estupendos que nos explicaran lo que para ellos es Lost en los 140 caracteres que ocupa un tweet. Como Perdidos es demasiada cosa para tan poco espacio, les hemos doblado a 280 caracteres. Ah, cierto, que así tampoco hay manera.

(Aquí, más cositas que hemos ido escribiendo en la Semana Lost: Objetos perdidos I, Objetos perdidos II y Sensaciones extraterrestres)

Langly de Lostzilla.

Lost es…. Son personajes. Sus flashbacks, flashforwards y flashsideways. Es una niña en Corea, un Aaron en LA, un tatuaje en Tailandia, un concierto en Londres, una visita a un físico loco en Oxford, una llamada telefónica, los números de una lotería desgraciada, una guerra con torturas. ¿Lo que importa de Lost? Es como acaben ellos.

Dani Rodríguez de Todoseries.

Lost es…. Ojo. Torrent. Avi. Srt. 42. ¿Otro? Otro. Walkabout. ¡Otro! Cliffhanger. ¡OTRO! Jack. Ciencia. Locke. Fe. Balsa. Escotilla. Dharma. Henry. Desmond. Ben. Wehavetogoback. Ataúd. Jacob. Reviews. Bharma. Todoseries. Comunidad. Emoción. Pasión. Magia. Finale. Negro. Lost… ¿Nostalgia?

lost1Maryta Alonso de Marie-claire

Lost es… Una isla regida por Mercedes Milá (ahí el humo MATA) con Fox Mulder al mando de la coherencia (¿Hurley nunca adelgaza?), Berlusconi del elenco (¿cuántos modelos había en ese avión?) y Max Factor y ACME del patrocinio (¿Claire tiene maquillaje perenne? ¿por qué hay más armas que ecosistemas?)

Mònica Escudero de Barcelonés.

Lost es… La eterna lucha entre el bien y el mal aderezada con viajes en el tiempo, osos polares, corrientes electromagnéticas, números misteriosos y malos malísimos. Paralíticos que andan. Hombres que hablan con muertos. Como al final sea un sueño de Antonio Resines, va a haber dolor.

lost3Noel Ceballos de Emperador de los Helados.

Lost es… En más de un sentido, iluminación. Es ficción redentora. Es el primer sistema mitológico complejo del siglo XXI. Alguien dijo que era nuestra Odisea. Es posible que sea el entretenimiento del futuro. También es posible que solo sea una isla.

Jose Luis Díez de Esmoquin Room (Revista GQ), que por cierto nunca ha visto la serie…

Lost es… Llega el final de una serie que ha hecho amigos a mi alrededor. ¿cuantas cenas habre soportado con gente desconocida que acaban siendo íntimos por las aventuras de esta isla? Nunca un accidente de avion y una supuesta isla perdida y deshabitada unieron tanto. ¿y ahora qué?

lost4Aleix Ibars de Indiespot.

Lost es… Una historia sencilla transformada en ciencia ficción espacio-temporal que amaga con un trasfondo místico casi religioso pero al final acaba tratando los temas de siempre: el ser humano, su vida, sus miedos, y sus relaciones. Por suerte, mola (y engancha).

David Buisán, artista visual.

Lost es…. Soy un seguidor de Lost tardío, en aquellos tiempos otra serie captaba mi atención (BS Galactica). Pero vi de un tirón las primeras temporadas para ponerme al día, y me enganchó rápido. Lo mejor de Lost es que ha logrado que disfrutemos más con las preguntas que con las respuestas.

LostSergi S. Miró, fotógrafo de culto.

Lost es… Una historia no del todo contraria a lo real, una forma de experimentar un conjunto de movimientos sensoriales canalizados por el amor a la isla. Solamente se ha de cuidar esa luz… que no es poco.

Idir Mesián, colaborador de este blog.

