Posts Tagged ‘Richard Yates’
Para el hombre que lo tiene todo
julio 27th, 2010 • Sin categoría
Tags: Donald Draper, El mago de Oz, L. Frank Baum, Mad Men, Matthew Weiner, Richard Yates
(por Ibán Manzano)
Hace tres años descubrimos en Don Draper a un tipo abonado al éxito; el episodio piloto, Smoke gets in your eyes, se afanó con esmero en desmontar la presunta felicidad que acompañaba al personaje. Es fácil detectar en Draper la metonimia más evidente de la América de su tiempo (y del nuestro), un self-made man que sustenta todo su magnetismo en la imagen que los demás se han hecho de él, no quedándole otra que verse obligado a falsear un pasado mítico para ellos, en iguales parámetros que los que también utilizó su país.
El episodio 4×01 abre exactamente con la misma pregunta que estructuraba el arranque de la serie, ¿Quién es Don Draper?, la imposibilidad de responder con satisfacción a tal cuestión es la misma que entonces; en medio, sin embargo, el irritantemente frágil mundo de Don Draper que habíamos ido desvelando a través del infinito baile de máscaras que supone cada capítulo ha eclosionado (ningún episodio es más eficaz en este sentido que Souvernir, 3×08, en el que Draper y esposa representan papeles ajenos a los suyos en un país que también les es ajeno, Italia, actuando como objetos de intercambio antes que como personas). Se podría entender la premiére de la cuarta temporada como sinónimo de claudicación, Draper debe volver a ser Draper y la estructura especular del capítulo así lo atestigua. Además, la vuelta de Mad Men sigue revelando sutilezas inéditas en las relaciones de poder de la sociedad de los 50/60, es especialmente significativa uno de los primeras secuencias en los que a cada plano de un publicista le sigue el de su correspondiente y entregada secretaria, la versión escotada y con minifalda de su jefe, todo supervisado bajo la atenta mirada de la secretaria-reina de la colmena, Joan Halloway. Una lectura no muy arriesgada de Mad Men nos haría pensar en ella como la respuesta televisiva a la obra de Richard Yates. Otra un poco más valiente nos permitiría asumir esta crónica de ascenso como el biopic encubierto de El Mago de Oz en el Nueva York publicitario del siglo pasado. Draper como el personaje de L. Frank Baum es un farsante que miente para satisfacer la necesidad de los demás. Para ambos la (auto)propaganda no es un negocio, sino una cuestión de supervivencia.
Revolutionary Road. Los Mendes Vs Los Wheeler.
agosto 2nd, 2009 • 4 comments Sin categoría
Tags: Kate Winslet, Leonardo DiCaprio, Revolutionary Road, Richard Yates, Sam Mendes
(Spoilers)
Revolutionary Road (novela) es mejor que Revolutionary Road (película). Eso nadie lo duda. Pero, ¿a qué se debe? Hay respuestas para todos los gustos. Muchos consideran que la sutileza del libro es intraducible a otros medios. No les falta razón, pero creo que el problema de la adaptación no es una cuestión de grados. Más bien creo que el problema de la adaptación es que Mendes, y el guionista Justin Haythe, no entendieron del todo el drama. Hay un breve suceso en la trama que resume gran parte del encanto de Revolutionary Road. La Señora Givings esa-vecina-cotilla-que-todos-tenemos regala a los Wheeler (esto sí aparece en la película) unas gardenias para que las cuiden. Cuando la tragedia se desencadena, la Señora Givings enseña la finca a una nueva pareja (esto no aparece) y, en el fondo del cajón, encuentra las gardenias marchitas. En un alarde de lucidez, la primera vez que este personaje escapa de su caricatura, afirma ¿Qué se puede esperar de un matrimonio que ni siquiera lograr cuidar unas plantas? Metáfora del aborto autoinfligido por April.
Se suele discutir sobre quién es más egoísta, si Frank, por traicionar sus sueños, o April, por caprichosa, sin entender que se merecen el uno al otro. El hecho de que se crean mejores que el resto de la comunidad (les gusta compararse con el mediocre matrimonio amigo) y no hagan nada más que pavonearse, los revela incluso más mezquinos que sus vecinos. Aquí Yates recoge un pensamiento del marido de dicho matrimonio amigo, que siempre ha fantaseado –húmedamente- con acabar sus días al lado de una mujer con la estrella de April. Un pensamiento que es incontestable, Al menos, mi mujer sigue viva. No persiste ni asomo de conformismo en su voz, se ha dado cuenta de que April puede ser un ángel tocado por la gracia divina, pero si no está hecha más que para la desdicha, no ha de merecer tanto la pena. El error es entender Revolutionary Road como un drama sobre un matrimonio de clase media atrapado por el reverso del American Way of life, sin precisar que ellos mismos han edificado los muros, se han encerrado a cal y canto y han tirado las llaves al mar. Sólo por un momento en la novela April parece entender su responsabilidad cuando una clarividencia cruza su mente, Al final las cosas importantes en la vida las tiene que hacer uno mismo, señala. Así sí, April. Así es como se proclama la revolución.
(Completar visionado con la serie Mad Men)

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