Veranos artificiales

inteligencia.artificial(por Ibán Manzano)

Papeles perdidos, el blog de cultura de El País, está dedicando los meses de julio y agosto a recuperar las novelas que mejor evocan el verano. Extractos de Memorias de África, Expiación o El corazón es un cazador solitario conforman la serie Veranos literarios. Si tenéis algo de tiempo, merece la pena echarle un vistazo. Nosotros nos sumamos a la iniciativa con uno de los escritos más sublimes de Brian Aldiss, Los superjuguetes duran todo el verano, relato que obsesionó a Kubrick y que acabó convertido en largometraje suyo a través del genio ajeno de su discípulo espiritual, Steven Spielberg.

En el jardín de la señora Swinton siempre era verano. Estaba rodeado por hermosos almendros, perpetuamente en flor. Mónica Swinton cortó una rosa color azafrán y se la enseñó a David.
—¿A que es bonita?

Monica & Henry Swinton esperan en un verano perpetuo, sostenido en el tiempo, a que les toque la lotería: que el gobierno los autorice a poder tener hijos. Mientras tanto suplen el déficit emocional con un oso de peluche mecánico y un hijo artificial que arrastra un defecto de fábrica, es incapaz de acoplar sus emociones al lenguaje humano. Aparte de todo lo que el relato aporta a la genética sentimental y de su relación con la ciencia-ficción más profunda, persiste en él una evocación tan árida como desoladora, que viene a decir que, seas un juguete de usar y tirar o el último madelman del mercado con todo tipo de gadgets característicos de un muñeco de acción articulada, no tienes nada asegurado, el verano siempre acabará por dejar paso al otoño. Ni aunque seas un gigoló con el cuerpo de Jude Law.

Pero, ¡cuidado!, no nos pongamos tristes, que todavía queda verano: fiestas en piscinas, pistolas de agua, flotadores, trikinis, bañadores rojos a lo David Hasselhoff y una lista de canciones überrefrescantes servidas por el gran Dani Patch para que sigáis luciendo palmito por las playas de toda España.

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5 Responses (Add Your Comment)

  1. Las peleas entre Aldiss y Kubrick debieron ser antológicas. Una colaboración de la que salió mal parado el escritor que no tragaba con el cuento de Pinocho.
    De todo esto hemos hablado hace unos meses en el blog.
    Saludos!

  2. Ibán Manzano agosto 23, 2010
    at 18:20

    ethan, ¡no tenía ni idea de estas peleas! Ahora mismo me paso a echar un vistazo a enterarme de las mismas

  3. No he leído el relato pero por supuesto que tomo nota de tu recomendación (he pinchado el enlace que pones esperando que ahí estuviera el relato pero me devuelve a esta entrada: bueno, ya lo buscaré). La película sí la vi: de más a menos hasta terminar de modo decepcionante. ¡Ay, el toque Spielberg! Es verdad, Ethan la comentó hace no mucho tiempo, en una entrada muy buena.
    Saludos.

  4. Ibán Manzano agosto 23, 2010
    at 23:32

    Licantropunk, y a mí que la película me gusta un montón, incluyendo su final…

  5. A mí la película también me gusta bastante. En su momento, me encantó; hoy quizás, con otra perspectiva, añoro lo que podría haber sido y no fue (¡qué temprano se nos fue el maestro Kubrick, ay!).

    Creo que lo único que he leído de Brian Aldiss es su novela “Frankenstein desencadenado”. Este relato es una buena propuesta para reincidir en su obra. Pese a que por aquí tengamos temperaturas bajo cero. :)

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