Lost es… La recuperación postmoderna de la épica y la mitología: ya ni hacen falta dioses para dar respuestas, su propia narrativa es lo que hace funcionar todo y así alcanzar la difícil sencillez de su propuesta: hacernos sentir de nuevo la ilusión por que nos cuenten historias.

Lost6Ibán Manzano, colaborador de este blog.

Lost es… Según Jose Luis Garcí, Casablanca es la película que habría que enviar a los marcianos para que supieran lo que es cine. Si quisiéramos explicar lo que es televisión deberíamos mandar Lost. O igual Lost es lo que los marcianos nos han enviado a nosotros para que sepamos lo que de verdad es cine.

¿Alguien más se apunta?

Semana Lost: Sensaciones extraterrestres

jack-claire(Por Ibán Manzano)

A la hora de catalogar su indisimulado atractivo, una de las singularidades más evidentes de Perdidos ha sido su capacidad para seducir a una audiencia dispersa y aglutinarla. Visto así, la serie ha acabado por confundirse con la misma Isla donde sucede su argumento: cada uno ve en ella aquello que necesita ver.

Perdidos es, para quién esto suscribe, entre otras cosas, las siguiente….

1) Relato de supervivencia: Mientras las primeras temporadas basaban sus mcguffins en conflictos tan prosaicos como la búsqueda de agua, el reparto de víveres o el yo me piro a las cuevas; pues yo me quedo en la playa haciendo hogueras, las siguientes evolucionaron hasta centrarse en un naufragio de tintes existenciales. Robinson Crusoe o El señor de las moscas son sólo los referentes más obvios, pero ni de lejos los mejores.

2) Cómic de superhéroes: A través de los cada vez más evidentes dones que poseen los protagonistas (Hurley habla con los muertos, Desmond adelanta el futuro) y a partir de la incorporación al léxico de su argumento del término especial, Perdidos ha logrado esconder bajo una capa hiperrealista la poética subyaciente en las historias de superhéroes.

3) Tratado filosófico: Es osado por parte de este colaborador sacar a colación, no sé, pongamos que a Nietzsche en un producto masivo de estas características, además de evidenciar su completa ignorancia. Pero diablos, ¿por qué no? Aparte de las ideas circulares del tiempo, la tentativa que articula el último tramo de la quinta temporada, sobre el asesinato  de Jacob, rememora el poderoso Dios ha muerto. Y no es el único que podríamos citar. ¿Otro? Platón. Que la sexta temporada haya convertido en su epicentro simbólico a una caverna con nombres tachados a tiza parece ser algo más que un capricho argumental, las dos líneas narrativas que se alternan en los últimos episodios apuntan a representar la realidad ideal o trágica (la de la Isla) versus la dramática o en sombras (flashsideways) de las que el griego hablaba.

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4) Novela por entregas: Nunca el cliffhanger fue usado con tanta maestría y falta de rubor. A los guionistas les gusta compararse con Charles Dickens. En los podcasts (esa cosa tan 2.0 que se han inventado para alimentar su ego), suelen recordar la desazón que se palpaba en los puertos americanos cuando los del otro lado del charco esperaban con ilusión la siguiente entrega. A tenor de que lo que pasará el 23 de mayo, ya sabéis, el mundo llegará a su fin, parece que Lindelof y Cuse lo han conseguido.

5) Literatura Argentina: Desconozco qué puede opinar Borges de un producto de esta categoría, pero me cuesta creer que no le volviese loco del revés. Perdidos podría ser un Aleph y la Isla una Biblioteca de Babilonia contemporánea. Pero además de Borges es inevitable pensar en Sábato, cuyas novelas estaban habitabas por personajes encadenados a su propio Infierno, que normalmente se presentaba como un misterio formado por asfixiantes círculos concéntricos. Y eso sin cintar a Bioy Casares. La Constante es un capítulo muy bueno. Pero no existiría sin Chris Marker. Y Chris Marker no existiría sin Bioy Casares. Y así sucesivamente.

