Tomas Alfredson me ha robado el corazón
enero 12th, 2012 • General
(por Ibán Manzano)
Empecemos con una grave acusación: Tomas Alfredson y Alberto Iglesias son unos ladrones. Me han robado mi idea maestra, la que pensaba incluir en algún guión que todavía no he escrito. Estoy hablando de la canción que suena en el momento álgido de El Topo, escena que por respeto a quien no la haya visto (no sé a que esperáis) no detallaré. El que ya se haya enamorado de esta obra maestra del género de espías, sabrá a lo que me refiero. Sin exagerar, es posible que se trate del mejor empleo de una canción en una escena del cine reciente y eso que ni siquiera sé muy bien a qué diablos viene. En realidad, La mer, pieza capital de la chanson francesa, está cansada de formar parte de bandas sonoras, pero lo que marca la diferencia es 1) la gracia que se marca el dúo Alfredson-Iglesias y 2) el intérprete, tito Julio en un francés francamente mejorable. Mitad colofón irónico, mitad exhibiciónn de gusto; lo cierto es que La mer no desentona ni un ápice entre tanto gentleman al servicio de Su Majestad.
Sé que es precisamente este superávit de saber estar el que ha alimentado las reseñas más negativas de la adaptación de la novela de John le Carré. Por ejemplo, en Venecia charlé a la salida del pase con varios espectadores que consideraban la película poco más que un impresionante pero vacuo ejercicio de estilo, un suma y sigue tras Mad Men, con las conspiraciones de los 70 y el viejo continente como nuevos telones de fondo. Esa interpretación yerra en lo fundamental. Qué duda cabe de que a Mad Men se la recordará por su alargada sombra en los editoriales de moda, pero su aportación más importante sigue siendo la de estar proponiendo un correlato de la América de la Guerra Fría a través de sus objetos, de sus ropajes. No me cansaré de citar el maravilloso 3×09, Souvernir, ese capítulo vacacional en el que el matrimonio Draper acepta ser cosificado para reactivar su apagado juego sexual. Entiendo que la adaptación original de El Topo que la BBC emitió en 1979 choque con la de Thomas Alfredson, a su lado queda desangelada. El trabajo en el diseño de producción de esta última sólo puede ser considerado como exquisito. Europa es un continente en sombras, habitado por fantasmas que buscan escapar del frío. Como un capítulo alargado de la seminal El prisionero. Pero si pese a todo sigues empeñado en que El Topo es poco más que un traje bien planchado, alejado de nuestro presente, entonces te recomiendo algo distinto: enciende tu televisor, echa un vistazo a los informativos.
Buenísima entrada, comparto todas y cada una de tus reflexiones sobre El Topo y Alfredsson, hace poco analicé la película en mi blog y me señalé la joya que nos han regalado por Navidad. La mejor o más realista película de espías que se ha hecho nunca. Papelón de un autocontrolado Oldman