Jack-and-Claire-EW-Magazine-lost-10494707-400-3006) Epopeya homérica: La Iliada y La Odisea. Las dos historias que llevamos contando desde siempre. Bueno, desde que contamos historias. Perdidos es las dos, pero desordenadas. Nunca queda muy claro si estamos en guerra o de vuelta al hogar. De hecho, tampoco quedó claro qué es el hogar. Si Los Ángeles o ese pedazo de archipiélago de Hawaii. Y encima hay dioses caprichosos y héroes con debilidades y cíclopes-a-los-que-le-han-clavado-un-arpón. Y no nos olvidemos de Penélope. ¡Eso jamás!

7) Folletín de Aventuras: Escuela de Robinsones de Julio Verne, el autor que más y mejor se ha enamorado de lo inexplorado, comenzaba con un En en el que al lector se le ofrece la oportunidad de comprar una isla. ¿Hace falta que agregue más?

8.) Cuentos del más allá: Nunca una narración que acumulara tantas variantes para eludir la muerte (flashbacks, fantasmas, susurros, realidades alternativas, humos negros), fue a la vez tan escrupulosa con cada una de las defunciones de sus protagonistas. Aunque sabemos que morir en Perdidos no significa desaparecer, uno siente un respeto absoluto por la marcha de cada personaje. Bueno, de unos más que de otros. A mí la pelirroja me importó poco, la verdad, pero lo de Charlie, ¡Malditos guionistas!, no tuvo nombre. Aunque ya lo dice Jack, Nada es irreversible.

¿Y el título del post?, ¿a qué viene?, ¿qué es eso de las sensaciones extraterrestres?, ¿también hay marcianos en Perdidos? Pues no lo descartaría. Pero no, es sólo un adelanto del post que estamos preparando para mañana, Tweet Lost. Próximamente en los mejores blogs. Que también nos va lo de crear expectación.

Semana Lost: Objetos Perdidos (II)

jack-perdidos(por Ibán Manzano)

Si has empezado a padecer de sudores fríos, mareos y vértigo, no te asustes, el 23 de mayo estarás mucho peor.

A continuación, la segunda parte de esos momentos que revisaremos a partir de entonces con insaciable compulsión, listos para desempaquetar, servir y degustar en plato caliente.

P.D. Aquí, la primera parte.

6) We have to go back, Kate! (A través del espejo: 3×22, 3×23). Es LA escena. Miniatura que proyectaba en los reflejos azul eléctrico de su textura el interior arruinado de un Jack desolado, en superposición al Jack que en la Isla capitaneaba una fuga, que parecía sólo tener lugar para ocultar sus propias debilidades. Es fácil reconocer la desazón del hombre moderno a partir de este monólogo repleto de inquietud. También es fácil reconocernos como los espectadores que en breve clamaremos por regresar a una serie que habrá desaparecido tal como la entendemos.

7) La luz de la escotilla (Deus ex machina: 1×19). También es LA escena. El otro gran momento de la serie, erroneamente eclipsado por la revelación episodios atrás de la parálisis de Locke. Es arduo explicar a quién ha logrado sustraerse de la magia de Lost el por qué de este instante, que condensa en un plano, el destello naciendo de las entrañas de la Isla, todo lo que significa Perdidos. Sólo decir que el montaje en paralelo con un Locke derrotado, necesitado de creer en algo que otorgue sentido a su sacrificio, me eriza el vello. Aunque puede que todo se deba a Giacchino. Quién sabe.

8.) I love you Penny (Vivir juntos, morir solos: 2×22, 2×23). Admito que la llamada de teléfono al final de La Constante puede ser tomada por el punto álgido (léase el que más klínex necesita) de la odisea romántica de Desmond & Penny, en ella los personajes se fracturan a lo largo del tiempo y el espacio para que el amor los devuelva a su cauce. Pero nos equivocaríamos. Profundamente, además. No, lo mejor que nos ha dado la pareja Penny-Desmond arranca con la confesión de este, en la que asume su dualidad héroe-villano, de que estrelló el 815 de Oceanic y desemboca en la implosión de la escotilla. Es curioso porque la chispa que enciende esta mega-escena concatenada es una discusión a propósito de la luz de la escotilla, nuestra escena número 7. ¿Qué le voy a hacer yo si los grandes momentos se relacionan entre si?

9) Locke está muerto, again (El Incidente: 5×16, 5×17). Revisando mis largas horas de televisión (y he pasado unas cuantas), no encuentro ni por asomo a un personaje tan torturado como Locke. Ni la digna salida del suicidio le fue permitida por los guionistas, tampoco le dejaron descansar en paz. Su sufrida existencia se ajusta a una versión comandada por el diablo de la vida de un Jesucristo engañado: cargó con su padre a cuestas, fue un profeta escuchado por una pequeña comunidad religiosa e incluso llegó a experimentar una resurrección. Pero como bien sabemos, nada de esto es exactamente cierto, al contrario sus penurias sirvieron como parte del plan de un Satanás, el Humo Negro, que aprovechó su cuerpo para expulsar a Dios de su particular paraíso, la sombra de la estatua.

10) Objetos Perdidos (LA X: 6×01, 6×02, El Candidato: 6×14). La secuencia que da nombre a este post doble. Sí, yo también me hice fan de Guionistas de Lost que fuman demasiado y se les va la sexta de las manos, peroooooooooooooooo, por cosas como estas merece la pena seguir a bordo. El diálogo entre Jack y Locke en  la sección de objetos perdidos (“perdidos”, guiño, guiño, ¿lo pilláis?) está cargada de sabiduría, reproduce los grandes dilemas de la serie con una economía de recursos excepcional. La conversación se amplifica posteriormente en The candidate en los pasillos del hospital St Sebastian, desgarrador Locke descubriéndose como responsable del destino aciago de su padre, esperanzadora la réplica de Jack.

Semana Lost: Reseña. 6×16, What they died for

Jack, Kate y Hurley(por Ibán Manzano)

Llega el momento de cada temporada en el que una sentencia sumarísima de Locke, vía Humo Negro (Movamos la isla de sitio, Matemos a Jacob, Destruyamos la Isla), da el pistoletazo de salida para el doble episodio final, en este caso el último. Son sentencias colosales, resuenan en la cabeza, se graban a fuego, pues pretenden alterar el statu quo de la realidad. Si atendemos a la primera imagen de la temporada, con la Isla tan naufragada como nuestros personajes, el falso Locke conseguirá su objetivo, erradicar el hechizo. A no ser que esos movimientos tácticos, sibilinos, difusos que está llevando Desmond, el comodín, a cabo en el otro lado del espejo lleguen literalmente a buen puerto. ¿Alguien más se muere de ganas por saber lo que pasará en ese concierto? Yo, por si acaso, voy desempolvando el smoking de Tom Ford.

Teniendo en cuenta que los guionistas renunciaron hace tiempo a atar muchos de los cabos sueltos de la historia -la comida de Dharma que llegaba volando, las canoas de la quinta temporada-, podríamos asegurar que la inmensa mayoría de temas planteados en la sexta han quedado zanjados. Lo que me hace cuestionarme sobre qué es exactamente lo que nos espera el domingo, aparte de un enfrentamiento legendario que dilucidará el destino final de ese pedazo de tierra, protegido con empeño ciclópeo, y que, parafraseando a Ben, hemos acabado por amar. Los principales enigmas que quedan por solventar giran alrededor de la función de los sideways. A mí me escama especialmente la caja de música que Claire ha recibido en herencia. Porque digo yo, ¿y Jack?, ¿qué pasa con Jack?, ¿qué le ha dejado papá Christian en su testamento? Se me ocurre: un continente entero para él solito (a compartir con Kate si lo desea). Eso sí que sería un legado verdaderamente impresionante.

Semana Lost: Objetos perdidos (I)

imprescindibles-de-perdidos(por Ibán Manzano)

Empezamos con la semana Perdidos en Y encima se llamaba Alabama, pero vamos teniendo en cuenta que ya la dedicamos un 90% del blog, no esperamos que notéis demasiado el cambio. Como mucho por el caudal de contenido; prometemos actualizar con furia temeraria.

Arrancamos con la ortodoxa e inevitable recopilación de los momentos más deslumbrantes de la serie. Si El País lo ha hecho, no vamos a ser menos.

P.D. Están radical y absolutamente desordenados.

1) Apertura (Piloto: 1×01, 1×02). De esta secuencia se dice lo mismo que de los primeros minutos de Salvar al soldado Ryan, que debería estudiarse en las escuelas de cine. Bien, igual es pasarse un poco. Pero el nivel de producción es  verdaderamente excelente, tiempos en que la serie manejaba presupuestos mucho más holgados. Supone además el Big Bang de Perdidos. La primera imagen, un ojo que se abre, es de una sencillez sólo comparable a su efectividad, la metáfora visual precisa para mostrar uno de los temas fundamentales de toda la serie, el renacimiento. Superada rápidamente, eso sí, por el fragmento siguiente, un hombre trajeado y encorbatado arrojado a la selva, un robinson postmoderno, que se mide no a lo natural, sino a lo sobrenatural.

2) Los grandes éxitos de Charlie (Grandes éxitos: 3×21). Vale, la muerte de Charlie fue muy dura. El Not´s Penny boat nos dejó sin aliento, ¡Maldita sea, viene más gente a la Isla!, ¡Maldita sea, siguen siendo los malos! Pero lo que de verdad moló fue el capítulo que consagraron a uno de los personajes que peor había evolucionado en la serie, aunque para ser sinceros, nunca fue gran cosa. Su despedida fue un bellísimo capítulo-homenaje tras una temporada en la que los guionistas nos deleitaron con infinitas maneras de cargárselo (entre otros, una flecha le atravesó el cuello), el cual aprovechaba sus últimos minutos para hacer balance de su pobre y miserable existencia (Charlie dixit). Que en el número 1 pusiera a Claire era algo ñoño, a Lost se le suele ir la mano con el azúcar. Pero fue el número 2, para el que no lo recuerde,  el día que aquella mujer me llamó héroe a las afueras del Covent Garden el más hermoso. Eso sí que eran superpoderes y no los de los piltrafillas de la, ejem, recién cancelada Héroes.

3) El Incidente (The Incident: 5×16, 5×17). Si hacer desaparecer una isla ante nuestros ojos no era suficiente salto con tirabuzón, erradicando con un fogonazo blanco el territorio que sustentaba el entramado de enigmas que asolaban a nuestros protagonistas, los productores se metieron en un más difícil todavía al final de la 5ª temporada. Jack llegó solito a la conclusión de que sus problemas de egolatría sólo eran solucionables material atómico mediante. Más allá de conectar con las ansias apocalípticas de su tiempo, la secuencia brillaba por sugerir un reseteo que absorbía toda la serie, volviendo a la casilla de partida. El tramposo fundido a blanco no era nada comparado con la expresión desolada de Jack, Kate, Sawyer y Juliet al dejar caer la bomba en un pozo sin fondo que difícilmente los haría más felices.

4) La cabaña de Jacob (El hombre tras la cortina, 3×19). Vale, ya, lo que nos faltaba, un fantasma. Locke y Ben visitan a Jacob. Será la primera de varias excursiones idénticas que han acompañado el último tramo de cada temporada. En la sexta parece algo mas difícil que esto ocurra, porque, bueno, Jacob está muerto. Ah, y Locke también. La primera visita nos dejó tan ojipláticos como a Ben al descubrir una silla que crujía, un farol que se movía en el aire y un espectro atrapado reclamando ayuda. Si ese momento desbordante de aroma lynchiano no fuera suficiente, la posterior visita a la cabaña se saldó con un Hay que mover la isla de sitio. No sabemos para qué valió, pero la sentencia aún resuena en nuestras cabezas. Lo que sí sabemos es cómo lo hicieron. Con una rueda de burro. Sí, nadie dijo que las respuestas fueran a ser más satisfactorias que las preguntas.

5) Christian, Sawyer se emborrachan (Forajidos, 1×16). A la espera de que el episodio final coloque donde se merece a Christian Shephard en la mitología de Lost (Que sea algo más que el Humo Negro, por favor, que sea algo más…), es imposible resistirse a la electrizante conversación que este sostiene con Sawyer en un tugurio de Australia repleto de líneas con madera de clásico y una frase a tatuar, Por eso los Red Sox jamás ganarán la liga. Paradojicamene, dos años después los Red Sox sí ganaron la liga. Cosas que pasan, supongo.

En breve, más y mejor. Lo prometemos.

Reseña Lost. 6×15, Across the sea

Crítica_lost_6x15_A través del mar(por Ibán Manzano)

Si algo me queda claro tras sumergirme en los foros es que apenas 24 horas después de su emisión, Across the sea ha engrosado la lista de episodios polémicos (¡y van…!) en la accidentada trayectoria de Perdidos, revulsivo para los fans que ya les tenían ganas a los productores, pues probablemente será recordado como el capituló que regaló a un paso de la final munición de la buena a los que nunca han confiado en que salga nada bueno de este berenjenal (¡malditos herejes!). Ciertamente asaltan sentimientos encontrados al acabar de verlo, y eso que  su título resume la poética que la serie ha defendido a lo largo de 6 años. El capítulo se las apaña además para atestiguar la dialéctica de dos fuerzas opuestas que rigen el mundo a partir del enfrentamiento de dos hermanos, enemistados muy a su pesar por un ente superior, la madre, la Isla, que los separa inevitable(y egoísta)mente.

El fragmento compartido frente al océano por la-madrastra-que-mata-madres-verdaderas y el pequeño-hermano-de-jacob-con-pelo-de-playmobil recoge muchas de las dudas existenciales que ahogan el devenir humano, a través de la metáfora de la existencia como isla, en la que el horizonte es lo inalcanzable y “los otros” son… eso, “los otros”. El problema quizás ha estado más en el cómo que en el qué. Uno de los rasgos más atrevidos de Perdidos, por tanto de los más difíciles, es que no se comporta, aunque lo parezca, como una intriga televisiva que como tal deba albergar alguna resolución plausible al final del túnel, sino que más bien se trata de un producto que defiende que la única manera en que se nos revela el mundo es como un enigma irresoluble, por lo que, por tanto, escoge como dispositivo narrativo una suma de misterios hiperelaborados que se retuercen los unos sobre los otros sin posibilidad de escape. Lo que oculta ese horizonte lo sabremos en tan sólo 10 días. Igual, como Jack, hasta encontramos en la finale lo que estamos buscando. Por cierto, se rumorea que van a emitirla en algunos cines. Ver el Humo Negro en 3D. Eso sí que se saldría.

Reseña Lost. 6×14, The Candidate

Kate y Sawyer en Lost(por Ibán Manzano)

Pim-pam-pum. Como si me hubieran cogido, sacudido una descarga electromagnética y zarandeado hasta provocarme un mareo que ni el viaje más accidentado a bordo de un carguero con 500 (por decir algo) kilos de explosivos dispuestos para hacerlo volar por los aires. Efecto colateral, supongo, de visionar el capítulo a horas inconfesables (demasiado pronto para levantarse, demasiado tarde para empezar la fiesta, la hora del after) o de que lo dirija Jack Bender, el tipo con el gatillo más rápido de Hawaii. Al acabar de verlo, mi cabeza tronaba y tenía el corazón fuera de mí. Además de no haberme enterado de nada. Bueno de algo sí. Tras estos electrizantes tres cuartos de hora (insisto, pim-pam-pum), una cosa está clara, el próximo 23 de mayo las noticias abrirán con un titular inevitable, el suicidio colectivo de un una amplia base de fans desconsolados.

The Candidate es la prolongación (y aceleración) natural de The last recruit, si este disponía con sumo cuidado la dinamita, el otro la hacer estallar. Y a nosotros de paso. Decíamos hace una semana que en su último tramo Perdidos, serie mega-hiper-über referencial, ha empezado a funcionar autónomamente: es pura épica. No pretende actuar como repositorio de respuestas (aunque algunas no vendrían mal), sino conseguir algo muy distinto: erigir una epopeya moderna. Como John Milton hizo con El Paraíso Perdido, obra con la que por cierto comparte un peligroso parecido, Diablo de por medio, la serie de la ABC, empezando por su título. Según la Wikipedia, épica es la descripción objetiva de unos hechos legendarios. Algo pobre la definición. Si la acompañáramos de un extracto de los diálogos entre Jack y Locke el asunto quedaría más aclarado. Leo por los foros que los más habéis llorado con el desenlace pasado por agua de Sun y Jin (demasiado Titanic para mi gusto, aunque aprecio la malsana ironía de finiquitar a la pareja unas horas después de reunirlos tras tres años de desencuentros), en cambio a mí lo que me la removido algo en el interior lo alojaban los pasillos del Hospital St. Sebastian, esa escena espejo de aquella otra en la que Jack y Locke compartían en el Aeropuerto de Los Ángeles. Parece como si los guionistas de Perdidos nos estuvieran gritando al oído, ¡Ey chicos!, ¡Todo lo que veis, esto que llamáis vida, no es más que una larga espera en una oficina de objetos perdidos! Hasta que, seguirían, lo dejemos ir y nos echemos a volar (a bordo del Oceanic 815, por ejemplo). Gracias Lindelof & Cuse por abrirnos los ojos y hacer, otra vez, de guías turísticos de lo imposible.

Dude, sé que mi obsesión es malsana, pero de algo hay que morir, ¿no?

Reseña Lost. 6×12, Everybody loves Hugo

Reseña Lost 6x12, Todo el mundo quiere a Hugo(por Ibán Manzano)

Mucha tela que cortar en el 6×12, Everybody loves Hugo, en el que no dejan de sucederse cosas, lo que no lo hace necesariamente bueno, pero a estas altura a ver quién se queja de eso (prometo que pese a las repetidas actualizaciones, este blog no es sólo un blog extraoficial de Perdidos, ahí tengo en cocina un par de artículos, El escritor o cómo de mayor quiero ser Ewan McGregor y otro, El final de Skins o por qué el MDMA vuelve a molar). Los episodios de Hugo siempre han sido algo rarunos, lo rocambolesco se acomoda a la perfección. Hemos tenido unos cuantos momentos WTF. Dos explosiones, la reaparición de Libby o nuevas actitudes que apuntalan la conversión cada vez más acelerada de Jack en un Quijote tropical que pelea contra molinos de viento (negro) y solloza por su Dulcinea, que en su caso no es tanto una mujer/Kate como el hecho de volver a sentirse como un hombre arreglado (fix en el original; las palabras se utilizan con ajustada precisión en Perdidos)

¿Y qué más?, ¿qué más?… Desdmond atropella a Locke. Un cliffhanger a la antigua usanza. La manera en la que se narra en la serie, en la que se disponen los acontecimientos sugiere conexiones insospechadas y provoca lecturas en varias direcciones a través de múltiples niveles. ¿Atropella Desmond a Locke como venganza?, ¿qué fue antes?, ¿el huevo o la gallina?; ¿O más bien se trata del reconocimiento de dos fuerzas que se entienden como opuestos de una ecuación indisoluble común a cualquier realidad?; ¿Le pasa el coche por encima para hacerle partícipe de una experiencia tan intensa que lo desplace entre realidades ?; ¿O lo que pretende Desmond no es otra cosa que iniciar la secuencia de nuevo y que ocurra lo que intuíamos al comenzar la 6ª temporada, que Jack curará a Locke? Esta última opción es mi favorita. Sin duda. Por segunda vez Desmond estaría provocando un accidente para conducir a los pasajeros del 815 a la Isla. De ser esto La Iliada (y tiene visos de serlo), Jack sería Aquiles y Desmond… Desmond sería El Caballo de Troya del destino.

Reseña Lost. 6×11, Happily ever after

Henry Ian Cusick & Alan Alda(por Ibán Manzano)

Érase una vez un escocés borracho que participó en una regata alrededor del mundo para acreditar su honor y merecer la mano de su prometida… este podría ser un impecable (y ortodoxo) arranque para introducir a Desmond, y eso que no hace justicia a otras aportaciones deslumbrantes de su relato, como ese ramalazo kafkiano acerca de un hombre encerrado en el interior de un búnker acorazado de la II Guerra Mundial pulsando un botón bajo el absurdo de creer que está salvando al mundo sólo porque alguien se lo dijo, el summun de la burocracia (interferencia parece ser de El tercer policía de Flann O`Brien, relectura de Carroll según la ¿lógica? del autor de La metamorfosis), o esa imagen de un tipo tan cobarde que prefirió sepultarse bajo tierra en una huida hacia adelante que de tan pusilánime acabó por ser temeraria. Desmond es de todo el espectro de Perdidos uno de los personajes con el arco argumental mejor trabajado, nos ha otorgado algunos de los capítulos más vibrantes de la serie, un minipack de bolsillo del poema homérico, (mi favorito, Vivir juntos, morir solos), un desencantado lamento por la imposibilidad de la memoria por restituir toda felicidad pasada (Destellos ante mis ojos) o su complemento luminoso, celebración del amor, que vaga sin encontrarse alternando plano y contraplano hasta que logra someter las variantes que rigen (y esclavizan) la vida: el tiempo, lo físico… gracias a una llamada telefónica interoceánica y sin roaming (La constante).

Happily ever after es tan autorreferencial como el resto de los flashsideways (o más) pero a cambio evita el cáncer que los lastraba, la autocomplacencia. Desde que Desmond se refleja mágicamente en el panel de llegadas de LAX, se confirma que su personaje, profeta de todo esto (con esas greñas era lógico), privilegiado viajero entre dimensiones, lleva siendo la llave de la historia más o menos desde que giró, de hecho, la llave de la escotilla. Perdidos es una serie hija de su tiempo, no es necesariamente la más retadora (su hermana Fringe, por ejemplo, se muestra habitualmente mucho más desafiante), pero pasará con merecimiento a los anales por su capacidad de construir una entidad trágica (y emocional). Sus protagonistas son propios de una época post-atómica (Jughead en el caso de Perdidos, Hiroshima en nuestro mundo) y post-moderna (Dios ha muerto, aseguraba Nietzsche, tal como sucede a Jacob), donde naufragan al intentar cohesionar una realidad fragmentada, y sobre todo carente de sentido. Sin mitos, estamos condenados a errar, parece decirse.

Y todo este lío sólo tiene una manera ejemplar de acabar, con un… Y, sea en esta vida o en la otra, fueron felices, comieron perdices y se emborracharon a MacCutcheon como si no hubiera un mañana.

(La Semana Santa nos impidió entregar a tiempo la reseña del anterior episodio, pero para el que guste, aquí está)

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